Archivo para cuento humorístico

DE CULTURA Y TURISMO EN LA COLA DE LA PAPA

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , , on junio 1, 2017 by mercybroma

Por: Mercedes Azcano Torres                                  Caricaturas: José Luis

-Psssh…trae a ese yuma pa’cá.

-¿Usted habla conmigo? –preguntó Lalo, quien paseaba con Francesco, un músico italiano, y le  mostraba la zona histórica de la Habana Vieja.

-Sí, socio, no te hagas el loco que aunque tú también estás en la lucha, tírame un salve que yo tengo pa’ to’ el mundo… –dijo en tono conciliador el estrafalario personaje.

-Mire, le voy a aclarar algo, porque ni estoy en la lucha, ni quien me acompaña es un yuma, sino italiano.

-¡Ay, chico!, da lo mismo, pa’ nosotros los cubanos todos los extranjeros son yumas y buscan lo mismo: el ron bueno, tabacos baratos y…

Antes de que el otro siguiera diciendo barbaridades, Lalo lo interrumpió:

-Mi amigo es artista, así que lo que le interesa es…

-Ya sé, es un enfermo a los cuadros y los discos, y la rumba, pero yo también en eso puedo ayudarlos, vengan pa’ cá.

“Todavía me pregunto por qué me dejé arrastrar”, se reprochaba Lalo. Había transcurrido una semana de la partida de Francesco para Italia, y aún al cubano le duraba el trauma. Para exorcizar sus demonios y de paso hacer más llevadera la espera en la cola de la papa, comenzó a contarle a su amigo Ismael lo ocurrido el aciago día.

“Aquel hombre nos llevó a varias galerías de esas que proliferan en los portales y que están colmadas de cuadros horrorosos. El italiano miraba espantado la sucesión de coloridos almendrones, Morros deformados, catedrales patéticas, y yo con tremenda pena, pensaba en Da Vinci, en Florencia, en el arte del Renacimiento”.

Ismael lo escuchaba distraído. Imposible imaginar a Florencia, en la molotera por comprar la papa. Alrededor de 15 bodegas, cada una con cientos de consumidores, agitando sus libretas de abastecimiento y faja’os con los que intentaban colarse. A la bulla contribuían quienes trataban de organizar el tumulto y el pregón de los vendedores de jabitas.

Lalo, sin darse por vencido, continuaba con su historia:

“Como Francesco no compró nada, y ya se acercaba la hora del almuerzo, el improvisado guía, con la desfachatez del pícaro, nos mostró un restaurante en el que según él se comía bien por un precio baratísimo, con la ventaja de disfrutar del acompañamiento musical de un grupito ‘fuera de liga’, según sus propias palabras”.

Al oír hablar de comida, Ismael tragó en seco, porque calculaba que todavía le quedaban más de dos horas de empuja-empuja.

“El menú daba grima. Frutas en el entrante: tres pedazos de frutabomba maduradas con químicos, dos mitades de guayabas pasmadas y trozos de platanitos semipodridos. Plato fuerte: un bistec de no sé qué animal, adornado con rueditas de cebolla y acompañado de unos moros, tan duros, que casi le parten un diente a Francesco. Las bebidas: limonada aguada y cerveza adulterada. Del postre no te digo, porque preferimos no arriesgarnos”.

“Pero si mala fue la comida, peor fue el acompañamiento musical a cargo de tres ancianos con guitarras, uno con claves y la guarachera de turno. Cuando aparecieron me ilusioné. Ahora sí, Francesco escuchará auténtica música cubana. Admirará la delicadeza y lirismo de las canciones de Lecuona, Sindo Garay, Matamoros…Ay, qué ingenuidad la mía. Sin escrúpulos, mezclaron letras, ritmos, géneros, para finalizar en una vergonzosa masacre musical. Con tremenda cara dura se acercaron a la mesa para exigir propina, y de paso proponerle a mi amigo un DVD con sus vulgares interpretaciones. El pobre hombre lo adquirió para no herir susceptibilidades, mientras yo deseaba con todo mi corazón que se le perdiera en el viaje”.

