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DE BRASIL UN PAQUETE VERANIEGO

Posted in Humor costumbrista with tags , , on enero 19, 2017 by mercybroma

 

SORPRESA BRASILEÑA

SORPRESA BRASILEÑA

DE BRASIL UN PAQUETE VERANIEGO

Por: Mercedes Azcano Torres       Fotomontaje: Miriam

“Me revolví”, gritó Lalo y pegó un salto de alegría. Y no se refería al verbo revolver en ninguna de sus acepciones conocidas, sino a la muy particular de “me salvé”, pues en efecto, al parecer acababa de caerle del cielo un “salve”, léase un dinerito,  para “salvar” su economía veraniega.

La historia comenzó meses atrás cuando Lalo, su hermana Martica y el hijito de esta, Douglas, coincidieron con una familia brasileña  durante un fin de semana, en una base de campismo.  Con la espontaneidad que nos caracteriza, los cubanos establecieron relaciones entrañables con el matrimonio carioca y sus pequeños. Y como es natural, al despedirse intercambiaron señas, con la promesa de mantener la amistad.

Y hoy, cuando ya Lalo ni se acordaba de ellos, Martica le contó de la inesperada llamada de un turista para avisarles que les traía “un paquetico” enviado por los brasileños. ¿Qué será?, se preguntaban, mientras soñaban despiertos.

Martica, fantaseó con unos zapatos de lujo caros, pues recordaba una conversación en la que la brasileña comenzó a mentar marcas y modelos, y a ella no le quedó más remedio que admitir su ignorancia al respecto, pues solo tenía un par para saliditas especiales. Claro, que se escudó en el pretexto de la talla, y de que un número 7 desparrama’o no es fácil de conseguir.

Douglitas, se imaginó dueño de una tableta con todas las aplicaciones instaladas, y sobre todo con muchos videojuegos, pues así podría hacer más amigos en la escuela.

Lalo los bajó de la nube. ¿Zapatos caros?, ¿Tecnología? Nada de eso. Si el hombre lo definió como “un paquetico”, imposible que contuviera las lanchas de su hermana. Por otra parte, en caso de que fuera una tableta, a nadie se le hubiera ocurrido envolverla mucho, por lo delicado de la tecnología.

Al anular las esperanzas de la mujer y el niño, aprovechó para reprenderlos. Cómo se le había ocurrido a Martica dar aquella imagen carencial a unos extranjeros. Y ni qué decir de la absurda idea de Douglitas de que los amigos se consiguen con objetos. Fue entonces que le puso de ejemplo la larga amistad entre Ismael y él, a pesar de que siempre estaban arranca’os.

Seguro, continuó, se trata de un dinerito.   En realidad, él deseaba con todo su corazón recibir unos pesitos que costearan las vacaciones familiares.  Porque los ahorros destinados a ello, los había invertido en una cajita digital para el televisor, como obsequio a Douglitas por su cumpleaños.

En fin, esa misma tarde se despejaría la incógnita, pues Martica concertó la cita con el visitante a las tres de la tarde, en el hotel. Para garantizar el éxito de la operación salió con dos horas de antelación. A despedirla concurrieron: Lalo, Douglitas y hasta Ismael, quienes le hicieron recomendaciones de todo tipo.

“No te pongas nerviosa. Cuidado al cruzar las calles y más cuidado con los baches para que no te vayas a caer. No corras tras la guagua para que no llegues sudada. Al entrar al hotel hazte la turista. No hables mucho con el hombre y así no meterás la pata. Nada de mostrar ansiedad y ni se te ocurra abrir el paquete allí. Guárdalo bien en el bolso y durante el camino mira pa’ todas partes no vaya a ser que te caigan atrás. Trata de regresar en un almendrón, para evitar a los carteristas”.

Tardísimo volvió Martica a la casa con el maquillaje corrido, el vestido arrugado, y para colmo toda magullada. Apremiada por quienes la aguardaban, desesperados, contó su odisea.

