Archive for the Humor costumbrista Category

DE MADRE

Posted in Humor costumbrista with tags , , on junio 1, 2017 by mercybroma

PORTADA DE PALANTE DE MAYO 2017

DE CULTURA Y TURISMO EN LA COLA DE LA PAPA

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , , on junio 1, 2017 by mercybroma

Por: Mercedes Azcano Torres                                  Caricaturas: José Luis

-Psssh…trae a ese yuma pa’cá.

-¿Usted habla conmigo? –preguntó Lalo, quien paseaba con Francesco, un músico italiano, y le  mostraba la zona histórica de la Habana Vieja.

-Sí, socio, no te hagas el loco que aunque tú también estás en la lucha, tírame un salve que yo tengo pa’ to’ el mundo… –dijo en tono conciliador el estrafalario personaje.

-Mire, le voy a aclarar algo, porque ni estoy en la lucha, ni quien me acompaña es un yuma, sino italiano.

-¡Ay, chico!, da lo mismo, pa’ nosotros los cubanos todos los extranjeros son yumas y buscan lo mismo: el ron bueno, tabacos baratos y…

Antes de que el otro siguiera diciendo barbaridades, Lalo lo interrumpió:

-Mi amigo es artista, así que lo que le interesa es…

-Ya sé, es un enfermo a los cuadros y los discos, y la rumba, pero yo también en eso puedo ayudarlos, vengan pa’ cá.

“Todavía me pregunto por qué me dejé arrastrar”, se reprochaba Lalo. Había transcurrido una semana de la partida de Francesco para Italia, y aún al cubano le duraba el trauma. Para exorcizar sus demonios y de paso hacer más llevadera la espera en la cola de la papa, comenzó a contarle a su amigo Ismael lo ocurrido el aciago día.

“Aquel hombre nos llevó a varias galerías de esas que proliferan en los portales y que están colmadas de cuadros horrorosos. El italiano miraba espantado la sucesión de coloridos almendrones, Morros deformados, catedrales patéticas, y yo con tremenda pena, pensaba en Da Vinci, en Florencia, en el arte del Renacimiento”.

Ismael lo escuchaba distraído. Imposible imaginar a Florencia, en la molotera por comprar la papa. Alrededor de 15 bodegas, cada una con cientos de consumidores, agitando sus libretas de abastecimiento y faja’os con los que intentaban colarse. A la bulla contribuían quienes trataban de organizar el tumulto y el pregón de los vendedores de jabitas.

Lalo, sin darse por vencido, continuaba con su historia:

“Como Francesco no compró nada, y ya se acercaba la hora del almuerzo, el improvisado guía, con la desfachatez del pícaro, nos mostró un restaurante en el que según él se comía bien por un precio baratísimo, con la ventaja de disfrutar del acompañamiento musical de un grupito ‘fuera de liga’, según sus propias palabras”.

Al oír hablar de comida, Ismael tragó en seco, porque calculaba que todavía le quedaban más de dos horas de empuja-empuja.

“El menú daba grima. Frutas en el entrante: tres pedazos de frutabomba maduradas con químicos, dos mitades de guayabas pasmadas y trozos de platanitos semipodridos. Plato fuerte: un bistec de no sé qué animal, adornado con rueditas de cebolla y acompañado de unos moros, tan duros, que casi le parten un diente a Francesco. Las bebidas: limonada aguada y cerveza adulterada. Del postre no te digo, porque preferimos no arriesgarnos”.

“Pero si mala fue la comida, peor fue el acompañamiento musical a cargo de tres ancianos con guitarras, uno con claves y la guarachera de turno. Cuando aparecieron me ilusioné. Ahora sí, Francesco escuchará auténtica música cubana. Admirará la delicadeza y lirismo de las canciones de Lecuona, Sindo Garay, Matamoros…Ay, qué ingenuidad la mía. Sin escrúpulos, mezclaron letras, ritmos, géneros, para finalizar en una vergonzosa masacre musical. Con tremenda cara dura se acercaron a la mesa para exigir propina, y de paso proponerle a mi amigo un DVD con sus vulgares interpretaciones. El pobre hombre lo adquirió para no herir susceptibilidades, mientras yo deseaba con todo mi corazón que se le perdiera en el viaje”.

La narración de Lalo le crispaba los nervios a Ismael, que agotado por el ardiente sol, la sed y los olores que emanaban de la multitud enardecida, se aferraba a su jaba como un náufrago al madero.

