COLCHONES CON RELLENO

Cuando empezó a quedarse dormido con los ojos abiertos, sus amigos supieron que algo andaba mal en la vida de Lalo. En la oficina a cada rato lo encontraban roncando sobre el teclado de la computadora y en el comedor lo hallaron despatarrao junto al bebedero. Los maliciosos lo embromaban sobre supuestos excesos sexuales, pero al que no le hacía ninguna gracia la nueva personalidad del ingeniero, era a su jefe.
Alarmado con los incumplimientos del subordinado, el hombre lo citó en su despacho. Le echó en cara los problemas con la red, el que las máquinas tenían los antivirus desactualizados y otros desastres, que incidían en la producción de la empresa. Abochornado con la reprimenda, Lalo confesó su drama: el colchón le había declarado la guerra. El jefe casi convulsiona ante lo que creyó una tomadura de pelo. Pero el otro lo convenció con su historia.
Aquel colchón tuvo su época de gloria cuando el Morro era de palo, y el abuelo de Lalo un adolescente enamorado. En esa cama se había lucido el viejo con sus cinco goles, o sus cinco hijos: Dimas, Benita, Esperanza, Nicolasa y Pastora. Antes de morir, le dejó en herencia el colchón a Nicolasa, la mamá del ingeniero. Por respeto a su vieja, Lalo no comentó las hazañas acrobáticas de las que había sido escenario aquella cama.
En discreta elipsis se remitió al momento en que le correspondió asumir su propiedad. Recordó la valentía con la que afrontó la vergüenza de arrastrar el colchón en una carretilla por toda La Habana Vieja. Enfatizó en su estoicismo al soportar que los muchachones lo relajearan y los mayorcitos le gritaran: Agua…
Reconoció que las peripecias para entrar aquello por el balcón de su apartamento, se convirtieron en leyenda del barrio. En definitiva, la cama había cumplido honrosamente sus funciones  como escondrijo para escarceos amorosos, lugar de reposo y meditación, y hasta sitio de inspiración para crear programas informáticos en beneficio de la empresa.
Solo que, un día empezó a salirse un muelle por aquí y otro por allá. Al colchón se le hicieron cráteres más profundos que los de la Luna. Las bolas del relleno se convirtieron en barricadas contra Lalo y las noches se trocaron en un verdadero infierno.
Hombre hubiera empezado por ahí, dijo el jefe aburrido de tanta perorata y como era un tipo práctico, agregó: Cómprese otro colchón.
En el rostro del empleado se dibujó una expresión asesina, mientras traducía piadosamente la expresión: la madre que lo parió… a la de: dispongo de insuficientes fondos para semejante inversión.
Ahí fue cuando el jefe le habló de unos tipos que anunciaban, por la calle, la venta de colchones. Iban acompañados de un camión con mercancía de primera. Vendían más barato que en las tiendas, porque compraban el colchón viejo y rebajaban la plata del precio.
Al poco tiempo Lalo consiguió hacer la transacción. La noche del estreno, según su ritual, se bañó, agarró un libro sobre las ventajas del uso del software libre y se metió en la cama, mientras escuchaba las melodías de Radio Enciclopedia. El infeliz no logró pegar un ojo. Cuando iba a caer en brazos de Morfeo sintió la picazón. Comenzó a estornudar por el olor a campo. Se rascaba, daba vueltas para un lado y para otro, sin conciliar el sueño.
Como se ausentó al trabajo, por la tarde el jefe se personó en su casa. Le abrió la puerta un monstruo hinchado, con ronchas hasta en las orejas. Intrigados por el enigma, entre ambos idearon explorar el interior del colchón. La primera cuchillada fue reveladora: en lugar de guata el relleno era de hierba, sí una hierba seca habitada por gozosos y saltarines bichitos.
El jefe comenzó a reír a carcajadas, al tiempo que le felicitaba por disponer de un pesebre particular. Y Lalo, que se bestializó como un mulo, no pudo aguantar las ganas de lanzarle una patada por el… pecho.

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2 comentarios to “COLCHONES CON RELLENO”

  1. CARMEN VERSON Says:

    Pobre Lalo cuanto tiene que sufrir hay personas que nacen con buena estrella y otros estrellados y Lalo es el ESTRELLADO pero divertido y resignado, uf que diera por tener tus neuronas que como los caricaturistas que le das un circulo y te hacen una belleza, Cuando nacistes Mercy desde arriba San Lorenzo te envio una lluvia de estrellas solo para ti, besotes a millones Carmita

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