-De principio, el accidente no me ocurrió en la calle, sino en la acera, donde por poco me traga un cráter. Con el tobillo vira’o tuve que correr dos cuadras para agarrar la guagua, después de tremendo rato esperando que alguna se dignara a detenerse en la parada. Al llegar tarde, el turista se había ido a dar un paseo. La buena noticia es que al fin nos encontramos y me entregó una bolsita lujosísima. Como acordamos ni la abrí, porque además estaba precintada. Lo del almendrón fue una salación, porque ahora los choferes se han puesto de acuerdo pa’ acortar los trayectos y aumentar los precios. Así, el viaje que me habría costado diez pesos, ahora fue de veinte. Menos mal, que como Virgo al fin, llevaba mi reservita.

En un ceremonial sagrado y ante la expectativa de Lalo, Douglas e Ismael, la mujer sacó la bolsa y después de cortar las cintas que la sellaban, se la dio al hermano para que develara el misterio.

Trémulo, Lalo extrajo el contenido.  ¿Fotografías?, exclamaron al unísono. En efecto, se trataba de un grupo de alegres imágenes, donde se veía a las dos familias compartiendo en la piscina, el restaurante, los paseos a caballos, y hasta en el bailable de la base de campismo.

El desánimo fue colectivo. Adiós zapatos, tableta y dinero para las vacaciones veraniegas.  Pero, como siempre, el optimista Lalo, agarró las fotos, buscó goma de pegar y arrastró al sobrino al cuarto.

“Pegaremos las fotografías en la pared, para acordarnos de los gratos momentos que pasamos en el campismo, pero todavía nos quedan muchas opciones más baratas para disfrutar en las vacaciones: iremos a la playa, a los museos, leeremos los libros que compramos en la Feria, te llevaré a jugar pelota y tú me enseñarás el baile raro ese que está de moda ahora”.

Douglitas comenzó a reír, y es que imaginaba al tío en el juego de pelota, con lo malo que era, y si como pelotero Lalo resultaba pésimo, para qué pensar en su faceta de bailador. De seguro estas vacaciones sí serían divertidas y se acordarían mucho de los amigos brasileños. No solo por las fotos o por el equívoco vivido, sino porque se daría banquete en agosto con los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, por televisión.

 

 

APRENDICES DE FARAONES

Posted in Humor costumbrista with tags , , , on febrero 1, 2013 by mercybroma
TURI-CONSTRUCTOR-CUBANO

TURI-CONSTRUCTOR-CUBANO

CARICATURAS: JOSÉ LUIS

Al igual que en Egipto podemos visitar las majestuosas tumbas faraónicas, en las calles cubanas proliferan, hoy, casas en construcción o remodelación que semejan a las pirámides en cuanto a sus dimensiones descomunales, aunque a diferencia de aquellos tesoros arquitectónicos patrimonio de la humanidad, las nuestras se distinguen por ser grotescas y de mal gusto.
Sus pretenciosos propietarios serán recordados, sin dudas, pero por tener la cara más dura que La Gran Esfinge y una incultura de semejantes proporciones a la de sus ambiciosos proyectos.

APROVECHADOS-APROVECHADORES

APROVECHADOS-APROVECHADORES

Con el sello de la ostentación se levantan estas mansiones de  muros rematados con almenas y torreones, portadas barrocas recargadas de elementos decorativos, bóvedas abigarradas, exceso de adornos, policromía deslumbrante, pedestales, fachadas ridículas, despilfarro de espacio, profusión de columnas, abundancia de azulejos coloreados, adornos de coronas, escudos y frutas.
Más que una mezcla de estilos se trata de un batido con ingredientes neoclásicos, impresionistas y románticos. El gasto de materiales supera al empleado en erigir la Gran Pirámide de Keops. La variedad es asombrosa: cerámicas vidriadas, mármol, granito, bronce, maderas preciosas, cristalería fina y láminas niqueladas. Sobre la procedencia de estos recursos se cierne una nebulosa o como diría una amiga mía que no tiene pelos en la lengua: “salen del manigüiti al descarete”.