-Me imagino que después de aquel mal rato estrangulaste al impertinente guía –dijo, desesperado porque el amigo terminara el relato.

“¡Qué va!, porque aunque traté de escabullirme, a Francesco le cayó bien el pilluelo y le siguió la corriente. Así que fuimos a parar al taller de un supuesto artesano, que nos quiso meter por los ojos unas cerámicas espantosas y unas tallas en madera verdaderamente pedestres. Entonces sí que me engorilé, agarré a mi amigo por el brazo y lo saqué de aquel cuchitril. De dónde me salió el coraje, no lo sé, pero despedí de muy malos modos al chupasangre. A partir de ese momento me dediqué a explicarle a Francesco las sucias tácticas de los farsantes. Lo traje a la casa, le hice escuchar mis discos de Bola de Nieve, Rita Montaner, de Celina, de la Aragón, de Polo Montañez, de María Victoria…y cuando ya estaba turulato mi hermana Martica le preparó unos frijoles negros aderezados con el cariño de la familia. Hablamos de lo humano y lo divino, de Amelia Peláez, de Paradiso, del neorrealismo italiano y su presencia en el buen cine cubano. Lo mejor fue que al despedirse me dijo que no me preocupara que también en Italia, abundaban los mercachifles del arte, los engaña bobos que se ceban de los turistas inocentes; pero que por suerte, en contraste, hay gente buena y culta que defiende lo suyo hasta con los dientes”.

-Y colorín colora’o, esto se ha acaba’o –ironizó Ismael, y al notar que Lalo se enojaba, le aclaró- Chico, no me refería a tu historia, sino a la cola. El dependiente avisó que se terminó la papa, pero que no nos preocupemos que la otra vuelta está al llegar… ¡la esperanza es lo último que se pierde!

CAZA PROPINAS A LA VISTA

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , on junio 1, 2017 by mercybroma

Por: Mercedes Azcano Torres                        Caricaturas: José Luis

 

Desde hace un tiempito se ha hecho común que tanto al adquirir un producto como al recibir un servicio, nos veamos obligados a incluir en el pago, una propina. Y claro, que no nos referiremos aquí a aquella que define el diccionario como: “Agasajo que sobre el precio convenido y como muestra de satisfacción se da por algún servicio” o “Gratificación pequeña con que se recompensa un servicio eventual”.

Porque cuando nos atienden con esmero y amabilidad, y nosotros los clientes…usuarios…compradores…parroquianos…consumidores deseamos premiar y estimular la eficiencia, con muchísimo gusto damos la consabida propina.

Es la que se gana de manera honrada, laboriosa, y que muchas veces hasta se comparte con el colectivo, o como en el caso del turismo, se destina en parte al sector de la salud.

Pensemos hoy en la propina inmerecida. Cuando la o el empleado, después de maltratarnos a su antojo, se nos para delante tan frescamente a exigir un dinerito extra por considerarlo un derecho. Y si nos resistimos, los expertos saca-propinas adoptan diversas técnicas, algunas de ellas tan vergonzosas como estas:

El compungido camarero, que al cobrar susurra con mucha pena que no tiene pesos sueltos para darnos el cambio. Elegante modo de ponernos entre la espada y la pared, porque ya consumimos, y no nos apetece perder el tiempo en la espera de otro cliente con menudo.

Pululan especímenes como los burro-cobradores que “no saben sacar cuentas” y se confunden con los cobros y pagos. ¡Qué casualidad que casi siempre se equivocan a su favor!

Peor es el que se ofende porque no se conforma con el monto de la propina que le dejamos, y nos fulmina con la mirada, como si de un rayo paralizante se tratara.

Tenemos también la versión empleada-alimaña, que a la hora de entregarnos la cuenta se desprende de su diabólica piel para transformarse en una melosa coquetona con sus “mi cielo” y “mi cariño” dirigidos a ablandarnos el bolsillo.

Es común el cara-de-guagua que tan pronto agarra un billete grande nos da la espalda. A veces hasta finge una actividad inusitada a la espera de que nos olvidemos del vuelto.

Otra forma muy usual de “tumbarnos la propina” es cuando algún bribonzuelo del agromercado agrega un tomate o una malanga a la mercancía que ya tenemos en la pesa, para “completar la libra” y así redondear el precio.

Abundan los personajes que apelan a las emociones, al contarnos tragedias que conmoverían hasta al más insensible. En el momento de pagar, nos ablandamos y sin dudarlo un segundo aflojamos una propina, de la que nos arrepentiremos por el resto del mes.

