¿ALÉRGICOS AL AGUA Y AL JABÓN?

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , on mayo 9, 2018 by mercybroma

Por: Mercedes Azcano Torres
Hoy hablaremos de los cochi-puerco-marranos, y que nos excusen estos animalitos por nombrar así a las y los que sufren una rara alergia al agua y al jabón. Sucede que llegamos a la panadería y quien nos despacha se rasca la cabeza, se mira las uñas a ver si atrapó algún piojo, y, de paso, nos deja el panecillo cubierto de caspa. En cualquier cafetería, nos atiende un gastronómico cuyo trapito mágico lo mismo le sirve para secar los platos, después de enjuagados, que para limpiar las mesas. Ni que decir de la manipulación simultánea de alimentos y dinero, que ya eso es habitual. Sucitos y sucitas los hay en otras áreas, así por ejemplo vemos a galenos que examinan paciente tras paciente sin un lavadito de manos. Higiene es salud, nos enseñan las campañas publicitarias, pero para que tengan éxito, es vital que padres y maestros, inculquen los hábitos a los pequeños, que den el ejemplo, para que las niñas y niños de hoy no se conviertan en los cochi-puerco-marranos de mañana, con el perdón de los animalitos…

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ESTE AÑO SÍ VA LA DIETA

Posted in Diario with tags , , , on mayo 9, 2018 by mercybroma

Por: Mercedes Azcano Torres
Desde hacía varios días el televisor de Lalo se veía como si le lloviznara dentro. Su hermana Martica ponía el grito en el cielo a la hora de la novela, porque entre lo que se perdía por cabecear medio dormida en el sillón y los infructuosos esfuerzos por adivinar los personajes, no conseguía hilar la trama.
Pero si aquel sábado por la mañana Lalo requirió la ayuda de su amigo Ismael para lo de la antena, no fue por su hermana, ni siquiera por el sufrimiento de su sobrinito Douglas frente a los ilegibles letreros de las películas. Lo que en realidad le impulsó fue su amor al deporte y la imposibilidad de disfrutar los partidos, con el televisor en aquellas condiciones.
—Me voy a subir al techo a orientar la antena, mientras tú miras la pantalla y me indicas si mejora la imagen —le propuso a Ismael.
Douglitas, se enojó al escucharlo.
— ¿Tío, por qué no me pediste ayuda a mí? —preguntó, ofendido.
—Mira, niño, hazme el favor, acaso no te acuerdas de la otra vez que casi cojo una insolación allá arriba porque entre tu mamá y tú me enloquecieron con la indecisión de vírala un poquito a la izquierda, que si falta un tin, que si todavía tiene fantasma.
—La culpa no fue de nosotros, sino del programa, porque cuando bajaste engorila’o nos dimos cuenta de que el asunto no era de antena, sino de que el documental era más viejo que mi abuelo, gasta’o de tanto ponerlo.
Ismael apurado porque todavía tenía que caminar un montón de cuadras para averiguar en la piloto cuándo le pagarían su cuota de pollo del mes anterior (que por no hacer la cola del primer día siempre era perjudicado por el dichoso “faltante”), intervino en la discusión, aplacando a los contendientes.
—Lalo, tú pa’rriba, y niño, tú calladito, que así te ves más bonito.
Aquello fue más fácil de decir, que de hacer, y es que cuando Lalo fue a subirse al muro para alcanzar la escalera de la azotea, la barriga le impidió coger impulso y casi se cae de cabeza.
Tras varios fracasos, aumentaron las burlas de Douglitas e Ismael. Con la dignidad herida, Lalo hizo un esfuerzo supremo y lo único que consiguió fue quedarse con el trasero al aire cuando se le rasgó el pantalón.
—Te lo he dicho un millón de veces, que después de comer no puedes echarte en el sofá a ver deportes —le dijo Martica, entre risas.
—Lo prometo, haré ejercicios y este año sí va la dieta —aseguró él, antes de irse a cambiar al cuarto.
Los demás se quedaron cuchicheando. Y es que si Lalo adoraba el deporte, jamás lo practicaba. Todo el día sentado frente a la computadora en la oficina y por la noche, en su fase de hombre-cojín, sumado a un insaciable apetito, tenía que dar por resultado aquellas libras de más.
Pero la historia de la dieta, esa sí era legendaria, cada año nuevo él juraba solemnemente que se despediría de los buques de comida, de las cervezas y de los dulces caseros, que tanto le apasionaban.
Solo que el propósito siempre se quedaba en eso, en puro propósito. Por eso, al oírlo con el mismo cuento nadie le creyó una palabra.
—Quiten esas caras —dijo él, de regreso al patio, en bermudas— esta vez sí es en serio. Diré adiós a los chicharrones y le meteré mano al pollo…
— ¿Al pollo?, con la cantidad de grasa que tiene —inquirió Ismael, recordando las bolas de pellejos pega’os que le zumbaban en la carnicería, que sumados a la cantidad de hielo, reducían su ya menguada cuota. Y claro, ahí mismo se le arrugó la cara al pensar que todavía debía ir a luchar la posta pendiente.
—No me dejaste terminar, iba a decir al pollo hervi’o, pero también pienso comer mucha ensalada como me recomendó la doctora.
— ¿Ensalada? —le preguntó la hermana con ironía— Ahhh…sí, de aguacate, pimientos, tomates, habichuelas, zanahorias…claro que será cuando te compres el carro y te pongas a botear.
Sin entender de qué iba aquello, Douglitas creyó entusiasmado que su tío de verdad se iba a comprar un auto.
—Cómprate uno de carreras —sugirió el inocente, provocando un coro de carcajadas.
— La carrera la tengo que echar yo hasta la piloto —protestó Ismael— así que decídanse si por fin van a orientar la antena.
Lalo, a quien el sobrino le había alegrado el día, contestó:
— Creo que la voy a dejar como está, para matar dos pájaros de un tiro: así en lugar de repocharme en el sofá, me doy la caminadita hasta tu casa cuando quiera ver un partido y, dado que eres tan “esplendido”, no podré picar nada en tu refrigerador, por lo que como prometí este año sí va la dieta…