CON DINERO Y MAL GUSTO

CON DINERO Y MAL GUSTO

El diseño de los jardines responde a imaginaciones desbordadas que lo mismo optan por glamorosas fuentes que por intrincadas junglas, sembradas estas últimas, como protección frente a los “a los envidiosos y sus malos ojos”. Complementos indispensables son: las jardineras, bancos y las glorietas. En cuanto a la fauna, lo mismo nos tropezamos con un flamenco que con un cocodrilo.
Muchas son las variantes de estos palacetes que atentan hoy contra la ecología, el medio ambiente y el sentido común:
Tenemos el modelo estadio olímpico con terrenos deportivos y piscina, para mantenerse en forma; el de la muralla china, con paseos y torres; el acuario, con habitaciones-peceras; el arca de Noé, con espacios para las diferentes especies de animales; el fortaleza medieval, a prueba de intrusos, y el colonizador, que se nutre de terrenos aledaños, usurpados a los vecinos colindantes o al Estado.
De seguro, ustedes amigos lectores, tendrán tantos deseos como nosotros, de librarse de esa plaga de alardosos que contaminan y afean el entorno, así que para seguir en la onda faraónica les echaremos la maldición de Tutank-ladrillo: “que les salga un flemón y se les afloje un colmillo”…

¿DÓNDE CONSUMAR EL HECHO?

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , on febrero 1, 2013 by mercybroma
LEER ES UN PLACER.

LEER ES UN PLACER.

 

CARICATURAS: LACOSTE Y MARTIRENA

De madre subirse a una guagua a las cinco de la tarde con dos pescados de dieta congelados en la jaba, pensó Julia. Quería llevar a sus nietos a la Feria del Libro y, aunque allí había muchas opciones gastronómicas, se proponía gastar el dinero en obras y no en “pan con algo”. De ahí que cargara con los pescados para que su hija preparara unas croquetas.
Como el ómnibus se tardara, la anciana se dedicó a su deporte favorito: escuchar conversaciones ajenas. Agazapada tras un poste comenzó a espiar a una pareja. Ignorantes del acecho, los jóvenes conversaban animadamente.
-¿Por fin lo compraste? –le preguntaba ella a él.
-Sí, pero no puedo sacarlo aquí porque llamaría demasiado la atención y es que me costó un trabajo conseguirlo.
-Tú siempre con la pena… ¿por fin, en qué quedamos: en tu casa o en la mía?
-Cada uno por su cuenta para poder concentrarnos –respondió el chico.
-Eres tremendo egoísta –terció ella- pues a mi me gustaría invitar a nuestras amistades.
-¿Te has vuelto loca?, lo mejor es gozar a solas, en la camita o en el baño.
Ensimismada en aquella plática que se tornaba cada vez más caliente, Julia movía las orejas como un radar.
-¿Y si vamos para el parque?, allí bajo la ceiba hay tremendo fresquito.
-¿A esta hora?, qué va…-se resistió el muchacho- acuérdate de la otra vez, que unos chiquitos casi me parten la cabeza de un pelotazo.
-Si sigues poniendo pretextos lo vamos a hacer en la guagua –dijo ella.
Tan entretenida estaba Julia con la conversación, que no se dio cuenta que se había aproximado demasiado.
-Abuela échese pa’allá –protestó la muchacha- que me congela la canilla con esa jaba fría.
Antes de que la mujer pudiera responderle, una guagua repleta dobló la curva y se detuvo a dos cuadras. La gente se echó a correr y la pareja también salió disparada. Gracias a su juventud, los muchachos consiguieron subir, justo antes de que arrancara.
El ómnibus siguió de largo y en la parada se quedó la desconsolada Julia: sin guagua y sin chisme. Jamás pudo enterarse de que los enamorados al fin se pusieron de acuerdo. Ambos escogieron el muro del malecón habanero como sitio ideal para consumar el hecho: leer juntos el Palante, que, con tanto esfuerzo, él había conseguido.

¿QUÉ TAL MI COLA?

¿QUÉ TAL MI COLA?

REGALOS TRAS LA PIZARRA

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , , on diciembre 11, 2012 by mercybroma

POR: MERCY                     ILUSTRACIÓN: MARTIRENA

¿Qué regalar en el Día del Educador?

¿Qué regalar en el Día del Educador?