Otros expertos en la materia nos manipulan de manera solapada, aprovechándose de una situación delicada como puede ser una cena romántica por el Día de los Enamorados. Es una ocasión especial en la que están en juego la ilusión del ser amado y la propia autoestima. El resultado: un jugoso extra para los pillos.

Hasta aquí el modus operandi de muchos timadores, pero seguro que ustedes conocen de otras variantes tan efectivas como nefastas. Para enfrentar a estos tramposos caza propinas solo hay una estrategia: abrir los ojos y cerrar el bolsillo.

RODOLFO SÍ MERECE EL NOBEL DE LITERATURA

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , on junio 1, 2017 by mercybroma

Por: Mercedes Azcano Torres          Ilustración: José Luis

Pese a la llovizna, Lalo y su amigo Ismael prefirieron acomododarse en los sillones del portal, mientras aguardaban por el café de Martica. Y es que la hermana de Lalo les había dado una tremenda sorpresa al enseñarles un paquetico de Cubita, que tenía escondido para animar la tarde dominical.

Los amigos conversaban de literatura, específicamente de la sorprendente adjudicación del Premio Nobel de Literatura 2016 al cantautor norteamericano Bob Dylan.

-La Academia partió el bate –dijo Lalo, y añadió- por una vez los suecos se han hecho los suecos con los críticos y han galardonado a un poeta de la canción.

-Bahhh…, los jurados siempre son injustos, porque estoy seguro de que mi amigo Rodolfo se lo merecería más que el Dylan ese –farfulló el otro.

Aquello le pareció un disparate a Lalo, pero acostumbrado a las desatinadas conclusiones de su amigo, lo instó a que argumentara su afirmación. Y ni corto ni perezoso Ismael le contó:

“Seguro tú has entrado al feo y sofocante local, que está en la misma esquina de la calzada y que eufemísticamente llaman tienda comisionista. Bueno, allí se amontonan como familia disfuncional jabones de baño, de lavar, sábanas, detergentes líquidos, frazadas de piso, blusas estrafalarias, trusas para niños distróficos, hebillas pasadas de moda, cintos, zapatos ridículos, velas, y otros muchos artículos cubiertos de una gruesa capa de polvo. Sin embargo, algo distingue ese museo de lo absurdo, algo que lo hace único y especial. Ese algo son los cartelitos que redacta Rodolfo, en un genial ejercicio de síntesis y abstracción. Tenemos por ejemplo el de: Cepillo plástico adulto (duro). Apenas cuatro palabras para describir un útil cepillo de dientes para personas mayores, aclarando su cualidad esencial: es duro. La lista de letreros es larga, pero los más brillantes son: Blusa embarazada, Pionero a 150 el par, Mercancía de lento movimiento, Merma comercializable y Colonia revitalizante”.

Lalo reprimió la risa y le dio cuerda a Ismael para ver hasta dónde llegaba.

-¿Y de dónde conoces tú al tal Rodolfo? –preguntó.

-De siempre, porque mi abuelo era amigo del suyo, y por cierto, el talento le viene en herencia. Y es que su abuelo, genio del comercio, fue uno de los inventores de los famosos convoyados aquellos que obligaban a la gente a cargar con un sartén, cuatro vasos plásticos y unas maracas, para empatarse con un tubito de desodorante, muy apreciado en esa época. También el viejo puso lo suyo en los letreros: Talco de pie, Jabón de niños y Croquetas de ave (averigua).

Tras escuchar aquella sarta de tonterías, Lalo pensó que el otro le tomaba el pelo. Pero el tono solemne del discurso de Ismael, le hizo comprender que estaba firmemente convencido de la justicia de sus razonamientos. Por suerte Martica llegó con las tazas de café y se hizo una pausa en el diálogo.

-¡Qué sabroso te quedó! –la halagó Ismael.

Y el hermano de la muchacha, sin poderse contener, bromeó:

-A que también se merece el Nobel de Química por el café.

Intrigada, Martica se interesó por el tema de la conversación, y tras explicarle brevemente, Ismael siguió con su cháchara:

“A mi juicio, Rodolfo tiene tremendo mérito, porque si Miguel de Cervantes gastó tantas páginas para contar la historia de un tipo que perdió el seso, estoy seguro de que mi amigo resumiría eso en algo así: Loco caballero, se piró con su escudero. Rodolfo le gana ventaja a Shakespeare, a Dante, a Quevedo, porque si se editaran las obras completas de mi socio, con cinco páginas bastaría. Modernidad, creatividad y síntesis”.

