Agradecimientos de un inventor

Un inventor crea y agradece

Un inventor crea y agradece

Por: Mercy Azcano

 Ilustración: Juan C. Pedreira

Esa noche sería entregado el premio anual al mejor proyecto presentado por los ingenieros de la CACA, que no es lo que ustedes piensan, sino la Casa Astronómica Cibernética Automotriz.
Lalo ya tenía preparado el discurso de agradecimiento, puesto que, se sabía ganador del certamen con su Programa satelital de comunicaciones para el reordenamiento de la circulación de los bici-taxis por la Habana Vieja.
Atrás quedarían los cientos de ciclistas ahogados en los baches-piscinas. Ahora cada bici-taxi tendría incorporado un dispositivo para su localización satelital y con una inversión en celulares, ya La Habana habría resuelto el problema del transporte.
Para la CACA la selección del proyecto más sobresaliente, fue difícil por la calidad de algunos trabajos, como por ejemplo el de robótica nuclear para calcular los efectos de las manchas solares en el güiro de los carniceros del agromercado, y su repercusión en la subida de los precios.
Con la elegancia que la actividad requería Lalo, acompañado de su esposa Carmen y su hijo Felito, hizo su entrada en el Salón de Actos, en el que los aspirantes y sus familias parecían hormigas frente a un masarreal.
A la hora del anuncio del codiciado galardón ya Lalo no tenía uñas, por ello cuando el orador pronunció su nombre, avanzó tambaleante hacia el podio, y casi se le cae de las manos el premio: La Cutara de Cristal.
Con lágrimas en los ojos, nuestro hombre se sacó del bolsillo el papel del discurso:
“Colegas y amigos, durante años he esperado este momento para expresarles mi agradecimiento porque gracias a ustedes veo hoy coronado mis esfuerzos.
Empezaré por mi padre que con su primer bofetón me hizo ver las estrellas y los satélites. También, le agradezco a mi esposa que a fuerza de acosarme sexualmente me puso en la encrucijada de suicidarme o dedicar mis noches a la investigación.
Felito, mi hijo me motivó para interesarme en los bici-taxis, por las contusiones y golpizas de los que fui víctima al transportarme en camello al Acuario, al Parque Lenin o a la playa.
A mi suegra, le debo el acicate de sus palabras de estímulo:
-Este yerno mío es un animal con ropas, que en lugar de meterle el coco a la reparación de equipos de video, con el baro que da ese negocio, se pasa el día comiendo bola.
No crean que olvidaré a mis compañeros de trabajo con sus zancadillas y puñaladas traperas.  Para mi jefe, un reconocimiento especial por tomarme en cuenta para las tareas más inútiles en los horarios más inapropiados, privándome incluso de las vacaciones.
La lista se me haría demasiado larga si enumero los nombres de amigos y vecinos que con su envidia permanente, me infundieron aliento, así que finalizo estos agradecimientos con un: Váyanse todos pa’l …”.

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2 comentarios to “Agradecimientos de un inventor”

  1. CARMEN VERSON Says:

    Pobre Lalo, despues de tantas penurias pasadas, ya no tenia ni animo ni ilusion por ese premio, y se quedo muy a gusto con el final. Bravo por Lalo,
    Sobri eres genial, como disfruto con los cuentos, besotes tu tiiiiita

    • mercybroma Says:

      Carmita, a muchos nos pasa como a Lalo, ja ja ja, suerte que hay personas como tú y tío Basi, que nos animan.
      muaa

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