El día del Educador (22 de diciembre) siempre había sido motivo de alegría para la familia, por eso Lalo se extrañó de la actitud de su sobrino Douglas al regreso de la escuela.  Como adoraba al niño, adivinaba sus cambios de humor con solo ver sus pasos: si brincaba como saltamontes, alguna buena nota había sacado; si en cambio, se arrastraba como una tortuga artrítica, alguna nube se cernía en el cielo infantil.
Aquella tarde, el chico venía más deprimido que nunca. Aplastado bajo el peso de su descomunal mochila (con más libros que una biblioteca) avanzaba con los hombros hundidos; la camisa sucia por huellas que habrían vuelto locos a los peritos de CSI. (lo mismo grafito de lápiz, que grasa de perritos de pollo); la pañoleta torcida; el pantalón caído y los tenis prendi’os, como solía decir Martica, su mamá.
Para colmo ni siquiera llegó directico a su “amigo el refrigerador”, a buscar la merienda; sino que se sentó en el sillón a rumiar la preocupación. Hasta Martica se extrañó de no oír el bullicio habitual, por eso se empeñó en averiguar el motivo de tal desanimo. Douglas confesó, al fin, que se había enterado de que sus amiguitos tenían tremendos regalos para los maestros, por el Día del Educador, mientras que él, ni un perfumito.
Lalo, sin un medio partido por la mitad, se preguntó que a quién se le habría ocurrido escoger el mes de diciembre para homenajear a los profesores, con tantos gastos y líos que se generan a fin de año.
Para disimular que estaba más atrás que los cordales, se aferró a la supuesta predicción maya. Argumentó que si el mundo se acababa el 21 de diciembre, no tendrían que cumplir compromisos con los docentes. Douglas, que aborrecía verse tratado como un bebé, se puso furioso.
En eso llegó Ismael, el amigo de Lalo, y cuando se enteró del asunto, se brindó muy entusiasta a aportar el obsequio: 25 almanaques del 2012, nuevecitos de paquete.
-¿Almanaques de este año, en diciembre? –inquirió Douglas.
-Sí, los he recibido como premio cada vez que gano un concurso de participación, y es que parece que todos los programas de la radio y la televisión se han puesto de acuerdo, así que a final de año cuento con mi buena provisión de calendarios.
Martica, siempre tan ingenua, propuso comprar entradas para el ballet.
-¡Tú estás loca! –gritó Lalo- para conseguirlas hay que hacer tremendas colas y fajarse con los revendedores que les ponen precio de oro.
-¿A ver, mi’jo? –intercedió Ismael- ¿qué van a regalar tus compañeritos?
-La mamá de Yumisleidis, una olla Reina; el papá de Yoandry, un reloj; el tío de Yenisley, un par de Adidas…
-Ñooo… ¿pero en qué trabajan esos padres, que están podridos en dinero?
-La de la olla es cuentapropista y tiene una cafetería; el del reloj, deportista y viaja, y el de los Adidas es gerente.
-El tablón esta altísimo –exclamó Martica.
-Es que mis maestros son buenísimos–alegó Douglas.
-Eso está claro –aseveró Lalo, imaginándose al frente de un aula con Douglas clonado veinte veces- pero la economía…
La carita del niño se arrugó como un frijol en remojo. Lalo se acordó de sus tiempos de escolar, cuando obsequiaba a sus maestros, lo mismo, un flan casero cocinado por su vieja, que un jabón o un tubito de desodorante. Claro, lo del desodorante era más complicado, porque para empatarse con él, había que comprar también un colador y una espumadera, en aquellos absurdos y disparatados “convoyados”.
Para aflojar tensiones Ismael trató de sacarle una sonrisa al niño:
-¿Fiñe, y si no vas a la escuela ese día y tu mamá te justifica con que tienes el mal de las vacas locas?
Antes de que Douglas reaccionara, Martica le puso fin al asunto:
-Mira mi’jo, si tus maestros son tan buenos como dices, se pondrán contentos con el cariño de sus alumnos, así que empieza a escribirles carticas con lo que piensas de ellos y les haces un dibujo, que ya tu tío Lalo les añadirá un detalle…
A sabiendas de que no sería abducido por extraterrestres antes de la fecha indicada, el “tío Lalo” quiso suicidarse, aunque para no defraudar al sobrino puso cara de cumpleaños.  El chico, aliviado, recobró la alegría y de un salto se puso delante del refrigerador, dispuesto a engullirlo con puerta y todo.

¿QUÉ LE FALTA A LA HABANA?