La narración de Lalo le crispaba los nervios a Ismael, que agotado por el ardiente sol, la sed y los olores que emanaban de la multitud enardecida, se aferraba a su jaba como un náufrago al madero.

-Me imagino que después de aquel mal rato estrangulaste al impertinente guía –dijo, desesperado porque el amigo terminara el relato.

“¡Qué va!, porque aunque traté de escabullirme, a Francesco le cayó bien el pilluelo y le siguió la corriente. Así que fuimos a parar al taller de un supuesto artesano, que nos quiso meter por los ojos unas cerámicas espantosas y unas tallas en madera verdaderamente pedestres. Entonces sí que me engorilé, agarré a mi amigo por el brazo y lo saqué de aquel cuchitril. De dónde me salió el coraje, no lo sé, pero despedí de muy malos modos al chupasangre. A partir de ese momento me dediqué a explicarle a Francesco las sucias tácticas de los farsantes. Lo traje a la casa, le hice escuchar mis discos de Bola de Nieve, Rita Montaner, de Celina, de la Aragón, de Polo Montañez, de María Victoria…y cuando ya estaba turulato mi hermana Martica le preparó unos frijoles negros aderezados con el cariño de la familia. Hablamos de lo humano y lo divino, de Amelia Peláez, de Paradiso, del neorrealismo italiano y su presencia en el buen cine cubano. Lo mejor fue que al despedirse me dijo que no me preocupara que también en Italia, abundaban los mercachifles del arte, los engaña bobos que se ceban de los turistas inocentes; pero que por suerte, en contraste, hay gente buena y culta que defiende lo suyo hasta con los dientes”.

-Y colorín colora’o, esto se ha acaba’o –ironizó Ismael, y al notar que Lalo se enojaba, le aclaró- Chico, no me refería a tu historia, sino a la cola. El dependiente avisó que se terminó la papa, pero que no nos preocupemos que la otra vuelta está al llegar… ¡la esperanza es lo último que se pierde!

CAZA PROPINAS A LA VISTA

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , on junio 1, 2017 by mercybroma

Por: Mercedes Azcano Torres                        Caricaturas: José Luis

 

Desde hace un tiempito se ha hecho común que tanto al adquirir un producto como al recibir un servicio, nos veamos obligados a incluir en el pago, una propina. Y claro, que no nos referiremos aquí a aquella que define el diccionario como: “Agasajo que sobre el precio convenido y como muestra de satisfacción se da por algún servicio” o “Gratificación pequeña con que se recompensa un servicio eventual”.

Porque cuando nos atienden con esmero y amabilidad, y nosotros los clientes…usuarios…compradores…parroquianos…consumidores deseamos premiar y estimular la eficiencia, con muchísimo gusto damos la consabida propina.

Es la que se gana de manera honrada, laboriosa, y que muchas veces hasta se comparte con el colectivo, o como en el caso del turismo, se destina en parte al sector de la salud.

Pensemos hoy en la propina inmerecida. Cuando la o el empleado, después de maltratarnos a su antojo, se nos para delante tan frescamente a exigir un dinerito extra por considerarlo un derecho. Y si nos resistimos, los expertos saca-propinas adoptan diversas técnicas, algunas de ellas tan vergonzosas como estas:

El compungido camarero, que al cobrar susurra con mucha pena que no tiene pesos sueltos para darnos el cambio. Elegante modo de ponernos entre la espada y la pared, porque ya consumimos, y no nos apetece perder el tiempo en la espera de otro cliente con menudo.

Pululan especímenes como los burro-cobradores que “no saben sacar cuentas” y se confunden con los cobros y pagos. ¡Qué casualidad que casi siempre se equivocan a su favor!

Peor es el que se ofende porque no se conforma con el monto de la propina que le dejamos, y nos fulmina con la mirada, como si de un rayo paralizante se tratara.

Tenemos también la versión empleada-alimaña, que a la hora de entregarnos la cuenta se desprende de su diabólica piel para transformarse en una melosa coquetona con sus “mi cielo” y “mi cariño” dirigidos a ablandarnos el bolsillo.

Es común el cara-de-guagua que tan pronto agarra un billete grande nos da la espalda. A veces hasta finge una actividad inusitada a la espera de que nos olvidemos del vuelto.

Otra forma muy usual de “tumbarnos la propina” es cuando algún bribonzuelo del agromercado agrega un tomate o una malanga a la mercancía que ya tenemos en la pesa, para “completar la libra” y así redondear el precio.

Abundan los personajes que apelan a las emociones, al contarnos tragedias que conmoverían hasta al más insensible. En el momento de pagar, nos ablandamos y sin dudarlo un segundo aflojamos una propina, de la que nos arrepentiremos por el resto del mes.

Otros expertos en la materia nos manipulan de manera solapada, aprovechándose de una situación delicada como puede ser una cena romántica por el Día de los Enamorados. Es una ocasión especial en la que están en juego la ilusión del ser amado y la propia autoestima. El resultado: un jugoso extra para los pillos.

Hasta aquí el modus operandi de muchos timadores, pero seguro que ustedes conocen de otras variantes tan efectivas como nefastas. Para enfrentar a estos tramposos caza propinas solo hay una estrategia: abrir los ojos y cerrar el bolsillo.

RODOLFO SÍ MERECE EL NOBEL DE LITERATURA

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , on junio 1, 2017 by mercybroma

Por: Mercedes Azcano Torres          Ilustración: José Luis

Pese a la llovizna, Lalo y su amigo Ismael prefirieron acomododarse en los sillones del portal, mientras aguardaban por el café de Martica. Y es que la hermana de Lalo les había dado una tremenda sorpresa al enseñarles un paquetico de Cubita, que tenía escondido para animar la tarde dominical.

Los amigos conversaban de literatura, específicamente de la sorprendente adjudicación del Premio Nobel de Literatura 2016 al cantautor norteamericano Bob Dylan.

-La Academia partió el bate –dijo Lalo, y añadió- por una vez los suecos se han hecho los suecos con los críticos y han galardonado a un poeta de la canción.

-Bahhh…, los jurados siempre son injustos, porque estoy seguro de que mi amigo Rodolfo se lo merecería más que el Dylan ese –farfulló el otro.

Aquello le pareció un disparate a Lalo, pero acostumbrado a las desatinadas conclusiones de su amigo, lo instó a que argumentara su afirmación. Y ni corto ni perezoso Ismael le contó:

“Seguro tú has entrado al feo y sofocante local, que está en la misma esquina de la calzada y que eufemísticamente llaman tienda comisionista. Bueno, allí se amontonan como familia disfuncional jabones de baño, de lavar, sábanas, detergentes líquidos, frazadas de piso, blusas estrafalarias, trusas para niños distróficos, hebillas pasadas de moda, cintos, zapatos ridículos, velas, y otros muchos artículos cubiertos de una gruesa capa de polvo. Sin embargo, algo distingue ese museo de lo absurdo, algo que lo hace único y especial. Ese algo son los cartelitos que redacta Rodolfo, en un genial ejercicio de síntesis y abstracción. Tenemos por ejemplo el de: Cepillo plástico adulto (duro). Apenas cuatro palabras para describir un útil cepillo de dientes para personas mayores, aclarando su cualidad esencial: es duro. La lista de letreros es larga, pero los más brillantes son: Blusa embarazada, Pionero a 150 el par, Mercancía de lento movimiento, Merma comercializable y Colonia revitalizante”.

Lalo reprimió la risa y le dio cuerda a Ismael para ver hasta dónde llegaba.

-¿Y de dónde conoces tú al tal Rodolfo? –preguntó.

-De siempre, porque mi abuelo era amigo del suyo, y por cierto, el talento le viene en herencia. Y es que su abuelo, genio del comercio, fue uno de los inventores de los famosos convoyados aquellos que obligaban a la gente a cargar con un sartén, cuatro vasos plásticos y unas maracas, para empatarse con un tubito de desodorante, muy apreciado en esa época. También el viejo puso lo suyo en los letreros: Talco de pie, Jabón de niños y Croquetas de ave (averigua).

