Archivo para humor costumbrista

RASTROS EN LOS RASTROS

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , on mayo 9, 2018 by mercybroma

Por: Mercedes Azcano Torres
Hay que estar en el pellejo de quienes se enfrascan en reparar, ampliar o erigir su vivienda, para palpar las situaciones que se dan en los Rastros, donde se comercializan los materiales de la construcción.


Cemento, ladrillo y arena…cantaba el compositor y guitarrista José Antonio Méndez, y es una realidad que en Cuba hay un notable deterioro del fondo habitacional. Pero las familias de bajos ingresos o afectadas por catástrofes naturales, también pueden reparar o construir sus casitas, gracias a los subsidios para la compra de materiales y pago de mano de obra.


Sin embargo, la demanda supera a la oferta, así se dan fenómenos como el desvío de recursos, acaparamiento, mala calidad de los materiales y otras irregularidades que indignan a la población. Todo ello sin contar a los oportunistas que revolotean como moscones alrededor de los Rastros, para sacar su buena tajada de la reventa.
Al seguir el rastro de estos personajes y de otras situaciones disparatadas, que solo podrán ser resueltas con eficiencia, organización y control, los caricaturistas se han inspirado para hacernos reír con sus dibujos.

Anuncios

LA GRACIA DEL ESPAÑOL

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , on mayo 9, 2018 by mercybroma

Por: Mercy

Aprender el idioma español es para los extranjeros un verdadero dolor de muelas, entre otras cosas por la riqueza de sus expresiones. Y hasta el mismísimo escritor Miguel de Cervantes Saavedra, se quedaría de piedra si se diera un paseíto por cualquiera de los países que integran la hermosa comunidad de los hispanohablantes, por el aporte que a lo largo de estos siglos han hecho al idioma.
Precisamente en honor al autor de la fabulosa novela “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, quien murió el 23 de abril del año 1616, se escogió el 23 de abril para celebrar el Día Mundial del Idioma Español.
De seguro Don Quijote no dudaría blandir su espada frente a uno de esos bárbaros que andan por ahí triturando las palabras, aunque tuviera que escuchar aquello de: “Puro, desmaya esa talla, que traes una pinta fulísima”.
Por suerte, mucho hemos hecho los cubanos en defensa del idioma: desde la mítica Campaña de Alfabetización (1961); la gratuidad de la educación y la impresión, desde los primeros años del triunfo revolucionario, de las económicas ediciones de las obras más reconocidas de la literatura mundial, hasta los instructivos cursos difundidos por la televisión.

EL VALS DE LOS BALCONES

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , , on mayo 9, 2018 by mercybroma

