DESPROPÓSITOS DE AÑO NUEVO

A BOTAR GORDAS EN EL 2013

AÑO NUEVO, VIDA NUEVA…

TEXTO: MERCY        ILUSTRACIÓN: MARTIRENA

Jugaban al dominó aquel domingo, cuando Lalo empezó a enumerar sus deseos para el nuevo año:

-Pienso volver a correr por las mañanas para ver si bajo las empellitas de grasa, meterle cabeza a unos juegos didácticos en computación y acabar de arreglarle la pata al librero, que ya es puro comején.

Ismael, su pareja en el juego, prosiguió:

-Deseo que a los choferes de ómnibus les de por escuchar boleros y que, en el caso de los almendrones, siempre tengan vuelto para billetes de veinte cañas.

Martica, la hermana de Lalo aprovechó la distracción de los contrincantes para meter un forro con el blanco-ocho.

-Mamá, esa ficha no va ahí –gritó Douglas, su hijo, con la típica ingenuidad infantil.

-Niño, pa’ la próxima te callas –se molestó ella- no ves que no tengo nueve.

-Pues yo sí, allá va la que menos pesa –se apresuró en jugar Lalo, para soltar el doble- y hazme el favor, mi hermana, deja de hacer trampas…

Para disimular su enojo, la mujer se apresuró en retomar el tema:

-Mi propósito este año es hacer dieta y bajar por lo menos veinte libras…

-Sí, y yo me pienso convertir en el lanza-cuchillos del circo –comentó Ismael, burlándose.

-No te rías, en verdad me han dado unas recetas buenísimas como la de la pizza de berenjena, y no me puedes decir que los vegetales engordan…

Lalo se acordó de las sucesivas dietas de su hermana: la de la Luna, la del té, la del agua, la del berro y la peor, la de las proteínas, que acabó con los ahorros familiares de cinco años, sin que la mujer bajara un gramo, aunque sí se montó en los catorce de hemoglobina.

Pensó entonces en deseos prácticos como: que los cajeros automáticos nunca se rompieran, que al llamar al 113 no hubiera congestión en las líneas, que su amigo Ismael dejara de pegar la gorra en las fechas señaladas, que Martica aprendiera a cocinar para que el arroz no le quedara hecho bolas, que los vecinos dejaran de importunar a la hora del juego de pelota, que Douglas no pegara más mocos debajo del brazo del sillón…

-Pues yo querría que todos los días fueran de vacaciones –suspiró el sobrino, como si pudiera escuchar los pensamientos del tío.

-Y yo que tu padre te llevara para su casa, aunque fuera una semana -ripostó Martica, con rencor, al volverse a pasar frente al nueve.

Mientras esperaba a ver la jugada de su amigo Lalo, Ismael se entretuvo en imaginar deseos disparatados relacionados con el trabajo. Qué rico sería convertirse en suplente de comensales ausentes en los restaurantes, probador de colchones, catador de chocolates o heredero sustituto para las grandes fortunas.

Lalo también se pasó al nueve y le tocó el turno a Douglas, quien siguió soltando fichas.

-Este niño es un bota-gordas –dijo Ismael, que ahora no llevaba el ocho, puesto por el chico- a ver, mi’jo, juega tú solo…

Para aliviar la tensión el tío intervino:

-Pensándolo bien, lo que más deseo es que mis compañeros de departamento retomen el vicio de fumar, porque no hay nada más económico que ser un fumador pasivo, no te gastas un medio y gozas con el humito…

Fue en ese momento que el juego se trancó y al virar las fichas Douglas resultó ganador con el doble blanco. Sin ponerse de acuerdo, los tres mayores, desearon mentalmente, al unísono, que el próximo curso escolar los maestros extendieran las clases hasta los domingos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: