Archivo para Cuba

ESCARMIENTO PARA LOS ESCANDALOSOS

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , , on diciembre 14, 2017 by mercybroma

Caricaturas: José Luis

Cuando Ismael llegó a visitar a su amigo Lalo se sorprendió de encontrarlo peleando en voz alta y con el televisor apagado.

—¿Socio, acaso tú no me avisaste que hoy ponían un documental buenísimo sobre novedades tecnológicas en el canal Multivisión? —le preguntó.

—Sí, y estoy en corte porque ya empezó, pero es imposible oír nada con la debacle sonora de este barrio. Primero fue el pregón grabado “el bocadito de helado”, acompañado de una música espeluznante, después alguien voceó “el pan suave, calenticooo…” Y detrás el vendedor de escobas, recogedores plásticos y palitos de tendederas me dejó sordo con su silbato.

Como para reafirmar lo dicho por Lalo, un perro empezó a ladrar desaforadamente desde una azotea, las paredes temblaron por el ruido de un martillo neumático en la calle, más allá se oyó la sierra del vecino carpintero y por si fuera poco, se extremó el claxon de algún impaciente.

A Ismael no le quedó otro remedio que darle la razón a su amigo:

—Si yo te dijera que anoche no pude pegar un ojo debido a que se disparó la alarma de la tienda de los bajos de la casa y estuvo sonando hasta hoy por la mañana, sin que nadie se dignara a apagarla — y añadió— ahora mismo venía en un ómnibus donde el chofer nos torturó con una música horrible y unos berridos, que parecía que estaban matándolo.

Martica, la hermana de Lalo, que acababa de salir del cuarto, se sumó a la conversación:

—En mi caso lo que sucede es que a causa de las guardias nocturnas, tengo que dormir de día y no consigo descansar por culpa de la escuela que tenemos al frente donde no se sabe quién grita más si los estudiantes o los maestros, eso parece un coliseo romano.

Lalo reflexionó sobre la fatiga auditiva y sus daños al organismo. A lo que Ismael acotó:

—Lo peor de todo es la impunidad, porque si le llamas la atención a alguien por gritar de balcón a balcón o por poner una música demasiado alta en una fiesta, te lo echas de enemigo para toda la vida. Si lo denuncias, la multa es irrisoria y el de la bachata se excusa en que le dieron un permiso hasta medianoche.

Para ponerle la tapa al pomo se escuchó una música estridente que venía del portal. Era Douglas, el hijo de Martica, con sus amigos de la escuela, escuchando una bocina portátil con el volumen al máximo, mientras esperaban el turno para jugar al fútbol en la calle.

Ante los regaños de los adultos, la tropa infantil, reaccionó con un traslado de campamento hacia el parque cercano. Y fue entonces cuando a Lalo se le ocurrió la extravagante idea.

—Existe una forma de ponerle el cascabel al gato, pero nunca sería con multicas ni regaños, sino con un sistema de castigos para los transgresores de la tranquilidad.

—¿Castigos? —inquirió la hermana.

—Sí, deberíamos sentenciar a los gritones a soportar veinte tandas seguidas de alguna película de la época muda. Someter al chofer de la guagua en que vino Ismael, a varias sesiones de ópera para ver si aunque sea se le refina el gusto. Ahhh…y se me ocurre que pudiéramos obligar a los pregoneros escandalosos a hacer colas con la mollera expuesta al sol, por ejemplo, en el mercadito de 23 y 6, tal vez la insolación les deje sin energías para chillar —le contestó Lalo.

—Propongo que a los cocheros que vociferan y maltratan a sus animales, se les castigue a palear estiércol en cualquier granja —dijo Ismael.

Para no quedarse atrás, Martica enumeró otros ingeniosos correctivos:

—Me encantaría ponerles a dieta y que solo pudieran comer frutabombas maduradas con líquido matarrayos; meterlos de cabeza en una cafetería a freír croquetas explosivas durante toda una jornada o forzarles a averiguar, por el celular y gastando su propio guaniquiqui, en qué farmacia surtieron las pastillas de Dipirona para que después tengan que zumbarse la cola.

Durante un buen rato Lalo, Israel y Martica se divirtieron con la idea de aplicar escarmientos ejemplarizantes como lección a los alborotadores.

En la lista de sentenciados incluyeron a los irrespetuosos del dolor ajeno que lo mismo arman un jaleo en un  hospital, durante la visita a un enfermo, que en la funeraria, durante un velorio. Hasta los contentos habituales del ron y el dominó se llevaron lo suyo.

La diversidad de castigos les resultó hilarante. Idearon suplicios de la magnitud de: contar los fósforos con cabeza, dentro de cien cajitas; caminar hasta darle caza a laticas de refrescos fríos en pleno verano; organizar una fiesta de quince con el presupuesto ajustado al salario o realizar trámites interprovinciales para permutar viviendas.

Tal entretenimiento ayudó a que a Lalo se le pasara la irritación y el mal humor, por eso con su optimismo de siempre, embulló a su hermana y al amigo, a que le acompañaran a disfrutar del juego de fútbol infantil en el parque. Eso sí, por el camino, entre los tres cocinarían la estrategia para que los ruidosos peques recuperaran la pasión por las hermosas temporadas beisboleras del barrio.

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LOS ESCARRANCHA’OS

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on diciembre 14, 2017 by mercybroma

A quién no le ha pasado esto

Caricaturas: José Luis

Viajar en un ómnibus atestado en pleno agosto y agarrar un asiento, es como si a una le tocara la lotería. Sin embargo, no siempre la experiencia es placentera, porque puede que debamos compartirlo con un supermacho, de esos que destilan testoserona y se sientan con las piernas abiertas, como si necesitaran marcar su territorio.

Lo que en el mundo se conoce como manspreading, y que aquí llamamos escarrancharse o despatarrarse, ha provocado tanto rechazo que ya en ciudades como Tokio o Nueva York se ha hecho común un cartelito para advertir a esos pasajeros desconsiderados, que está prohibido ocupar el espacio de los demás.

Estos escarrancha’os abusan porque generalmente son tipos grandotes y fuertotes, y lo mismo te los tropiezas en un almendrón, un carro de caballos o la lanchita de Regla. Así, arrinconan a sus compañeros de viaje, mientras ellos ocupan casi dos asientos, aunque abonan un solo pasaje.

En la medida en que el trayecto se alarga, el machista se despatarra con más ganas y las víctimas se encogen tanto, que al llegar a su destino apenas pueden dar un paso. Habría que entrevistarlas en ese momento, para ver si sus opiniones coinciden con las que resultaron de una investigación realizada en una universidad norteamericana, donde se concluyó que los hombres que adoptan tales prácticas, léase los escarrancha’os, son más atractivos para las mujeres.

PA’ MIS NIETOS, LA LUNA

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , on diciembre 14, 2017 by mercybroma

Ahora, el chama quiere que le ayude con una tarea que le pusieron en la escuela. Justo en el momento en que me iba a jugar dominó con los socios del barrio. Nada, que estoy quema’o, tengo que quedarme para no aguantar la cantaleta de la madre.

Pongo carita de sabelotodo y agarro la libreta para enterarme de qué se trata. La preguntica se las trae: ¿cómo las personas pueden ayudar a enfrentar el cambio climático? El fiñe dice que la maestra puso el ejemplo de que en Cuba cada día hay más calor y llegan más ciclones al país, por culpa del dichoso cambio.

Calor me da a mí, el pensar en los socios dándole agua a las fichas, mientras se toman sus cervezas frías. Y el chama que no se calla, que ahora me lee un artículo que recortó en la revista Bohemia donde hablan de Tarea Vida…que si es el Plan del Estado para enfrentar el cambio climático, que si el responsable de “implementarlo”, tremenda palabrita esa, es el Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente…

Alaba’o este niño está fuera de liga. Pa’ quitármelo de arriba le propongo que le pida ayuda a la tía, que tiene computadora y acceso a Internet. Peor que peor, me suena tremenda muela sobre el fraude, que si es tan grave eso de que los adultos le hagan el trabajo a los estudiantes, como llevar un chivo al aula, que si patatín o patatán.

Me pongo colora’o de la furia, y ahí me sale él con que Cuba es un archipiélago y que se producen inundaciones costeras debido a la elevación del mar y al oleaje producidos por los huracanes, que si las generaciones del futuro…

Yo creo que a este niño me lo cambiaron en el hospital el día en que nació, porque a mí qué me importa el futuro… Si desaparece la Tierra, pa’ mis nietos la Luna, que lo importante ahora es que Industriales gane la Serie, o por lo menos que yo pueda escaparme a jugar mi partidita en paz. Pero por lo visto mi hijo no se da por vencido.

