Archivo para humor costumbrista

¿Y CÓMO SABER QUE LLEGÓ DICIEMBRE?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on diciembre 21, 2017 by mercybroma

Caricaturas: José Luis

Hasta los amarga’os de plantilla sacan su sonrisita el último mes del año. Las familias enloquecen, las calles parecen colmenas, todo el mundo jaba en mano, los comerciantes se ponen las botas y las alcancías exhalan su último aliento.

Cómo uno sabe llegó diciembre, pues muy fácil, basta con estar atento a estas señales:

    La suegra se pone cariñosa

La mamá de tu pareja, enemiga declarada de toda la vida, de repente te cocina tu dulcecito preferido, y lo que es peor de buenas a primera, te abraza y casi te asfixia, como serpiente con su presa (pero, en buena onda, claro está). Su fin oculto, pasarse los días feriados con sus “pichoncitos”. La idea de lo que te espera, te lleva a pensar en un monigote de trapo, de los que queman la víspera del año nuevo, en Ecuador, y hasta acaricias la fosforera que llevas en el bolsillo.

    Tu esposa contrae la fiebre del agua

Aquellas telarañas hermosas que durante meses colgaron apaciblemente sin incomodar a nadie, se convierten en blanco de hostilidades. Al ver a tu esposa con la escafandra de rolos, disfrazada de espantapájaros con un pullover deshilachado y un short desteñido,  amenazándote con la escoba y el balde, te preguntas a dónde se ha ido la trigueña sonriente con la que te casaste. De nada te vale protestar, porque te insultará “que con un haragán en la casa es suficiente”, así que agarras el palo, y te pones a sacar agua. En ese momento ella te recuerda que el 31 hay que echar un cubo de agua por el balcón pa’ la buena suerte.

    Tu hija monta una pataleta por ropa interior rosada

“Pa’, tú vives en otra galaxia, nunca te enteras de nada”, te dice en la cara.  Y después te explica que es moda usar ropa interior color rosa para atraer al amor en el año nuevo. Ahí reparas en que el tiempo ha pasado desde que le llevabas el catre a tu princesita, al círculo infantil. Tendrás que abrir bien los ojos para espantar a los tiñosos que la empiecen a rondar. Aprovechas la oportunidad para darle una charla de educación sexual a tu hija, y después de media hora descubres que no te ha oído ni pío, porque lleva puesto los dichosos audífonos.

   Un primo te pide prestada una maleta

“¿Vas a viajar?”, le preguntas al muchachón que anda como loco en busca de una maleta. “No, primo”, te responde, “es para darle la vuelta a la manzana con ella vacía, en la nochevieja, a ver si me empato con el avión”. Rebuscas arriba del escaparate y encuentras una de madera, de aquellas que se usaban para ir a la escuela al campo. Pero, qué va, él la quiere de las de rueditas, no vaya a ser que en lugar de un gira por al extranjero, le suenen un viaje a la manigua.

  Tu mejor amigo rompe con la novia

Cuando un socio pasa por un mal momento, hay que apoyarlo, no queda de otra. Y más si sufre mal de amores. Por eso sabes que contarás con un comensal más pa’ la comidita de fin de año. Al enterarse de que está invitado a compartir con la familia, el tipo se pone sentimentalón, pero enseguida se anima y te dice se encargará de la “pirotecnia callejera”. Por lo que además de pegar la gorra, tu amigo se convertirá en un peligro con patas, al que tendrás que vigilar de cerca.

   La vecina deja de acosarte con sus quejas

Ya no la molestan los ladridos de tu mascota, y hasta le guarda los huesitos de pollo. La música alta que escucha tu hijo, en lugar de atormentarla como antes, ahora le infunde energías para realizar sus quehaceres. Comienzan las insinuaciones, al estilo de: “¡Vecino, se huele que el puerquito está presente!”. Taimadamente se gana su bistecito y la cervecita, que ya te advirtió que tiene la presión arterial bien controlada.

   El jefe te invita a tomar café en su oficina

Tienes que ponerte duro para que no te convenza, que hace ya cinco años que te toca trabajar el 31. “Es que tú eres mi mano derecha”, te guataquea él. Pero como ya estabas preparado, contraatacas con el pretexto de que tienes pasaje sacado para ir con la familia a Cabaiguán. La estratagema da resultado, el hombre se traga la guayaba, pero ya sabes que el próximo año bajaste de categoría. De mano derecha, pasarás a ser la parte baja de la espalda del departamento.

   El bodeguero se escapa para el Festival de Cine Latinoamericano

Cada vez que vas a comprar los mandados tu viejo bodeguero, cinéfilo de corazón, te cuenta el argumento de las películas que vio el día anterior en el festival. Y con la nostalgia por los clásicos filmes españoles, rememora la tradición de las 12 uvas que se comen en cuenta regresiva, y hasta se pone romanticón al recordar las escenas del beso debajo del muérdago. A ti, que jamás has visto una rama de muérdago, lo que te dan ganas es de estrangularlo, pero como son días de alegría y bienestar, exhibes la mejor de tus sonrisas.