Por: Mercedes Azcano Torres
La primera vez que viví en una casa con balcón quedé fascinada por la panorámica de La Habana que se abrió ante mis ojos. La estratégica ubicación del edificio en una loma, tan generosas en el barrio de Santos Suárez, me permitía divisar desde la imponente “raspadura”, en la Plaza de la Revolución, las luces del estadio Latinoamericano, hasta los hoteles Habana Libre y Focsa.
Y es por las bondades de los balcones, la brisa, las vistas, pero sobre todo sus virtudes como medio de comunicación que los habaneros los adoran. Es común oír…
—Cucaaa…, mi’ja, corre que llegó la papa y ya te marqué en la cola.
—Chicho…, te voy a tirar la jabita con la libreta para que busques el pan…
Hasta las tradicionales tacitas de café, se intercambian a veces por los balcones, que a menudo como siameses, están más unidos de lo deseado. Una bendición para quienes con vocación de chismosos abren las orejas dispuestos a enterarse de las intimidades de los vecinos, y lo que es peor, a divulgarlas:
—Te enteraste, la abuela Fina se hizo la cirugía plástica porque está metida como un clavo a la pared con un veterano del círculo de abuelos, donde hace los ejercicios…y el yerno, se ganó una semana en un campismo, no sé con quién van a dejar al perro…pero la hija está acabando, ya le he contado seis novios este mes…
Los balcones encierran su comedia, así lo han aprehendido los humoristas tanto gráficos como realizadores audiovisuales. La historieta ¡Ay, vecinos!, de la autoría del caricaturista Francisco Blanco (Blanquito), refleja, desde hace más de medio siglo, las aventuras de un flaco y un gordo en sus balcones respectivos. En la televisión el programa humorístico A otro con ese cuento los convierte en escenario del sketch del cierre.
El afán de engalanar y embellecer los hogares, alcanza a los balcones, no solo por la majestuosa arquitectura de algunos. A riesgo de caer en un bache o padecer una crisis cervical, paseo mirando hacia arriba para admirar esculturas con cabezas de animales o figuras de la mitología, guardavecinos y barandas, que son verdaderas joyas de la herrería. Pero de este tema ya nos dejó sus preciosas crónicas el escritor Alejo Carpentier.
Las y los amantes de la naturaleza coleccionan sus plantas en variadas macetas, que van desde vasijas de cerámica hasta oxidadas laticas de aluminio. Y exagerados, como solemos ser los criollos, a veces es tanta la aglomeración que se colocan en lugares inseguros, con el peligro de que un vientecito platanero los transforme en armas letales para los inocentes transeúntes.
Ya sea por el agua que escapa al regar las maticas, o la del habitual baldeo de los apartamentos, y ni que decir de los cigarros, papeles o desechos, que se lanzan desde esos balcones, a menudo se escuchan los gritos desesperados de las víctimas…
— ¡Miren pa’bajo que por aquí pasa la gente!
Los balcones también dejan oír la voz urbana, los cubanos famosos por ser solidarios, también gustamos compartir la música, de ahí que algunos coloquen en ese espacio sus potentes bafles para poner a bailar al barrio ya sea con boleros, sones, guarachas, rap, rock y claro, no podía faltar, el tan polémico reggaetón.
Deliciosos olores escapan por los balcones, y es que la cocina caribeña es un escándalo para el olfato. Imposible ocultar el aroma de cocidos, tamales, dulces de frutas. Ello obliga y compromete, pues hay que separar el platico del vecino, que de seguro nos lo devolverá lleno, como ya es tradición.
No todo es fiesta o alegría en esos espacios, y muchas mascotas son cruelmente encerradas en ellos, padeciendo los azotes del sol, la lluvia o el sereno. Los aullidos lastimeros conmueven a los amantes de los animales, y causan insomnio y enojo en la comunidad.
El deterioro constructivo en antiquísimas construcciones es alarmante, sobre todo en épocas de lluvias. Transitamos por municipios como Centro Habana, el Cerro, Diez de Octubre y La Habana Vieja, entre otros, con el temor de que se produzcan desplomes. Por fortuna, la tesonera labor de Eusebio Leal y su laborioso equipo, ha conseguido la restauración de edificaciones de valor patrimonial.
Cuando Gerardo Alfonso interpreta su hermosa canción dedicada a ciudad, tema musical del conocido programa televisivo Andar la Habana, se nos hace entrañable aquello de “sábanas blancas colgadas en los balcones”. Y es que, las tendederas de ropas son parte del paisaje urbano, sobre todo en la zona más antigua. A mí, me conmueve la humildad de piezas tan sencillas como una gastada bata de casa o la impecable camisita de un escolar.
En los balcones habaneros conviven antenas de televisión, tarecos que no caben dentro de los apartamentos y hasta jaulas de pájaros. Pero también, en algunos, sus habitantes cuelgan banderas diversas. Los fanáticos del deporte colocan las de los famosos clubes Barcelona o Real Madrid a manera de duelos simbólicos. Durante las fiestas patrias o en tiempos de efervescencias, predominan las banderas cubanas, que enardecen el espíritu de la nación.
Gabriel García Márquez, en su libro autobiográfico Vivir para contarla escribía que el periódico El Espectador, de Bogotá, dos veces al día, a las 12 p.m. y a las 5 p.m., bajaba de sus balcones un tablero negro con las noticias escritas en tiza. La gente se congregaba para leerlas y abucheaba las noticias pobres, o malas.
También en la Habana es usual ver diversidad de carteles en los balcones. Anuncian servicios, ventas y hasta permutas. El más simpático con el que me tropecé una vez fue aquel que rezaba: “Bienvenida, amada suegra, nos alegramos de tu llegada…pero más con tu partida”.