Martica intuyó la tormenta que se avecinaba al ver los tres surcos que se abrieron en la frente de Lalo, como clara expresión de su enojo. Por eso, trató de suavizar.

-Alaba’o, Ismael, pero eso de aspirar al Nobel de Literatura está un poco exagerado.

-Coincido contigo, Martica, pero cuando le he dicho a Rodolfo que tal vez podría conformarse con el Premio Nacional de Literatura, siempre me dice lo mismo: que no acepta premios de consolación.

¿A QUIÉN NO LE GUSTA LA PIZZA?

Posted in Humor costumbrista with tags , , , on junio 1, 2017 by mercybroma

¡QUÉ RICOOO…!

Por: Mercedes Azcano Torres

Para Lalo la pizza era como una especie de salvavidas. Casi diariamente, a la hora de almuerzo salía del trabajo y corría para la pizzería de la esquina.  Hasta cuando invitaba a pasear a una chica, la cita concluía degustando una pizza.

Por suerte estoy flaco, pensaba Lalo, porque con tanta harina…Así, aquel día había querido celebrar con Ismael, su mejor amigo, el triunfo de su equipo de pelota favorito. Unas cervecitas y unas pizzas, les alegrarían la tarde.

Sin embargo, comenzaron con el pie izquierdo. Cuando les sirvieron el pedido, y Lalo probó aquello, protestó de inmediato:

–Camarero, me ha traído una pizza cruda por arriba y quemada por debajo.

–Ahhh…es un problemita del horno, que se recalienta –contestó el otro, sin inmutarse.

– ¿Y el queso agrio y el puré de tomate de tres colores a qué se deben? –preguntó Ismael, quien ya le había dado una mordida a su pizza.

–Es que el refrigerador no enfría bien y los productos envejecen, pero la cerveza sí la pusimos en el congelador desde anoche y al menos está fresca –contestó el dependiente, antes de voltearse a atender otra mesa.

Disgustados, los amigos intentaron salvar el momento, pero inevitablemente la conversación giró sobre las pizzas.

–Esta parece un zapato con esa masa tan gorda, es pan na’ma, por eso no se cocinó bien –dijo Ismael.

–A veces nosotros o no llegamos o nos pasamos, que a mí me han servido cada platillo volador, pa’ robarse la harina.

–Ni me lo digas, y luego está lo de los precios, que practican el alpinismo, porque empezaron por cinco pesos y ya por ahí las hay de 15, de 25 y hasta de 50.

–Lo peor es que cuando la pides de jamón tienes que buscarlo con una lupa, porque las tiritas son casi invisibles, pero también están las hawaianas tan raras, que si en Hawai se enteran, seguro tenemos un litigio internacional.

–Ismael, pero esas son las de moneda nacional, porque las otras son ruedas de carreta –lo provocó Lalo, antes de empinarse la cerveza avinagrada.

–Riquísimas, pero pa’ que soñar, que hasta las cajitas que te facilitan pa’ llevar, son estelares, con una foto en colores en la tapa y todos los datos del restaurante, impresos, eso sí valen…

El amigo lo interrumpió:

–Ahí sí diste en el clavo, que hasta por cómo te la sirven se puede adivinar la categoría de la pizza. La de cajita, está fuera de liga, y te puede llegar hasta por servicio a domicilio, pero también hay otras como las que vienen envueltas en papel bond, gaceta o un trozo de papel de estraza, que son las más corrientes –y agregó– si no fuera por lo difícil que es hallar el papel sanitario, algún sesudo le habría echado mano.

Ambos echaron a reír, olvidándose ya de celebrar la victoria deportiva.  El camarero, al verlos tan divertidos, comentó con la cajera:

–Esos dos, llegaron amarga’os, quejándose de todo y míralos ahora, tan contentos, la verdad es que lo último es trabajar con público… ¿quién entiende a la gente?

MI QUERIDO PALANTE MÁS ALLÁ DELA MEDIA RUEDA

Posted in Humor costumbrista with tags , , on enero 19, 2017 by mercybroma
PALANTE SIGUE PA'LANTE

PALANTE SIGUE PA’LANTE

 

Feliz y orgullosa, sigo al frente de mi querido periódico Palante, fundado el 16 de octubre de l961, y que acaba de cumplir sus 55 añitos…Como una de las publicaciones humorísticas más antiguas de Hispanoamérica goza hoy de un merecido prestigio en el mundo del periodismo gráfico…Para sus hacedores: los de ayer, hoy y mañana, muchas ¡Felicidades!