¿Y CÓMO SABER QUE LLEGÓ DICIEMBRE?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on diciembre 21, 2017 by mercybroma

Caricaturas: José Luis

Hasta los amarga’os de plantilla sacan su sonrisita el último mes del año. Las familias enloquecen, las calles parecen colmenas, todo el mundo jaba en mano, los comerciantes se ponen las botas y las alcancías exhalan su último aliento.

Cómo uno sabe llegó diciembre, pues muy fácil, basta con estar atento a estas señales:

    La suegra se pone cariñosa

La mamá de tu pareja, enemiga declarada de toda la vida, de repente te cocina tu dulcecito preferido, y lo que es peor de buenas a primera, te abraza y casi te asfixia, como serpiente con su presa (pero, en buena onda, claro está). Su fin oculto, pasarse los días feriados con sus “pichoncitos”. La idea de lo que te espera, te lleva a pensar en un monigote de trapo, de los que queman la víspera del año nuevo, en Ecuador, y hasta acaricias la fosforera que llevas en el bolsillo.

    Tu esposa contrae la fiebre del agua

Aquellas telarañas hermosas que durante meses colgaron apaciblemente sin incomodar a nadie, se convierten en blanco de hostilidades. Al ver a tu esposa con la escafandra de rolos, disfrazada de espantapájaros con un pullover deshilachado y un short desteñido,  amenazándote con la escoba y el balde, te preguntas a dónde se ha ido la trigueña sonriente con la que te casaste. De nada te vale protestar, porque te insultará “que con un haragán en la casa es suficiente”, así que agarras el palo, y te pones a sacar agua. En ese momento ella te recuerda que el 31 hay que echar un cubo de agua por el balcón pa’ la buena suerte.

    Tu hija monta una pataleta por ropa interior rosada

“Pa’, tú vives en otra galaxia, nunca te enteras de nada”, te dice en la cara.  Y después te explica que es moda usar ropa interior color rosa para atraer al amor en el año nuevo. Ahí reparas en que el tiempo ha pasado desde que le llevabas el catre a tu princesita, al círculo infantil. Tendrás que abrir bien los ojos para espantar a los tiñosos que la empiecen a rondar. Aprovechas la oportunidad para darle una charla de educación sexual a tu hija, y después de media hora descubres que no te ha oído ni pío, porque lleva puesto los dichosos audífonos.

   Un primo te pide prestada una maleta

“¿Vas a viajar?”, le preguntas al muchachón que anda como loco en busca de una maleta. “No, primo”, te responde, “es para darle la vuelta a la manzana con ella vacía, en la nochevieja, a ver si me empato con el avión”. Rebuscas arriba del escaparate y encuentras una de madera, de aquellas que se usaban para ir a la escuela al campo. Pero, qué va, él la quiere de las de rueditas, no vaya a ser que en lugar de un gira por al extranjero, le suenen un viaje a la manigua.