ESTE AÑO SÍ VA LA DIETA

Posted in Diario with tags , , , on mayo 9, 2018 by mercybroma

Por: Mercedes Azcano Torres
Desde hacía varios días el televisor de Lalo se veía como si le lloviznara dentro. Su hermana Martica ponía el grito en el cielo a la hora de la novela, porque entre lo que se perdía por cabecear medio dormida en el sillón y los infructuosos esfuerzos por adivinar los personajes, no conseguía hilar la trama.
Pero si aquel sábado por la mañana Lalo requirió la ayuda de su amigo Ismael para lo de la antena, no fue por su hermana, ni siquiera por el sufrimiento de su sobrinito Douglas frente a los ilegibles letreros de las películas. Lo que en realidad le impulsó fue su amor al deporte y la imposibilidad de disfrutar los partidos, con el televisor en aquellas condiciones.
—Me voy a subir al techo a orientar la antena, mientras tú miras la pantalla y me indicas si mejora la imagen —le propuso a Ismael.
Douglitas, se enojó al escucharlo.
— ¿Tío, por qué no me pediste ayuda a mí? —preguntó, ofendido.
—Mira, niño, hazme el favor, acaso no te acuerdas de la otra vez que casi cojo una insolación allá arriba porque entre tu mamá y tú me enloquecieron con la indecisión de vírala un poquito a la izquierda, que si falta un tin, que si todavía tiene fantasma.
—La culpa no fue de nosotros, sino del programa, porque cuando bajaste engorila’o nos dimos cuenta de que el asunto no era de antena, sino de que el documental era más viejo que mi abuelo, gasta’o de tanto ponerlo.
Ismael apurado porque todavía tenía que caminar un montón de cuadras para averiguar en la piloto cuándo le pagarían su cuota de pollo del mes anterior (que por no hacer la cola del primer día siempre era perjudicado por el dichoso “faltante”), intervino en la discusión, aplacando a los contendientes.
—Lalo, tú pa’rriba, y niño, tú calladito, que así te ves más bonito.
Aquello fue más fácil de decir, que de hacer, y es que cuando Lalo fue a subirse al muro para alcanzar la escalera de la azotea, la barriga le impidió coger impulso y casi se cae de cabeza.
Tras varios fracasos, aumentaron las burlas de Douglitas e Ismael. Con la dignidad herida, Lalo hizo un esfuerzo supremo y lo único que consiguió fue quedarse con el trasero al aire cuando se le rasgó el pantalón.
—Te lo he dicho un millón de veces, que después de comer no puedes echarte en el sofá a ver deportes —le dijo Martica, entre risas.
—Lo prometo, haré ejercicios y este año sí va la dieta —aseguró él, antes de irse a cambiar al cuarto.
Los demás se quedaron cuchicheando. Y es que si Lalo adoraba el deporte, jamás lo practicaba. Todo el día sentado frente a la computadora en la oficina y por la noche, en su fase de hombre-cojín, sumado a un insaciable apetito, tenía que dar por resultado aquellas libras de más.
Pero la historia de la dieta, esa sí era legendaria, cada año nuevo él juraba solemnemente que se despediría de los buques de comida, de las cervezas y de los dulces caseros, que tanto le apasionaban.
Solo que el propósito siempre se quedaba en eso, en puro propósito. Por eso, al oírlo con el mismo cuento nadie le creyó una palabra.
—Quiten esas caras —dijo él, de regreso al patio, en bermudas— esta vez sí es en serio. Diré adiós a los chicharrones y le meteré mano al pollo…
— ¿Al pollo?, con la cantidad de grasa que tiene —inquirió Ismael, recordando las bolas de pellejos pega’os que le zumbaban en la carnicería, que sumados a la cantidad de hielo, reducían su ya menguada cuota. Y claro, ahí mismo se le arrugó la cara al pensar que todavía debía ir a luchar la posta pendiente.
—No me dejaste terminar, iba a decir al pollo hervi’o, pero también pienso comer mucha ensalada como me recomendó la doctora.
— ¿Ensalada? —le preguntó la hermana con ironía— Ahhh…sí, de aguacate, pimientos, tomates, habichuelas, zanahorias…claro que será cuando te compres el carro y te pongas a botear.
Sin entender de qué iba aquello, Douglitas creyó entusiasmado que su tío de verdad se iba a comprar un auto.
—Cómprate uno de carreras —sugirió el inocente, provocando un coro de carcajadas.
— La carrera la tengo que echar yo hasta la piloto —protestó Ismael— así que decídanse si por fin van a orientar la antena.
Lalo, a quien el sobrino le había alegrado el día, contestó:
— Creo que la voy a dejar como está, para matar dos pájaros de un tiro: así en lugar de repocharme en el sofá, me doy la caminadita hasta tu casa cuando quiera ver un partido y, dado que eres tan “esplendido”, no podré picar nada en tu refrigerador, por lo que como prometí este año sí va la dieta…