Ahora la emprende contra los bañistas que tiran basura y jabitas de nylon en la arena. Que si la contaminación provocada por las laticas de aluminio. De imaginarme una cervecita en una latica bien fría se me hace la boca agua. Agua, dice él, y la coge con quienes derrochan el agua, la electricidad y otros recursos. Que si las ilegalidades al construir a la orilla de las costas.

La madre le trae merienda y aprovecho para ganarme puntos con un discurso de que la arena hay que cuidarla, que los animales no se deben llevar al mar…Ella me retuerce los ojos, a sabiendas de que intento impresionarla, pero por suerte el niño no se da cuenta, tan entretenido está en apuntar las ideas en la libreta.

Para mortificarme, mi esposa propone en tono inocente: mi’jo, vamos a pedirle a papá que nos lleve una semana a la playa de Varadero, y allí hasta podremos poner en práctica todo lo que hemos hablado y hasta regañar a los ladrones de arena, que tanto dañan la naturaleza.

Al fiñe se le iluminan los ojos, y tengo que zafarme con el pretexto de que todo plan tiene sus plazos, y que como él mismo leyó, la Tarea Vida tiene programadas acciones hasta más allá del 2050.

Antes de que madre e hijo puedan reaccionar, me pongo la gorra y me despido explicándoles que me voy con los socios a jugar dominó y a tomar cervezas, pero que prometo echar todas las laticas en el cesto para que no ensucien la arena de ninguna playa.

DE CULTURA Y TURISMO EN LA COLA DE LA PAPA

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , , on junio 1, 2017 by mercybroma

Por: Mercedes Azcano Torres                                  Caricaturas: José Luis

-Psssh…trae a ese yuma pa’cá.

-¿Usted habla conmigo? –preguntó Lalo, quien paseaba con Francesco, un músico italiano, y le  mostraba la zona histórica de la Habana Vieja.

-Sí, socio, no te hagas el loco que aunque tú también estás en la lucha, tírame un salve que yo tengo pa’ to’ el mundo… –dijo en tono conciliador el estrafalario personaje.

-Mire, le voy a aclarar algo, porque ni estoy en la lucha, ni quien me acompaña es un yuma, sino italiano.

-¡Ay, chico!, da lo mismo, pa’ nosotros los cubanos todos los extranjeros son yumas y buscan lo mismo: el ron bueno, tabacos baratos y…

Antes de que el otro siguiera diciendo barbaridades, Lalo lo interrumpió:

-Mi amigo es artista, así que lo que le interesa es…

-Ya sé, es un enfermo a los cuadros y los discos, y la rumba, pero yo también en eso puedo ayudarlos, vengan pa’ cá.

“Todavía me pregunto por qué me dejé arrastrar”, se reprochaba Lalo. Había transcurrido una semana de la partida de Francesco para Italia, y aún al cubano le duraba el trauma. Para exorcizar sus demonios y de paso hacer más llevadera la espera en la cola de la papa, comenzó a contarle a su amigo Ismael lo ocurrido el aciago día.

“Aquel hombre nos llevó a varias galerías de esas que proliferan en los portales y que están colmadas de cuadros horrorosos. El italiano miraba espantado la sucesión de coloridos almendrones, Morros deformados, catedrales patéticas, y yo con tremenda pena, pensaba en Da Vinci, en Florencia, en el arte del Renacimiento”.

Ismael lo escuchaba distraído. Imposible imaginar a Florencia, en la molotera por comprar la papa. Alrededor de 15 bodegas, cada una con cientos de consumidores, agitando sus libretas de abastecimiento y faja’os con los que intentaban colarse. A la bulla contribuían quienes trataban de organizar el tumulto y el pregón de los vendedores de jabitas.

Lalo, sin darse por vencido, continuaba con su historia:

“Como Francesco no compró nada, y ya se acercaba la hora del almuerzo, el improvisado guía, con la desfachatez del pícaro, nos mostró un restaurante en el que según él se comía bien por un precio baratísimo, con la ventaja de disfrutar del acompañamiento musical de un grupito ‘fuera de liga’, según sus propias palabras”.

Al oír hablar de comida, Ismael tragó en seco, porque calculaba que todavía le quedaban más de dos horas de empuja-empuja.