Tras escuchar aquella sarta de tonterías, Lalo pensó que el otro le tomaba el pelo. Pero el tono solemne del discurso de Ismael, le hizo comprender que estaba firmemente convencido de la justicia de sus razonamientos. Por suerte Martica llegó con las tazas de café y se hizo una pausa en el diálogo.

-¡Qué sabroso te quedó! –la halagó Ismael.

Y el hermano de la muchacha, sin poderse contener, bromeó:

-A que también se merece el Nobel de Química por el café.

Intrigada, Martica se interesó por el tema de la conversación, y tras explicarle brevemente, Ismael siguió con su cháchara:

“A mi juicio, Rodolfo tiene tremendo mérito, porque si Miguel de Cervantes gastó tantas páginas para contar la historia de un tipo que perdió el seso, estoy seguro de que mi amigo resumiría eso en algo así: Loco caballero, se piró con su escudero. Rodolfo le gana ventaja a Shakespeare, a Dante, a Quevedo, porque si se editaran las obras completas de mi socio, con cinco páginas bastaría. Modernidad, creatividad y síntesis”.

Martica intuyó la tormenta que se avecinaba al ver los tres surcos que se abrieron en la frente de Lalo, como clara expresión de su enojo. Por eso, trató de suavizar.

-Alaba’o, Ismael, pero eso de aspirar al Nobel de Literatura está un poco exagerado.

-Coincido contigo, Martica, pero cuando le he dicho a Rodolfo que tal vez podría conformarse con el Premio Nacional de Literatura, siempre me dice lo mismo: que no acepta premios de consolación.

LA TECNO MANÍA SÍ TIENE CURA

Posted in Humor Informático with tags , , , on junio 1, 2017 by mercybroma

CUIDADO CON EL SELFIE

Por: Mercedes Azcano Torres       Caricaturas: José Luis

Cuando después de referir una larga lista de padecimientos repentinos, la paciente escuchó el diagnóstico del médico, no supo si reír o llorar: “Usted es víctima de la tecno manía”.

Con aquella ocurrente definición el galeno se refería al mal uso de las tecnologías, que como aliadas son maravillosas por sus posibilidades ilimitadas, pero que cuando se convierten en adicción pueden ser un enemigo peligroso.

Los achaques que trae consigo el abuso en el empleo de computadoras y dispositivos móviles, son múltiples y diversos: tendinitis, dolores cervicales, fatiga ocular, sobrecarga de los pulgares, codo de tenista, dificultades con la audición y hasta insomnio.

Quienes sufren de tecno manía, léase los adictos a las tecnologías, son fáciles de identificar. Usan el celular hasta para mandar mensajes a la pareja que tienen al lado; no se despegan de su Tablet o su laptop; se relacionan más en el ciberespacio, que en la vida real; y se convierten en presentes-ausentes para la familia, a la cual, paradójicamente, intentan mantener cercana en imágenes, ya sea en fotos o como protector de pantalla.

Si eres de los que prefieres ver la vida a través del lente de la cámara digital, recuerda que beber un café en compañía o discutir de pelota con amigos reales, proporciona más bienestar que la comunicación con conocidos a través del perfil de Facebook.

La compulsión por las tecnologías propicia el aislamiento, lo afirma alguien que ha sido testigo de la desagradable la escena provocada por una persona en shock al descubrir que se le quedó el móvil en casa. Quién no ha sufrido en carne propia el suplicio de intentar sostener un diálogo con un interlocutor distraído por un juego electrónico.

El antídoto para esta enfermedad es gratis y consiste en caminar, correr, despegarse de la pantalla del ordenador para llevar a los hijos al cine, a la playa, a los museos; en fin, compartir cara a cara con los seres queridos. Darle espacio al amor y a los abrazos, respetar la intimidad familiar y no ser un pesa’o digital. Que la vida tiene muchos más caracteres que un tweet.

¿A QUIÉN NO LE GUSTA LA PIZZA?

Posted in Humor costumbrista with tags , , , on junio 1, 2017 by mercybroma

¡QUÉ RICOOO…!