  Tu mejor amigo rompe con la novia

Cuando un socio pasa por un mal momento, hay que apoyarlo, no queda de otra. Y más si sufre mal de amores. Por eso sabes que contarás con un comensal más pa’ la comidita de fin de año. Al enterarse de que está invitado a compartir con la familia, el tipo se pone sentimentalón, pero enseguida se anima y te dice se encargará de la “pirotecnia callejera”. Por lo que además de pegar la gorra, tu amigo se convertirá en un peligro con patas, al que tendrás que vigilar de cerca.

   La vecina deja de acosarte con sus quejas

Ya no la molestan los ladridos de tu mascota, y hasta le guarda los huesitos de pollo. La música alta que escucha tu hijo, en lugar de atormentarla como antes, ahora le infunde energías para realizar sus quehaceres. Comienzan las insinuaciones, al estilo de: “¡Vecino, se huele que el puerquito está presente!”. Taimadamente se gana su bistecito y la cervecita, que ya te advirtió que tiene la presión arterial bien controlada.

   El jefe te invita a tomar café en su oficina

Tienes que ponerte duro para que no te convenza, que hace ya cinco años que te toca trabajar el 31. “Es que tú eres mi mano derecha”, te guataquea él. Pero como ya estabas preparado, contraatacas con el pretexto de que tienes pasaje sacado para ir con la familia a Cabaiguán. La estratagema da resultado, el hombre se traga la guayaba, pero ya sabes que el próximo año bajaste de categoría. De mano derecha, pasarás a ser la parte baja de la espalda del departamento.

   El bodeguero se escapa para el Festival de Cine Latinoamericano

Cada vez que vas a comprar los mandados tu viejo bodeguero, cinéfilo de corazón, te cuenta el argumento de las películas que vio el día anterior en el festival. Y con la nostalgia por los clásicos filmes españoles, rememora la tradición de las 12 uvas que se comen en cuenta regresiva, y hasta se pone romanticón al recordar las escenas del beso debajo del muérdago. A ti, que jamás has visto una rama de muérdago, lo que te dan ganas es de estrangularlo, pero como son días de alegría y bienestar, exhibes la mejor de tus sonrisas.

 

Si estas señales no fueran suficientes para enterarte de que ya el año se puso viejo y tú también, piensa en las veces que los chamas te llaman tío, en las que te sorprendes masticando en el aire o en la cantidad de medicinas que tienes que comprar con el tarjetón en la farmacia. Pero olvídate de los achaques y de los contratiempos, que después de 12 meses de trabajo y esfuerzos, bien te mereces la alegría de celebrar con la familia, los amigos y vecinos. Date una tregua, aléjate del celular, baila, diviértete y sobre todo nada de mala cara cuando descubras que en el intercambio de regalos lo que te tocó fue un cojín.

ESCARMIENTO PARA LOS ESCANDALOSOS

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , , on diciembre 14, 2017 by mercybroma

Caricaturas: José Luis

Cuando Ismael llegó a visitar a su amigo Lalo se sorprendió de encontrarlo peleando en voz alta y con el televisor apagado.

—¿Socio, acaso tú no me avisaste que hoy ponían un documental buenísimo sobre novedades tecnológicas en el canal Multivisión? —le preguntó.

—Sí, y estoy en corte porque ya empezó, pero es imposible oír nada con la debacle sonora de este barrio. Primero fue el pregón grabado “el bocadito de helado”, acompañado de una música espeluznante, después alguien voceó “el pan suave, calenticooo…” Y detrás el vendedor de escobas, recogedores plásticos y palitos de tendederas me dejó sordo con su silbato.

Como para reafirmar lo dicho por Lalo, un perro empezó a ladrar desaforadamente desde una azotea, las paredes temblaron por el ruido de un martillo neumático en la calle, más allá se oyó la sierra del vecino carpintero y por si fuera poco, se extremó el claxon de algún impaciente.

A Ismael no le quedó otro remedio que darle la razón a su amigo:

—Si yo te dijera que anoche no pude pegar un ojo debido a que se disparó la alarma de la tienda de los bajos de la casa y estuvo sonando hasta hoy por la mañana, sin que nadie se dignara a apagarla — y añadió— ahora mismo venía en un ómnibus donde el chofer nos torturó con una música horrible y unos berridos, que parecía que estaban matándolo.

