ME SONÉ UN RONAZO HABANA CLUB

¿Seré abstemia?

Como soy abstemia o al menos eso creí toda la vida, nunca había visitado el Museo del Ron, que tiene por sede a la mansión de los Condes de la Mortera, en la  calle San Pedro (Avenida del Puerto) # 262, esquina Sol, en La Habana Vieja. Y me encantó la idea de recorrer tan hermosa construcción, que data de finales del siglo XVIII y es representativa del barroco…

Un vistazo al interior

La bienvenida me la dieron con un Mojito, que conste, que no me seducen las bebidas alcohólicas, pero tenía la cabeza frita del calor, así que más que degustar el cóctel, me habría encanta’o meterme en una piscina de Mojitos…

Se ve sanooo...

Y para los que no sepan los ingredientes que lleva este trago, allá va eso:
4 onzas de ron añejo blanco
1 rama de menta
1  rama de hierba buena
2 cucharaditas de azúcar
Zumo de medio limón.
Cubitos de hielo
Gotas de Angostura

Prepararlo es fácil: El jugo de limón, el azúcar y la menta se maceran en el vaso. Después se añade el hielo, el ron y se completa el vaso con agua (preferiblemente con gas). Finalmente se echa la angostura, se remueve y se decora con la ramita de hierba buena.

Mis colegas comparten.

Me acompañaron en la visita un grupo de comunicadoras y comunicadores de México, Venezuela, España, Francia y Cuba participantes en el IX Encuentro Iberoamericano de Género y Comunicación.

Me encantó el museo porque reproduce con fidelidad el proceso tradicional de fabricación del ron, desde el campo de caña hasta el trago en el bar.
Es una lástima no haber tenido una cámara con flash para captar lo interesante del recorrido, que comenzó por los talleres donde se fabrican los barriles de roble, siguió por la galería de la caña con sus trapiches originales y hasta vimos una locomotora antiquísima (1902).
La maqueta del ingenio azucarero Esperanza 1930, de Lázaro García Driggs, me dejó con la boca abierta. Este hombre es un genio, y a los datos que me ofreció la guía, aquí añado otros que encontré al bucear en Internet.
Esta maqueta fue realizada sobre la base de una investigación en el Central Camilo Cienfuegos, antiguo Hersey, y en ella, el autor representa la fabricación del azúcar, la tradicional destilería, el batey o comunidad aledaña y un ferrocarril en constante movimiento.

Quien ha visitado un ingenio sabe que lo primero que te envuelve es el olor a cachaza, pues bien, cómo lo logró Lázaro no lo sé, pero puedo jurar que la maqueta destila este aroma, y es tan realista, que le parece a uno estar en un central verdadero.

Una obra de arte

La minuciosidad llega hasta el alegre pitar del tren, cuando echan a andar las diminutas locomotoras de vapor (de la marca alemana LGB) preparadas para tirar los carros de caña, halar y mover casillas, carros tanques y planchas, desde los cañaverales hasta el ingenio, o desde la industria al puerto.
Me divertí con la alzadora, los molinos, las casitas del batey. Y según me enteré, la maqueta  está confeccionada a una escala G (l.22.5) y mide 8 x 5 metros.
Lázaro es tan detallista que logró que los evaporadores y sus enfriaderos trabajen con un sistema real de agua natural.
Pasmada me dejó la chimenea con su fueguito. Por todo el campo se ven los macheteros en plena faena, y las mujeres que les cocinan.
Dicen que la idea original fue de  Eusebio Leal y leí que esta maqueta fabulosa recibió el reconocimiento de la revista LGB Telegram en el año 2000, en Pennsylvania, Estados Unidos, consistente en un clavo de ferrocarril en miniatura, de oro 14.

Un guajiro enamorado da una serenata en el Museo

Hechizada aún por tanto despliegue de talento, proseguí el recorrido por el Museo donde descubrí los secretos del  proceso de confección del ron, con sus pasos de fermentación, filtración, añejamiento y mezclas.
Al final vi todos los tipos de ron Havana Club y me quedé sin habla al enterarme del precio de una botella ( de la mejor clase), que sobrepasa los mil dólares…Ñooo…me dije, si le cuento a los curdas de mi cuadra: dejan el vicio.

A preparar el bolsillo...

Lo mejor de la visita fue que al final degusté un ron añejo que me dejó como una dragona que acaba de escupir una bola de fuego…

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2 comentarios to “ME SONÉ UN RONAZO HABANA CLUB”

  1. CARMEN VERSON Says:

    Que maravilla ese museo, yo disfrute como una niña con zapato nuevo, y te dire a mi lo que me gusta es el DAIQUIRI que sabrosito y refrescante, como te envidio cada vez qu das esos paseos por esa Habana Vieja que tiene tanto encanto esa maqueta es una maravilla, como me encantan tus reportajes los vivo como si estuviera paseando.
    Bueno ya no puedes decir que no has bebido ron jajajaj eres genial para mi la mejor un besote tu tiiiita Carmita

    • mercybroma Says:

      En esos paseos me acompañan ustedes, mis queridos lectores, que van al camino con humor y en esta ocasión especial, con un traguito sabrosito…muaa

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