Astérix y Obélix UN BUCHITO DE POCIÓN MÁGICA

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , , , on enero 19, 2017 by mercybroma

 

Homenaje a los maestros.

Homenaje a los maestros.

Por Mercedes Azcano   Ilustración: José Luis

Si las aventuras de Astérix, el valiente guerrero galo, cobran la máxima emoción cuando él y sus amigos beben un buchito de la poción mágica elaborada por el druida Panorámix, porque a partir de ese momento comenzarán a volar legionarios romanos por todas partes, parece que también los hacedores del famoso cómic le dieron una probadita, para convertir en inmortal tan simpática saga.

Ellos fueron: el dibujante Albert Uderzo, quien aún vive y dibuja, y el guionista René Goscinny, fallecido de un infarto en 1977. Al morir su amigo, Uderzo siguió a cargo de la serie hasta el año 2009 que vendió los derechos de la franquicia a la editorial Hachette.

Publicada el 29 de octubre de 1959, en el número uno de la revista Pilote, la tira contaba con diez viñetas. Tanto gustó y gusta, desde entonces, que además de ser el cómic más leído y vendido en Francia, aparece en los Guinness como el más traducido de la historia. Su popularidad universal la avalan los álbumes publicados, la larga lista de películas, series animadas, entretenidos video juegos y hasta un parque temático con el nombre de Astérix, en Francia.

Al protagonista lo acompañan el gordo Obélix, cuya fortaleza se debe a que de pequeño cayó en la marmita donde se cocía la poción, y el travieso perrito Ideafix. La historia incluye a más personajes, habitantes, en su mayoría, de esa fabulosa aldea ficticia, que en el año 50 antes de Jesucristo se resiste a la invasión romana que ya ocupa toda la Galia.

Ahí están algunas claves del atractivo universal y de la trascendencia del cómic: en la cultura de la resistencia, en la solidaridad que conlleva y los valores que inspira. Porque  mientras sus detractores le acusan de chauvinismo, sus seguidores admiran la rebeldía de estos aldeanos frente al yugo romano.

¿Y qué decir de los ocurrentes nombres de los personajes? Porque aunque no se conozca la fonética francesa, se adivina lo lúdico en el bautizo de Asurancetúrix (el bardo), Abraracúrcix (jefe de la aldea), en Ordenalfabétix (el vendedor de pescado) o Esautomátix (el herrero), entre otros.

Según confiesa Uderzo, buscaron para su protagonista un nombre que empezara con la A porque Goscinny pensó que así estaría el primero en las estanterías de cómic. Lo que no imaginaron fue la gran fama de que gozaría su creación más de medio siglo después.

Y es que junto a los puñetazos y las peleas, los gags y las piruetas, tan atractivos para los niños, en las historietas se mezclan de forma disparatada sucesos de época con elementos de la modernidad, además de referencias culturales que divierten a los lectores adultos.

Se habla de que el valiente Astérix y sus amigos aldeanos, representan a la resistencia francesa frente a la invasión alemana, durante la segunda guerra mundial. También, los cubanos le agradecemos a Juan Padrón el llevar a historieta el enfrentamiento de los mambises a la opresión de la metrópoli española. El bravo mambí Elpidio Valdés, quien en lugar de poción saboreó un criollo ajiaco, como émulo de Astérix, a una escala más modesta, también saltó del soporte de papel al celuloide.

Recientemente, y tras el ataque terrorista a la redacción del semanario satírico Charle Hebdo, de París, y en homenaje a las víctimas, Urdezo a sus 87 años, retomó a los personajes de Astérix y Obélix, junto a Ideafix, en una viñeta que divulgó en una cuenta de Twitter. En el diario Le Figaro, en solidaridad con los artistas que perdieron la vida en el atentado, publicó un dibujo en el que Astérix grita: “Yo también soy Charlie”.

Más que un cómic histórico o un icono francés, Astérix y Obélix es patrimonio de la cultura universal. Una evidencia de que también se puede divertir con arte y que guionistas y dibujantes al compartir con los lectores un buchito de su poción mágica, nos inoculan la inmensa fuerza de la alegría que proporciona la risa que se fecunda en el ingenio.