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , , on noviembre 13, 2012 by mercybroma

SIEMPRE HAY OPCIONES PARA SALIR DE UN APURO.

TEXTO: MERCY    ILUSTRACIÓN: MARTIRENA

Ante la cercanía de un nuevo aniversario de la fundación de La Habana, Lalo eterno enamorado de las bellezas de su ciudad, se puso a pensar en qué nuevo proyecto podría convertirla en una metrópoli ideal.

A su juicio, tendría que ser una instalación multifuncional que la insertara en el Olimpo de la Arquitectura.  Pero, ¿qué idear en una urbe tan rica en monumentales edificaciones? Teatros, museos, bibliotecas, sitios históricos, paseos, plazas…No por gusto La Habana Vieja y su sistema de fortificaciones están incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial, discurría el idealista Lalo.

Ensimismado en sus pensamientos, aquella tarde casi ni habló durante la sobremesa. Motivo por el cual Ismael, su amigo; Martica, su hermana y Douglas, su sobrino, que jugaban dominó, comenzaron a embromarlo. Para poner fin al relajito a su costa, Lalo les transmitió su inquietud.

-Lo que esta ciudad necesita es la Casa del Cake –sugirió la glotona Martica, que soñaba con vivir permanentemente en el Museo del Chocolate, atiborrándose de bombones.

-Socio, lo mejor sería crear la Casa del Humor, así las personas disiparían los disgustos habituales con el transporte, las colas y los precios del mercado, riéndose en exposiciones de caricaturas o espectáculos humorísticos –razonó Ismael.

Aquello puso a pensar a Lalo, conocedor del patrimonio cultural de la ciudad por ser un participante entusiasta en el programa Rutas y Andares, que cada año convocaba en el verano la Oficina del Historiador.

Le encantaban los paseos por los museos de la Ciudad, Orfebrería, Numismático, de Naipes, de Arqueología, de Pintura Mural y, sus preferidos: el del Tabaco y el del Ron. Se conocía de memoria las salas de los dos Museos de Bellas Artes (el de arte cubano y el universal), había disfrutado de hermosos conciertos en la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís y en el Oratorio San Felipe Neri. Pero en verdad, sentía que faltaba una Casa del Humor.

Sin embargo, para su sorpresa, la propuesta más curiosa la hizo su sobrino Douglas:

-Tío, yo creo que lo que tu debes pensar es en que se construyan bastantes baños en La Habana.

-¿Baños? –preguntó, curioso, Lalo.

-Sí, porque cuando la maestra nos lleva de visita a la casita de Martí o de Juan Gualberto, o cuando vamos a jugar al parque inflable los fines de semana, nunca tenemos donde orinar y tenemos que hacerlo debajo de las matas.

Los mayores se quedaron petrificados al rememorar gratificantes recorridos en los que sufrieron lo indecible aguantando las necesidades naturales del organismo, por no encontrar un triste baño. Es verdad, se dijo Lalo, para edificar grandes sueños, como las pirámides, hay que pensar en los sencillos pilares, en este caso: los baños públicos.

 

 

A TIRO DE HUMOR CUBANO

Posted in Información with tags , , , , , , on octubre 31, 2012 by mercybroma

CARICATURA DE LA AUTORÍA DE ENRIQUE LACOSTE

Texto: Mercy Azcano                                    Foto: Perfecto Romero

Curiosa y singular resulta la exposición colectiva de los caricaturistas del periódico humorístico Palante para quienes hoy pasean por la calle Mercaderes, en La Habana Vieja. Y es que contrasta el mensaje de paz de esta muestra titulada “A tiro de humor” con la sede escogida para la ocasión: el Museo Armería 9 de abril.

    En homenaje al 51 aniversario de la publicación (fundada el 16 de octubre de 1961) y a las jornadas por la Cultura Cubana, se exhiben hoy las más de treinta obras de la autoría de 17 caricaturistas. Entre ellos sobresalen reconocidos dibujantes como Francisco Blanco (Blanquito), Mirian Alonso (Míriam), Daisy Chong, Antonio Mariño (Ñico), José Luis Palacios (José Luis), Enrique Lacoste (Lacoste), Narciso Martínez (Narciso) Manuel Gómez (Sampayo) y Enrique Pérez (Enrique).