Por: Mercedes Azcano Torres

Para Lalo la pizza era como una especie de salvavidas. Casi diariamente, a la hora de almuerzo salía del trabajo y corría para la pizzería de la esquina.  Hasta cuando invitaba a pasear a una chica, la cita concluía degustando una pizza.

Por suerte estoy flaco, pensaba Lalo, porque con tanta harina…Así, aquel día había querido celebrar con Ismael, su mejor amigo, el triunfo de su equipo de pelota favorito. Unas cervecitas y unas pizzas, les alegrarían la tarde.

Sin embargo, comenzaron con el pie izquierdo. Cuando les sirvieron el pedido, y Lalo probó aquello, protestó de inmediato:

–Camarero, me ha traído una pizza cruda por arriba y quemada por debajo.

–Ahhh…es un problemita del horno, que se recalienta –contestó el otro, sin inmutarse.

– ¿Y el queso agrio y el puré de tomate de tres colores a qué se deben? –preguntó Ismael, quien ya le había dado una mordida a su pizza.

–Es que el refrigerador no enfría bien y los productos envejecen, pero la cerveza sí la pusimos en el congelador desde anoche y al menos está fresca –contestó el dependiente, antes de voltearse a atender otra mesa.

Disgustados, los amigos intentaron salvar el momento, pero inevitablemente la conversación giró sobre las pizzas.

–Esta parece un zapato con esa masa tan gorda, es pan na’ma, por eso no se cocinó bien –dijo Ismael.

–A veces nosotros o no llegamos o nos pasamos, que a mí me han servido cada platillo volador, pa’ robarse la harina.

–Ni me lo digas, y luego está lo de los precios, que practican el alpinismo, porque empezaron por cinco pesos y ya por ahí las hay de 15, de 25 y hasta de 50.

–Lo peor es que cuando la pides de jamón tienes que buscarlo con una lupa, porque las tiritas son casi invisibles, pero también están las hawaianas tan raras, que si en Hawai se enteran, seguro tenemos un litigio internacional.

–Ismael, pero esas son las de moneda nacional, porque las otras son ruedas de carreta –lo provocó Lalo, antes de empinarse la cerveza avinagrada.

–Riquísimas, pero pa’ que soñar, que hasta las cajitas que te facilitan pa’ llevar, son estelares, con una foto en colores en la tapa y todos los datos del restaurante, impresos, eso sí valen…

El amigo lo interrumpió:

–Ahí sí diste en el clavo, que hasta por cómo te la sirven se puede adivinar la categoría de la pizza. La de cajita, está fuera de liga, y te puede llegar hasta por servicio a domicilio, pero también hay otras como las que vienen envueltas en papel bond, gaceta o un trozo de papel de estraza, que son las más corrientes –y agregó– si no fuera por lo difícil que es hallar el papel sanitario, algún sesudo le habría echado mano.

Ambos echaron a reír, olvidándose ya de celebrar la victoria deportiva.  El camarero, al verlos tan divertidos, comentó con la cajera:

–Esos dos, llegaron amarga’os, quejándose de todo y míralos ahora, tan contentos, la verdad es que lo último es trabajar con público… ¿quién entiende a la gente?

DE BRASIL UN PAQUETE VERANIEGO

Posted in Humor costumbrista with tags , , on enero 19, 2017 by mercybroma

 

SORPRESA BRASILEÑA

SORPRESA BRASILEÑA

DE BRASIL UN PAQUETE VERANIEGO

Por: Mercedes Azcano Torres       Fotomontaje: Miriam

“Me revolví”, gritó Lalo y pegó un salto de alegría. Y no se refería al verbo revolver en ninguna de sus acepciones conocidas, sino a la muy particular de “me salvé”, pues en efecto, al parecer acababa de caerle del cielo un “salve”, léase un dinerito,  para “salvar” su economía veraniega.

La historia comenzó meses atrás cuando Lalo, su hermana Martica y el hijito de esta, Douglas, coincidieron con una familia brasileña  durante un fin de semana, en una base de campismo.  Con la espontaneidad que nos caracteriza, los cubanos establecieron relaciones entrañables con el matrimonio carioca y sus pequeños. Y como es natural, al despedirse intercambiaron señas, con la promesa de mantener la amistad.