“El menú daba grima. Frutas en el entrante: tres pedazos de frutabomba maduradas con químicos, dos mitades de guayabas pasmadas y trozos de platanitos semipodridos. Plato fuerte: un bistec de no sé qué animal, adornado con rueditas de cebolla y acompañado de unos moros, tan duros, que casi le parten un diente a Francesco. Las bebidas: limonada aguada y cerveza adulterada. Del postre no te digo, porque preferimos no arriesgarnos”.

“Pero si mala fue la comida, peor fue el acompañamiento musical a cargo de tres ancianos con guitarras, uno con claves y la guarachera de turno. Cuando aparecieron me ilusioné. Ahora sí, Francesco escuchará auténtica música cubana. Admirará la delicadeza y lirismo de las canciones de Lecuona, Sindo Garay, Matamoros…Ay, qué ingenuidad la mía. Sin escrúpulos, mezclaron letras, ritmos, géneros, para finalizar en una vergonzosa masacre musical. Con tremenda cara dura se acercaron a la mesa para exigir propina, y de paso proponerle a mi amigo un DVD con sus vulgares interpretaciones. El pobre hombre lo adquirió para no herir susceptibilidades, mientras yo deseaba con todo mi corazón que se le perdiera en el viaje”.

La narración de Lalo le crispaba los nervios a Ismael, que agotado por el ardiente sol, la sed y los olores que emanaban de la multitud enardecida, se aferraba a su jaba como un náufrago al madero.

-Me imagino que después de aquel mal rato estrangulaste al impertinente guía –dijo, desesperado porque el amigo terminara el relato.

“¡Qué va!, porque aunque traté de escabullirme, a Francesco le cayó bien el pilluelo y le siguió la corriente. Así que fuimos a parar al taller de un supuesto artesano, que nos quiso meter por los ojos unas cerámicas espantosas y unas tallas en madera verdaderamente pedestres. Entonces sí que me engorilé, agarré a mi amigo por el brazo y lo saqué de aquel cuchitril. De dónde me salió el coraje, no lo sé, pero despedí de muy malos modos al chupasangre. A partir de ese momento me dediqué a explicarle a Francesco las sucias tácticas de los farsantes. Lo traje a la casa, le hice escuchar mis discos de Bola de Nieve, Rita Montaner, de Celina, de la Aragón, de Polo Montañez, de María Victoria…y cuando ya estaba turulato mi hermana Martica le preparó unos frijoles negros aderezados con el cariño de la familia. Hablamos de lo humano y lo divino, de Amelia Peláez, de Paradiso, del neorrealismo italiano y su presencia en el buen cine cubano. Lo mejor fue que al despedirse me dijo que no me preocupara que también en Italia, abundaban los mercachifles del arte, los engaña bobos que se ceban de los turistas inocentes; pero que por suerte, en contraste, hay gente buena y culta que defiende lo suyo hasta con los dientes”.

-Y colorín colora’o, esto se ha acaba’o –ironizó Ismael, y al notar que Lalo se enojaba, le aclaró- Chico, no me refería a tu historia, sino a la cola. El dependiente avisó que se terminó la papa, pero que no nos preocupemos que la otra vuelta está al llegar… ¡la esperanza es lo último que se pierde!

CAZA PROPINAS A LA VISTA

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , on junio 1, 2017 by mercybroma

Por: Mercedes Azcano Torres                        Caricaturas: José Luis

 

Desde hace un tiempito se ha hecho común que tanto al adquirir un producto como al recibir un servicio, nos veamos obligados a incluir en el pago, una propina. Y claro, que no nos referiremos aquí a aquella que define el diccionario como: “Agasajo que sobre el precio convenido y como muestra de satisfacción se da por algún servicio” o “Gratificación pequeña con que se recompensa un servicio eventual”.

Porque cuando nos atienden con esmero y amabilidad, y nosotros los clientes…usuarios…compradores…parroquianos…consumidores deseamos premiar y estimular la eficiencia, con muchísimo gusto damos la consabida propina.

Es la que se gana de manera honrada, laboriosa, y que muchas veces hasta se comparte con el colectivo, o como en el caso del turismo, se destina en parte al sector de la salud.

Pensemos hoy en la propina inmerecida. Cuando la o el empleado, después de maltratarnos a su antojo, se nos para delante tan frescamente a exigir un dinerito extra por considerarlo un derecho. Y si nos resistimos, los expertos saca-propinas adoptan diversas técnicas, algunas de ellas tan vergonzosas como estas:

El compungido camarero, que al cobrar susurra con mucha pena que no tiene pesos sueltos para darnos el cambio. Elegante modo de ponernos entre la espada y la pared, porque ya consumimos, y no nos apetece perder el tiempo en la espera de otro cliente con menudo.