   También se incluyen dibujos de Gerardo Hernández Nordelo, uno de los cinco compatriotas presos injustamente en cárceles norteamericanas, ganador en la década del ochenta del concurso “Chispa Joven” (auspiciado por la publicación), y que aún hoy, continúa colaborando en las páginas de Palante.

    En la muestra están representados diversos géneros como: caricatura personal, humor blanco, negro, erótico, ecológico y sátira política, entre otros, así que si quiere reírse un rato con lo mejor del humor palantero le invitamos a visitar el Museo Armería 9 de Abril, sito en  Mercaderes 157 e/ Obra Pía y Lamparilla, La Habana Vieja (abierto de martes a sábado de 9.00am. a 5.00pm y los lunes de 1.00pm. a 5.00pm.).

 

¿ES USTED INVISIBLE?

Posted in Humor costumbrista with tags , , , on octubre 31, 2012 by mercybroma

UD. PUEDE SER INVISIBLE EN EL SIGLO XXI

Por: Mercy Azcano                                                                             Ilustración: Martirena

Para ser invisible no hacen falta superpoderes, pensaba Esperanza, mientras aguardaba en la cola de la farmacia a que le vendieran un medicamento. Y es que ninguna dependiente atendía a los clientes, de tan ocupadas que estaban en una escena surrealista: tres empleadas arreglaban estantes, dos contaban los paquetes de almohadillas sanitarias, una hablaba por teléfono y la más gordita, discutía el menú del almuerzo que le había encargado a una cuentapropista.

Al comentar sus pensamientos con un veterano que esperaba sudoroso con par de recetas en la mano, el hombre se empezó a reír:

-En efecto, ahora mismo, cuando entré al Consultorio Médico, atestado de pacientes, cortésmente di los buenos días y nadie me contestó.

-La sensación de ser inmaterial es tan frecuente como molesta, ayer en el agromercado me desgañité preguntándole al vendedor por el precio de la frutabomba y este fingió estar ocupado para no responderme –corroboró la mujer- pero, además, igual me sucede cuando entro a una tienda a comprar cualquier producto, le hablo a los empleados y ellos ni se dignan a dirigirme la palabra.

-Para nosotros los viejos la cosa es peor, cada vez que salgo a la calle con mi hija, las personas en lugar de preguntarme directamente cualquier cosa, se dirigen a ella, como si yo estuviera decrépito o no pudiera hablar por mí mismo.

A esa altura del diálogo, la cola de la farmacia se había multiplicado y se producía una riña entre las que contaban las almohadillas, porque los números no daban y cada cual defendía su resultado.

Un medio tiempo, que había escuchado la conversación entre Esperanza y el anciano, comentó:

 

-Hasta la familia me hace sentirme invisible, pues al llegar al hogar, mi esposa está fajada con los calderos; los muchachos, jugando en la computadora; y mi suegra, alelada frente al televisor; así que ni se enteran de mi presencia.

-Es que ya ni siquiera a la hora de la sobremesa lo notan a uno –se lamentaba el veterano- porque con el corre-corre diario no hay sobremesa, cada cual come por su lado, con el plato en la mano.

Al escuchar esto último, Esperanza lo rebatió:

-Donde único no me siento para nada invisible es en la casa, porque desde que entro por la puerta mis hijos me están exigiendo una merienda; mi esposo me pelea porque no encuentra la toalla para bañarse; mi papá me reclama que no le acabo de traer los espejuelos de la óptica, como si la demora fuera culpa mía, y hasta el perro me ladra, pidiendo su comida.

Para suerte de los concurrentes, la gordita jamaliche concluyó la definición del menú y llamó al primero de la cola. El turno le correspondía a Esperanza, solo que antes de que diera un paso en dirección al mostrador, se le adelantó una jovencita con uniforme escolar.

-Tía, deme un chance que tengo que entrar a la secundaria y mi abuela se antojó de que le comprara el meprobamato.

Sin esperar respuesta, la chiquilla extendió la receta y el dinero a la empleada, y la pobre Esperanza se sintió ignorada, una vez más, para confirmar su teoría de que en esta bella tierra, en pleno siglo XXI, cualquiera puede ser invisible.