Y hoy, cuando ya Lalo ni se acordaba de ellos, Martica le contó de la inesperada llamada de un turista para avisarles que les traía “un paquetico” enviado por los brasileños. ¿Qué será?, se preguntaban, mientras soñaban despiertos.

Martica, fantaseó con unos zapatos de lujo caros, pues recordaba una conversación en la que la brasileña comenzó a mentar marcas y modelos, y a ella no le quedó más remedio que admitir su ignorancia al respecto, pues solo tenía un par para saliditas especiales. Claro, que se escudó en el pretexto de la talla, y de que un número 7 desparrama’o no es fácil de conseguir.

Douglitas, se imaginó dueño de una tableta con todas las aplicaciones instaladas, y sobre todo con muchos videojuegos, pues así podría hacer más amigos en la escuela.

Lalo los bajó de la nube. ¿Zapatos caros?, ¿Tecnología? Nada de eso. Si el hombre lo definió como “un paquetico”, imposible que contuviera las lanchas de su hermana. Por otra parte, en caso de que fuera una tableta, a nadie se le hubiera ocurrido envolverla mucho, por lo delicado de la tecnología.

Al anular las esperanzas de la mujer y el niño, aprovechó para reprenderlos. Cómo se le había ocurrido a Martica dar aquella imagen carencial a unos extranjeros. Y ni qué decir de la absurda idea de Douglitas de que los amigos se consiguen con objetos. Fue entonces que le puso de ejemplo la larga amistad entre Ismael y él, a pesar de que siempre estaban arranca’os.

Seguro, continuó, se trata de un dinerito.   En realidad, él deseaba con todo su corazón recibir unos pesitos que costearan las vacaciones familiares.  Porque los ahorros destinados a ello, los había invertido en una cajita digital para el televisor, como obsequio a Douglitas por su cumpleaños.

En fin, esa misma tarde se despejaría la incógnita, pues Martica concertó la cita con el visitante a las tres de la tarde, en el hotel. Para garantizar el éxito de la operación salió con dos horas de antelación. A despedirla concurrieron: Lalo, Douglitas y hasta Ismael, quienes le hicieron recomendaciones de todo tipo.

“No te pongas nerviosa. Cuidado al cruzar las calles y más cuidado con los baches para que no te vayas a caer. No corras tras la guagua para que no llegues sudada. Al entrar al hotel hazte la turista. No hables mucho con el hombre y así no meterás la pata. Nada de mostrar ansiedad y ni se te ocurra abrir el paquete allí. Guárdalo bien en el bolso y durante el camino mira pa’ todas partes no vaya a ser que te caigan atrás. Trata de regresar en un almendrón, para evitar a los carteristas”.

Tardísimo volvió Martica a la casa con el maquillaje corrido, el vestido arrugado, y para colmo toda magullada. Apremiada por quienes la aguardaban, desesperados, contó su odisea.

-De principio, el accidente no me ocurrió en la calle, sino en la acera, donde por poco me traga un cráter. Con el tobillo vira’o tuve que correr dos cuadras para agarrar la guagua, después de tremendo rato esperando que alguna se dignara a detenerse en la parada. Al llegar tarde, el turista se había ido a dar un paseo. La buena noticia es que al fin nos encontramos y me entregó una bolsita lujosísima. Como acordamos ni la abrí, porque además estaba precintada. Lo del almendrón fue una salación, porque ahora los choferes se han puesto de acuerdo pa’ acortar los trayectos y aumentar los precios. Así, el viaje que me habría costado diez pesos, ahora fue de veinte. Menos mal, que como Virgo al fin, llevaba mi reservita.

En un ceremonial sagrado y ante la expectativa de Lalo, Douglas e Ismael, la mujer sacó la bolsa y después de cortar las cintas que la sellaban, se la dio al hermano para que develara el misterio.

Trémulo, Lalo extrajo el contenido.  ¿Fotografías?, exclamaron al unísono. En efecto, se trataba de un grupo de alegres imágenes, donde se veía a las dos familias compartiendo en la piscina, el restaurante, los paseos a caballos, y hasta en el bailable de la base de campismo.