Pululan especímenes como los burro-cobradores que “no saben sacar cuentas” y se confunden con los cobros y pagos. ¡Qué casualidad que casi siempre se equivocan a su favor!

Peor es el que se ofende porque no se conforma con el monto de la propina que le dejamos, y nos fulmina con la mirada, como si de un rayo paralizante se tratara.

Tenemos también la versión empleada-alimaña, que a la hora de entregarnos la cuenta se desprende de su diabólica piel para transformarse en una melosa coquetona con sus “mi cielo” y “mi cariño” dirigidos a ablandarnos el bolsillo.

Es común el cara-de-guagua que tan pronto agarra un billete grande nos da la espalda. A veces hasta finge una actividad inusitada a la espera de que nos olvidemos del vuelto.

Otra forma muy usual de “tumbarnos la propina” es cuando algún bribonzuelo del agromercado agrega un tomate o una malanga a la mercancía que ya tenemos en la pesa, para “completar la libra” y así redondear el precio.

Abundan los personajes que apelan a las emociones, al contarnos tragedias que conmoverían hasta al más insensible. En el momento de pagar, nos ablandamos y sin dudarlo un segundo aflojamos una propina, de la que nos arrepentiremos por el resto del mes.

Otros expertos en la materia nos manipulan de manera solapada, aprovechándose de una situación delicada como puede ser una cena romántica por el Día de los Enamorados. Es una ocasión especial en la que están en juego la ilusión del ser amado y la propia autoestima. El resultado: un jugoso extra para los pillos.

Hasta aquí el modus operandi de muchos timadores, pero seguro que ustedes conocen de otras variantes tan efectivas como nefastas. Para enfrentar a estos tramposos caza propinas solo hay una estrategia: abrir los ojos y cerrar el bolsillo.

RODOLFO SÍ MERECE EL NOBEL DE LITERATURA

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , on junio 1, 2017 by mercybroma

Por: Mercedes Azcano Torres          Ilustración: José Luis

Pese a la llovizna, Lalo y su amigo Ismael prefirieron acomododarse en los sillones del portal, mientras aguardaban por el café de Martica. Y es que la hermana de Lalo les había dado una tremenda sorpresa al enseñarles un paquetico de Cubita, que tenía escondido para animar la tarde dominical.

Los amigos conversaban de literatura, específicamente de la sorprendente adjudicación del Premio Nobel de Literatura 2016 al cantautor norteamericano Bob Dylan.

-La Academia partió el bate –dijo Lalo, y añadió- por una vez los suecos se han hecho los suecos con los críticos y han galardonado a un poeta de la canción.

-Bahhh…, los jurados siempre son injustos, porque estoy seguro de que mi amigo Rodolfo se lo merecería más que el Dylan ese –farfulló el otro.

Aquello le pareció un disparate a Lalo, pero acostumbrado a las desatinadas conclusiones de su amigo, lo instó a que argumentara su afirmación. Y ni corto ni perezoso Ismael le contó:

“Seguro tú has entrado al feo y sofocante local, que está en la misma esquina de la calzada y que eufemísticamente llaman tienda comisionista. Bueno, allí se amontonan como familia disfuncional jabones de baño, de lavar, sábanas, detergentes líquidos, frazadas de piso, blusas estrafalarias, trusas para niños distróficos, hebillas pasadas de moda, cintos, zapatos ridículos, velas, y otros muchos artículos cubiertos de una gruesa capa de polvo. Sin embargo, algo distingue ese museo de lo absurdo, algo que lo hace único y especial. Ese algo son los cartelitos que redacta Rodolfo, en un genial ejercicio de síntesis y abstracción. Tenemos por ejemplo el de: Cepillo plástico adulto (duro). Apenas cuatro palabras para describir un útil cepillo de dientes para personas mayores, aclarando su cualidad esencial: es duro. La lista de letreros es larga, pero los más brillantes son: Blusa embarazada, Pionero a 150 el par, Mercancía de lento movimiento, Merma comercializable y Colonia revitalizante”.

Lalo reprimió la risa y le dio cuerda a Ismael para ver hasta dónde llegaba.