¿Y CÓMO SABER QUE LLEGÓ DICIEMBRE?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on diciembre 21, 2017 by mercybroma

Caricaturas: José Luis

Hasta los amarga’os de plantilla sacan su sonrisita el último mes del año. Las familias enloquecen, las calles parecen colmenas, todo el mundo jaba en mano, los comerciantes se ponen las botas y las alcancías exhalan su último aliento.

Cómo uno sabe llegó diciembre, pues muy fácil, basta con estar atento a estas señales:

    La suegra se pone cariñosa

La mamá de tu pareja, enemiga declarada de toda la vida, de repente te cocina tu dulcecito preferido, y lo que es peor de buenas a primera, te abraza y casi te asfixia, como serpiente con su presa (pero, en buena onda, claro está). Su fin oculto, pasarse los días feriados con sus “pichoncitos”. La idea de lo que te espera, te lleva a pensar en un monigote de trapo, de los que queman la víspera del año nuevo, en Ecuador, y hasta acaricias la fosforera que llevas en el bolsillo.

    Tu esposa contrae la fiebre del agua

Aquellas telarañas hermosas que durante meses colgaron apaciblemente sin incomodar a nadie, se convierten en blanco de hostilidades. Al ver a tu esposa con la escafandra de rolos, disfrazada de espantapájaros con un pullover deshilachado y un short desteñido,  amenazándote con la escoba y el balde, te preguntas a dónde se ha ido la trigueña sonriente con la que te casaste. De nada te vale protestar, porque te insultará “que con un haragán en la casa es suficiente”, así que agarras el palo, y te pones a sacar agua. En ese momento ella te recuerda que el 31 hay que echar un cubo de agua por el balcón pa’ la buena suerte.

    Tu hija monta una pataleta por ropa interior rosada

“Pa’, tú vives en otra galaxia, nunca te enteras de nada”, te dice en la cara.  Y después te explica que es moda usar ropa interior color rosa para atraer al amor en el año nuevo. Ahí reparas en que el tiempo ha pasado desde que le llevabas el catre a tu princesita, al círculo infantil. Tendrás que abrir bien los ojos para espantar a los tiñosos que la empiecen a rondar. Aprovechas la oportunidad para darle una charla de educación sexual a tu hija, y después de media hora descubres que no te ha oído ni pío, porque lleva puesto los dichosos audífonos.

   Un primo te pide prestada una maleta

“¿Vas a viajar?”, le preguntas al muchachón que anda como loco en busca de una maleta. “No, primo”, te responde, “es para darle la vuelta a la manzana con ella vacía, en la nochevieja, a ver si me empato con el avión”. Rebuscas arriba del escaparate y encuentras una de madera, de aquellas que se usaban para ir a la escuela al campo. Pero, qué va, él la quiere de las de rueditas, no vaya a ser que en lugar de un gira por al extranjero, le suenen un viaje a la manigua.

  Tu mejor amigo rompe con la novia

Cuando un socio pasa por un mal momento, hay que apoyarlo, no queda de otra. Y más si sufre mal de amores. Por eso sabes que contarás con un comensal más pa’ la comidita de fin de año. Al enterarse de que está invitado a compartir con la familia, el tipo se pone sentimentalón, pero enseguida se anima y te dice se encargará de la “pirotecnia callejera”. Por lo que además de pegar la gorra, tu amigo se convertirá en un peligro con patas, al que tendrás que vigilar de cerca.

   La vecina deja de acosarte con sus quejas

Ya no la molestan los ladridos de tu mascota, y hasta le guarda los huesitos de pollo. La música alta que escucha tu hijo, en lugar de atormentarla como antes, ahora le infunde energías para realizar sus quehaceres. Comienzan las insinuaciones, al estilo de: “¡Vecino, se huele que el puerquito está presente!”. Taimadamente se gana su bistecito y la cervecita, que ya te advirtió que tiene la presión arterial bien controlada.