El desánimo fue colectivo. Adiós zapatos, tableta y dinero para las vacaciones veraniegas.  Pero, como siempre, el optimista Lalo, agarró las fotos, buscó goma de pegar y arrastró al sobrino al cuarto.

“Pegaremos las fotografías en la pared, para acordarnos de los gratos momentos que pasamos en el campismo, pero todavía nos quedan muchas opciones más baratas para disfrutar en las vacaciones: iremos a la playa, a los museos, leeremos los libros que compramos en la Feria, te llevaré a jugar pelota y tú me enseñarás el baile raro ese que está de moda ahora”.

Douglitas comenzó a reír, y es que imaginaba al tío en el juego de pelota, con lo malo que era, y si como pelotero Lalo resultaba pésimo, para qué pensar en su faceta de bailador. De seguro estas vacaciones sí serían divertidas y se acordarían mucho de los amigos brasileños. No solo por las fotos o por el equívoco vivido, sino porque se daría banquete en agosto con los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, por televisión.

 

 

APRENDICES DE FARAONES

Posted in Humor costumbrista with tags , , , on febrero 1, 2013 by mercybroma
TURI-CONSTRUCTOR-CUBANO

TURI-CONSTRUCTOR-CUBANO

CARICATURAS: JOSÉ LUIS

Al igual que en Egipto podemos visitar las majestuosas tumbas faraónicas, en las calles cubanas proliferan, hoy, casas en construcción o remodelación que semejan a las pirámides en cuanto a sus dimensiones descomunales, aunque a diferencia de aquellos tesoros arquitectónicos patrimonio de la humanidad, las nuestras se distinguen por ser grotescas y de mal gusto.
Sus pretenciosos propietarios serán recordados, sin dudas, pero por tener la cara más dura que La Gran Esfinge y una incultura de semejantes proporciones a la de sus ambiciosos proyectos.

APROVECHADOS-APROVECHADORES

APROVECHADOS-APROVECHADORES

Con el sello de la ostentación se levantan estas mansiones de  muros rematados con almenas y torreones, portadas barrocas recargadas de elementos decorativos, bóvedas abigarradas, exceso de adornos, policromía deslumbrante, pedestales, fachadas ridículas, despilfarro de espacio, profusión de columnas, abundancia de azulejos coloreados, adornos de coronas, escudos y frutas.
Más que una mezcla de estilos se trata de un batido con ingredientes neoclásicos, impresionistas y románticos. El gasto de materiales supera al empleado en erigir la Gran Pirámide de Keops. La variedad es asombrosa: cerámicas vidriadas, mármol, granito, bronce, maderas preciosas, cristalería fina y láminas niqueladas. Sobre la procedencia de estos recursos se cierne una nebulosa o como diría una amiga mía que no tiene pelos en la lengua: “salen del manigüiti al descarete”.

CON DINERO Y MAL GUSTO

CON DINERO Y MAL GUSTO

El diseño de los jardines responde a imaginaciones desbordadas que lo mismo optan por glamorosas fuentes que por intrincadas junglas, sembradas estas últimas, como protección frente a los “a los envidiosos y sus malos ojos”. Complementos indispensables son: las jardineras, bancos y las glorietas. En cuanto a la fauna, lo mismo nos tropezamos con un flamenco que con un cocodrilo.
Muchas son las variantes de estos palacetes que atentan hoy contra la ecología, el medio ambiente y el sentido común:
Tenemos el modelo estadio olímpico con terrenos deportivos y piscina, para mantenerse en forma; el de la muralla china, con paseos y torres; el acuario, con habitaciones-peceras; el arca de Noé, con espacios para las diferentes especies de animales; el fortaleza medieval, a prueba de intrusos, y el colonizador, que se nutre de terrenos aledaños, usurpados a los vecinos colindantes o al Estado.
De seguro, ustedes amigos lectores, tendrán tantos deseos como nosotros, de librarse de esa plaga de alardosos que contaminan y afean el entorno, así que para seguir en la onda faraónica les echaremos la maldición de Tutank-ladrillo: “que les salga un flemón y se les afloje un colmillo”…