Martica, la hermana de Lalo, que acababa de salir del cuarto, se sumó a la conversación:

—En mi caso lo que sucede es que a causa de las guardias nocturnas, tengo que dormir de día y no consigo descansar por culpa de la escuela que tenemos al frente donde no se sabe quién grita más si los estudiantes o los maestros, eso parece un coliseo romano.

Lalo reflexionó sobre la fatiga auditiva y sus daños al organismo. A lo que Ismael acotó:

—Lo peor de todo es la impunidad, porque si le llamas la atención a alguien por gritar de balcón a balcón o por poner una música demasiado alta en una fiesta, te lo echas de enemigo para toda la vida. Si lo denuncias, la multa es irrisoria y el de la bachata se excusa en que le dieron un permiso hasta medianoche.

Para ponerle la tapa al pomo se escuchó una música estridente que venía del portal. Era Douglas, el hijo de Martica, con sus amigos de la escuela, escuchando una bocina portátil con el volumen al máximo, mientras esperaban el turno para jugar al fútbol en la calle.

Ante los regaños de los adultos, la tropa infantil, reaccionó con un traslado de campamento hacia el parque cercano. Y fue entonces cuando a Lalo se le ocurrió la extravagante idea.

—Existe una forma de ponerle el cascabel al gato, pero nunca sería con multicas ni regaños, sino con un sistema de castigos para los transgresores de la tranquilidad.

—¿Castigos? —inquirió la hermana.

—Sí, deberíamos sentenciar a los gritones a soportar veinte tandas seguidas de alguna película de la época muda. Someter al chofer de la guagua en que vino Ismael, a varias sesiones de ópera para ver si aunque sea se le refina el gusto. Ahhh…y se me ocurre que pudiéramos obligar a los pregoneros escandalosos a hacer colas con la mollera expuesta al sol, por ejemplo, en el mercadito de 23 y 6, tal vez la insolación les deje sin energías para chillar —le contestó Lalo.

—Propongo que a los cocheros que vociferan y maltratan a sus animales, se les castigue a palear estiércol en cualquier granja —dijo Ismael.

Para no quedarse atrás, Martica enumeró otros ingeniosos correctivos:

—Me encantaría ponerles a dieta y que solo pudieran comer frutabombas maduradas con líquido matarrayos; meterlos de cabeza en una cafetería a freír croquetas explosivas durante toda una jornada o forzarles a averiguar, por el celular y gastando su propio guaniquiqui, en qué farmacia surtieron las pastillas de Dipirona para que después tengan que zumbarse la cola.

Durante un buen rato Lalo, Israel y Martica se divirtieron con la idea de aplicar escarmientos ejemplarizantes como lección a los alborotadores.

En la lista de sentenciados incluyeron a los irrespetuosos del dolor ajeno que lo mismo arman un jaleo en un  hospital, durante la visita a un enfermo, que en la funeraria, durante un velorio. Hasta los contentos habituales del ron y el dominó se llevaron lo suyo.

La diversidad de castigos les resultó hilarante. Idearon suplicios de la magnitud de: contar los fósforos con cabeza, dentro de cien cajitas; caminar hasta darle caza a laticas de refrescos fríos en pleno verano; organizar una fiesta de quince con el presupuesto ajustado al salario o realizar trámites interprovinciales para permutar viviendas.

Tal entretenimiento ayudó a que a Lalo se le pasara la irritación y el mal humor, por eso con su optimismo de siempre, embulló a su hermana y al amigo, a que le acompañaran a disfrutar del juego de fútbol infantil en el parque. Eso sí, por el camino, entre los tres cocinarían la estrategia para que los ruidosos peques recuperaran la pasión por las hermosas temporadas beisboleras del barrio.

LOS ESCARRANCHA’OS

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on diciembre 14, 2017 by mercybroma

A quién no le ha pasado esto

Caricaturas: José Luis

Viajar en un ómnibus atestado en pleno agosto y agarrar un asiento, es como si a una le tocara la lotería. Sin embargo, no siempre la experiencia es placentera, porque puede que debamos compartirlo con un supermacho, de esos que destilan testoserona y se sientan con las piernas abiertas, como si necesitaran marcar su territorio.

Lo que en el mundo se conoce como manspreading, y que aquí llamamos escarrancharse o despatarrarse, ha provocado tanto rechazo que ya en ciudades como Tokio o Nueva York se ha hecho común un cartelito para advertir a esos pasajeros desconsiderados, que está prohibido ocupar el espacio de los demás.