   El jefe te invita a tomar café en su oficina

Tienes que ponerte duro para que no te convenza, que hace ya cinco años que te toca trabajar el 31. “Es que tú eres mi mano derecha”, te guataquea él. Pero como ya estabas preparado, contraatacas con el pretexto de que tienes pasaje sacado para ir con la familia a Cabaiguán. La estratagema da resultado, el hombre se traga la guayaba, pero ya sabes que el próximo año bajaste de categoría. De mano derecha, pasarás a ser la parte baja de la espalda del departamento.

   El bodeguero se escapa para el Festival de Cine Latinoamericano

Cada vez que vas a comprar los mandados tu viejo bodeguero, cinéfilo de corazón, te cuenta el argumento de las películas que vio el día anterior en el festival. Y con la nostalgia por los clásicos filmes españoles, rememora la tradición de las 12 uvas que se comen en cuenta regresiva, y hasta se pone romanticón al recordar las escenas del beso debajo del muérdago. A ti, que jamás has visto una rama de muérdago, lo que te dan ganas es de estrangularlo, pero como son días de alegría y bienestar, exhibes la mejor de tus sonrisas.

 

Si estas señales no fueran suficientes para enterarte de que ya el año se puso viejo y tú también, piensa en las veces que los chamas te llaman tío, en las que te sorprendes masticando en el aire o en la cantidad de medicinas que tienes que comprar con el tarjetón en la farmacia. Pero olvídate de los achaques y de los contratiempos, que después de 12 meses de trabajo y esfuerzos, bien te mereces la alegría de celebrar con la familia, los amigos y vecinos. Date una tregua, aléjate del celular, baila, diviértete y sobre todo nada de mala cara cuando descubras que en el intercambio de regalos lo que te tocó fue un cojín.

ESCARMIENTO PARA LOS ESCANDALOSOS

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , , on diciembre 14, 2017 by mercybroma

Caricaturas: José Luis

Cuando Ismael llegó a visitar a su amigo Lalo se sorprendió de encontrarlo peleando en voz alta y con el televisor apagado.

—¿Socio, acaso tú no me avisaste que hoy ponían un documental buenísimo sobre novedades tecnológicas en el canal Multivisión? —le preguntó.

—Sí, y estoy en corte porque ya empezó, pero es imposible oír nada con la debacle sonora de este barrio. Primero fue el pregón grabado “el bocadito de helado”, acompañado de una música espeluznante, después alguien voceó “el pan suave, calenticooo…” Y detrás el vendedor de escobas, recogedores plásticos y palitos de tendederas me dejó sordo con su silbato.

Como para reafirmar lo dicho por Lalo, un perro empezó a ladrar desaforadamente desde una azotea, las paredes temblaron por el ruido de un martillo neumático en la calle, más allá se oyó la sierra del vecino carpintero y por si fuera poco, se extremó el claxon de algún impaciente.

A Ismael no le quedó otro remedio que darle la razón a su amigo:

—Si yo te dijera que anoche no pude pegar un ojo debido a que se disparó la alarma de la tienda de los bajos de la casa y estuvo sonando hasta hoy por la mañana, sin que nadie se dignara a apagarla — y añadió— ahora mismo venía en un ómnibus donde el chofer nos torturó con una música horrible y unos berridos, que parecía que estaban matándolo.

Martica, la hermana de Lalo, que acababa de salir del cuarto, se sumó a la conversación:

—En mi caso lo que sucede es que a causa de las guardias nocturnas, tengo que dormir de día y no consigo descansar por culpa de la escuela que tenemos al frente donde no se sabe quién grita más si los estudiantes o los maestros, eso parece un coliseo romano.

Lalo reflexionó sobre la fatiga auditiva y sus daños al organismo. A lo que Ismael acotó:

—Lo peor de todo es la impunidad, porque si le llamas la atención a alguien por gritar de balcón a balcón o por poner una música demasiado alta en una fiesta, te lo echas de enemigo para toda la vida. Si lo denuncias, la multa es irrisoria y el de la bachata se excusa en que le dieron un permiso hasta medianoche.

Para ponerle la tapa al pomo se escuchó una música estridente que venía del portal. Era Douglas, el hijo de Martica, con sus amigos de la escuela, escuchando una bocina portátil con el volumen al máximo, mientras esperaban el turno para jugar al fútbol en la calle.