-¿Y de dónde conoces tú al tal Rodolfo? –preguntó.

-De siempre, porque mi abuelo era amigo del suyo, y por cierto, el talento le viene en herencia. Y es que su abuelo, genio del comercio, fue uno de los inventores de los famosos convoyados aquellos que obligaban a la gente a cargar con un sartén, cuatro vasos plásticos y unas maracas, para empatarse con un tubito de desodorante, muy apreciado en esa época. También el viejo puso lo suyo en los letreros: Talco de pie, Jabón de niños y Croquetas de ave (averigua).

Tras escuchar aquella sarta de tonterías, Lalo pensó que el otro le tomaba el pelo. Pero el tono solemne del discurso de Ismael, le hizo comprender que estaba firmemente convencido de la justicia de sus razonamientos. Por suerte Martica llegó con las tazas de café y se hizo una pausa en el diálogo.

-¡Qué sabroso te quedó! –la halagó Ismael.

Y el hermano de la muchacha, sin poderse contener, bromeó:

-A que también se merece el Nobel de Química por el café.

Intrigada, Martica se interesó por el tema de la conversación, y tras explicarle brevemente, Ismael siguió con su cháchara:

“A mi juicio, Rodolfo tiene tremendo mérito, porque si Miguel de Cervantes gastó tantas páginas para contar la historia de un tipo que perdió el seso, estoy seguro de que mi amigo resumiría eso en algo así: Loco caballero, se piró con su escudero. Rodolfo le gana ventaja a Shakespeare, a Dante, a Quevedo, porque si se editaran las obras completas de mi socio, con cinco páginas bastaría. Modernidad, creatividad y síntesis”.

Martica intuyó la tormenta que se avecinaba al ver los tres surcos que se abrieron en la frente de Lalo, como clara expresión de su enojo. Por eso, trató de suavizar.

-Alaba’o, Ismael, pero eso de aspirar al Nobel de Literatura está un poco exagerado.

-Coincido contigo, Martica, pero cuando le he dicho a Rodolfo que tal vez podría conformarse con el Premio Nacional de Literatura, siempre me dice lo mismo: que no acepta premios de consolación.

LA TECNO MANÍA SÍ TIENE CURA

Posted in Humor Informático with tags , , , on junio 1, 2017 by mercybroma

CUIDADO CON EL SELFIE

Por: Mercedes Azcano Torres       Caricaturas: José Luis

Cuando después de referir una larga lista de padecimientos repentinos, la paciente escuchó el diagnóstico del médico, no supo si reír o llorar: “Usted es víctima de la tecno manía”.

Con aquella ocurrente definición el galeno se refería al mal uso de las tecnologías, que como aliadas son maravillosas por sus posibilidades ilimitadas, pero que cuando se convierten en adicción pueden ser un enemigo peligroso.

Los achaques que trae consigo el abuso en el empleo de computadoras y dispositivos móviles, son múltiples y diversos: tendinitis, dolores cervicales, fatiga ocular, sobrecarga de los pulgares, codo de tenista, dificultades con la audición y hasta insomnio.

Quienes sufren de tecno manía, léase los adictos a las tecnologías, son fáciles de identificar. Usan el celular hasta para mandar mensajes a la pareja que tienen al lado; no se despegan de su Tablet o su laptop; se relacionan más en el ciberespacio, que en la vida real; y se convierten en presentes-ausentes para la familia, a la cual, paradójicamente, intentan mantener cercana en imágenes, ya sea en fotos o como protector de pantalla.

Si eres de los que prefieres ver la vida a través del lente de la cámara digital, recuerda que beber un café en compañía o discutir de pelota con amigos reales, proporciona más bienestar que la comunicación con conocidos a través del perfil de Facebook.

La compulsión por las tecnologías propicia el aislamiento, lo afirma alguien que ha sido testigo de la desagradable la escena provocada por una persona en shock al descubrir que se le quedó el móvil en casa. Quién no ha sufrido en carne propia el suplicio de intentar sostener un diálogo con un interlocutor distraído por un juego electrónico.

El antídoto para esta enfermedad es gratis y consiste en caminar, correr, despegarse de la pantalla del ordenador para llevar a los hijos al cine, a la playa, a los museos; en fin, compartir cara a cara con los seres queridos. Darle espacio al amor y a los abrazos, respetar la intimidad familiar y no ser un pesa’o digital. Que la vida tiene muchos más caracteres que un tweet.