Estos escarrancha’os abusan porque generalmente son tipos grandotes y fuertotes, y lo mismo te los tropiezas en un almendrón, un carro de caballos o la lanchita de Regla. Así, arrinconan a sus compañeros de viaje, mientras ellos ocupan casi dos asientos, aunque abonan un solo pasaje.

En la medida en que el trayecto se alarga, el machista se despatarra con más ganas y las víctimas se encogen tanto, que al llegar a su destino apenas pueden dar un paso. Habría que entrevistarlas en ese momento, para ver si sus opiniones coinciden con las que resultaron de una investigación realizada en una universidad norteamericana, donde se concluyó que los hombres que adoptan tales prácticas, léase los escarrancha’os, son más atractivos para las mujeres.

PA’ MIS NIETOS, LA LUNA

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , on diciembre 14, 2017 by mercybroma

Ahora, el chama quiere que le ayude con una tarea que le pusieron en la escuela. Justo en el momento en que me iba a jugar dominó con los socios del barrio. Nada, que estoy quema’o, tengo que quedarme para no aguantar la cantaleta de la madre.

Pongo carita de sabelotodo y agarro la libreta para enterarme de qué se trata. La preguntica se las trae: ¿cómo las personas pueden ayudar a enfrentar el cambio climático? El fiñe dice que la maestra puso el ejemplo de que en Cuba cada día hay más calor y llegan más ciclones al país, por culpa del dichoso cambio.

Calor me da a mí, el pensar en los socios dándole agua a las fichas, mientras se toman sus cervezas frías. Y el chama que no se calla, que ahora me lee un artículo que recortó en la revista Bohemia donde hablan de Tarea Vida…que si es el Plan del Estado para enfrentar el cambio climático, que si el responsable de “implementarlo”, tremenda palabrita esa, es el Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente…

Alaba’o este niño está fuera de liga. Pa’ quitármelo de arriba le propongo que le pida ayuda a la tía, que tiene computadora y acceso a Internet. Peor que peor, me suena tremenda muela sobre el fraude, que si es tan grave eso de que los adultos le hagan el trabajo a los estudiantes, como llevar un chivo al aula, que si patatín o patatán.

Me pongo colora’o de la furia, y ahí me sale él con que Cuba es un archipiélago y que se producen inundaciones costeras debido a la elevación del mar y al oleaje producidos por los huracanes, que si las generaciones del futuro…

Yo creo que a este niño me lo cambiaron en el hospital el día en que nació, porque a mí qué me importa el futuro… Si desaparece la Tierra, pa’ mis nietos la Luna, que lo importante ahora es que Industriales gane la Serie, o por lo menos que yo pueda escaparme a jugar mi partidita en paz. Pero por lo visto mi hijo no se da por vencido.

Ahora la emprende contra los bañistas que tiran basura y jabitas de nylon en la arena. Que si la contaminación provocada por las laticas de aluminio. De imaginarme una cervecita en una latica bien fría se me hace la boca agua. Agua, dice él, y la coge con quienes derrochan el agua, la electricidad y otros recursos. Que si las ilegalidades al construir a la orilla de las costas.

La madre le trae merienda y aprovecho para ganarme puntos con un discurso de que la arena hay que cuidarla, que los animales no se deben llevar al mar…Ella me retuerce los ojos, a sabiendas de que intento impresionarla, pero por suerte el niño no se da cuenta, tan entretenido está en apuntar las ideas en la libreta.

Para mortificarme, mi esposa propone en tono inocente: mi’jo, vamos a pedirle a papá que nos lleve una semana a la playa de Varadero, y allí hasta podremos poner en práctica todo lo que hemos hablado y hasta regañar a los ladrones de arena, que tanto dañan la naturaleza.

Al fiñe se le iluminan los ojos, y tengo que zafarme con el pretexto de que todo plan tiene sus plazos, y que como él mismo leyó, la Tarea Vida tiene programadas acciones hasta más allá del 2050.

Antes de que madre e hijo puedan reaccionar, me pongo la gorra y me despido explicándoles que me voy con los socios a jugar dominó y a tomar cervezas, pero que prometo echar todas las laticas en el cesto para que no ensucien la arena de ninguna playa.

DE MADRE

Posted in Humor costumbrista with tags , , on junio 1, 2017 by mercybroma

PORTADA DE PALANTE DE MAYO 2017