Ante los regaños de los adultos, la tropa infantil, reaccionó con un traslado de campamento hacia el parque cercano. Y fue entonces cuando a Lalo se le ocurrió la extravagante idea.

—Existe una forma de ponerle el cascabel al gato, pero nunca sería con multicas ni regaños, sino con un sistema de castigos para los transgresores de la tranquilidad.

—¿Castigos? —inquirió la hermana.

—Sí, deberíamos sentenciar a los gritones a soportar veinte tandas seguidas de alguna película de la época muda. Someter al chofer de la guagua en que vino Ismael, a varias sesiones de ópera para ver si aunque sea se le refina el gusto. Ahhh…y se me ocurre que pudiéramos obligar a los pregoneros escandalosos a hacer colas con la mollera expuesta al sol, por ejemplo, en el mercadito de 23 y 6, tal vez la insolación les deje sin energías para chillar —le contestó Lalo.

—Propongo que a los cocheros que vociferan y maltratan a sus animales, se les castigue a palear estiércol en cualquier granja —dijo Ismael.

Para no quedarse atrás, Martica enumeró otros ingeniosos correctivos:

—Me encantaría ponerles a dieta y que solo pudieran comer frutabombas maduradas con líquido matarrayos; meterlos de cabeza en una cafetería a freír croquetas explosivas durante toda una jornada o forzarles a averiguar, por el celular y gastando su propio guaniquiqui, en qué farmacia surtieron las pastillas de Dipirona para que después tengan que zumbarse la cola.

Durante un buen rato Lalo, Israel y Martica se divirtieron con la idea de aplicar escarmientos ejemplarizantes como lección a los alborotadores.

En la lista de sentenciados incluyeron a los irrespetuosos del dolor ajeno que lo mismo arman un jaleo en un  hospital, durante la visita a un enfermo, que en la funeraria, durante un velorio. Hasta los contentos habituales del ron y el dominó se llevaron lo suyo.

La diversidad de castigos les resultó hilarante. Idearon suplicios de la magnitud de: contar los fósforos con cabeza, dentro de cien cajitas; caminar hasta darle caza a laticas de refrescos fríos en pleno verano; organizar una fiesta de quince con el presupuesto ajustado al salario o realizar trámites interprovinciales para permutar viviendas.

Tal entretenimiento ayudó a que a Lalo se le pasara la irritación y el mal humor, por eso con su optimismo de siempre, embulló a su hermana y al amigo, a que le acompañaran a disfrutar del juego de fútbol infantil en el parque. Eso sí, por el camino, entre los tres cocinarían la estrategia para que los ruidosos peques recuperaran la pasión por las hermosas temporadas beisboleras del barrio.

LOS ESCARRANCHA’OS

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on diciembre 14, 2017 by mercybroma

A quién no le ha pasado esto

Caricaturas: José Luis

Viajar en un ómnibus atestado en pleno agosto y agarrar un asiento, es como si a una le tocara la lotería. Sin embargo, no siempre la experiencia es placentera, porque puede que debamos compartirlo con un supermacho, de esos que destilan testoserona y se sientan con las piernas abiertas, como si necesitaran marcar su territorio.

Lo que en el mundo se conoce como manspreading, y que aquí llamamos escarrancharse o despatarrarse, ha provocado tanto rechazo que ya en ciudades como Tokio o Nueva York se ha hecho común un cartelito para advertir a esos pasajeros desconsiderados, que está prohibido ocupar el espacio de los demás.

Estos escarrancha’os abusan porque generalmente son tipos grandotes y fuertotes, y lo mismo te los tropiezas en un almendrón, un carro de caballos o la lanchita de Regla. Así, arrinconan a sus compañeros de viaje, mientras ellos ocupan casi dos asientos, aunque abonan un solo pasaje.

En la medida en que el trayecto se alarga, el machista se despatarra con más ganas y las víctimas se encogen tanto, que al llegar a su destino apenas pueden dar un paso. Habría que entrevistarlas en ese momento, para ver si sus opiniones coinciden con las que resultaron de una investigación realizada en una universidad norteamericana, donde se concluyó que los hombres que adoptan tales prácticas, léase los escarrancha’os, son más atractivos para las mujeres.