 

Si estas señales no fueran suficientes para enterarte de que ya el año se puso viejo y tú también, piensa en las veces que los chamas te llaman tío, en las que te sorprendes masticando en el aire o en la cantidad de medicinas que tienes que comprar con el tarjetón en la farmacia. Pero olvídate de los achaques y de los contratiempos, que después de 12 meses de trabajo y esfuerzos, bien te mereces la alegría de celebrar con la familia, los amigos y vecinos. Date una tregua, aléjate del celular, baila, diviértete y sobre todo nada de mala cara cuando descubras que en el intercambio de regalos lo que te tocó fue un cojín.

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ESCARMIENTO PARA LOS ESCANDALOSOS

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , , on diciembre 14, 2017 by mercybroma

Caricaturas: José Luis

Cuando Ismael llegó a visitar a su amigo Lalo se sorprendió de encontrarlo peleando en voz alta y con el televisor apagado.

—¿Socio, acaso tú no me avisaste que hoy ponían un documental buenísimo sobre novedades tecnológicas en el canal Multivisión? —le preguntó.

—Sí, y estoy en corte porque ya empezó, pero es imposible oír nada con la debacle sonora de este barrio. Primero fue el pregón grabado “el bocadito de helado”, acompañado de una música espeluznante, después alguien voceó “el pan suave, calenticooo…” Y detrás el vendedor de escobas, recogedores plásticos y palitos de tendederas me dejó sordo con su silbato.

Como para reafirmar lo dicho por Lalo, un perro empezó a ladrar desaforadamente desde una azotea, las paredes temblaron por el ruido de un martillo neumático en la calle, más allá se oyó la sierra del vecino carpintero y por si fuera poco, se extremó el claxon de algún impaciente.

A Ismael no le quedó otro remedio que darle la razón a su amigo:

—Si yo te dijera que anoche no pude pegar un ojo debido a que se disparó la alarma de la tienda de los bajos de la casa y estuvo sonando hasta hoy por la mañana, sin que nadie se dignara a apagarla — y añadió— ahora mismo venía en un ómnibus donde el chofer nos torturó con una música horrible y unos berridos, que parecía que estaban matándolo.

Martica, la hermana de Lalo, que acababa de salir del cuarto, se sumó a la conversación:

—En mi caso lo que sucede es que a causa de las guardias nocturnas, tengo que dormir de día y no consigo descansar por culpa de la escuela que tenemos al frente donde no se sabe quién grita más si los estudiantes o los maestros, eso parece un coliseo romano.

Lalo reflexionó sobre la fatiga auditiva y sus daños al organismo. A lo que Ismael acotó:

—Lo peor de todo es la impunidad, porque si le llamas la atención a alguien por gritar de balcón a balcón o por poner una música demasiado alta en una fiesta, te lo echas de enemigo para toda la vida. Si lo denuncias, la multa es irrisoria y el de la bachata se excusa en que le dieron un permiso hasta medianoche.

Para ponerle la tapa al pomo se escuchó una música estridente que venía del portal. Era Douglas, el hijo de Martica, con sus amigos de la escuela, escuchando una bocina portátil con el volumen al máximo, mientras esperaban el turno para jugar al fútbol en la calle.

Ante los regaños de los adultos, la tropa infantil, reaccionó con un traslado de campamento hacia el parque cercano. Y fue entonces cuando a Lalo se le ocurrió la extravagante idea.

—Existe una forma de ponerle el cascabel al gato, pero nunca sería con multicas ni regaños, sino con un sistema de castigos para los transgresores de la tranquilidad.

—¿Castigos? —inquirió la hermana.

—Sí, deberíamos sentenciar a los gritones a soportar veinte tandas seguidas de alguna película de la época muda. Someter al chofer de la guagua en que vino Ismael, a varias sesiones de ópera para ver si aunque sea se le refina el gusto. Ahhh…y se me ocurre que pudiéramos obligar a los pregoneros escandalosos a hacer colas con la mollera expuesta al sol, por ejemplo, en el mercadito de 23 y 6, tal vez la insolación les deje sin energías para chillar —le contestó Lalo.

—Propongo que a los cocheros que vociferan y maltratan a sus animales, se les castigue a palear estiércol en cualquier granja —dijo Ismael.

Para no quedarse atrás, Martica enumeró otros ingeniosos correctivos:

—Me encantaría ponerles a dieta y que solo pudieran comer frutabombas maduradas con líquido matarrayos; meterlos de cabeza en una cafetería a freír croquetas explosivas durante toda una jornada o forzarles a averiguar, por el celular y gastando su propio guaniquiqui, en qué farmacia surtieron las pastillas de Dipirona para que después tengan que zumbarse la cola.

Durante un buen rato Lalo, Israel y Martica se divirtieron con la idea de aplicar escarmientos ejemplarizantes como lección a los alborotadores.

En la lista de sentenciados incluyeron a los irrespetuosos del dolor ajeno que lo mismo arman un jaleo en un  hospital, durante la visita a un enfermo, que en la funeraria, durante un velorio. Hasta los contentos habituales del ron y el dominó se llevaron lo suyo.

La diversidad de castigos les resultó hilarante. Idearon suplicios de la magnitud de: contar los fósforos con cabeza, dentro de cien cajitas; caminar hasta darle caza a laticas de refrescos fríos en pleno verano; organizar una fiesta de quince con el presupuesto ajustado al salario o realizar trámites interprovinciales para permutar viviendas.

Tal entretenimiento ayudó a que a Lalo se le pasara la irritación y el mal humor, por eso con su optimismo de siempre, embulló a su hermana y al amigo, a que le acompañaran a disfrutar del juego de fútbol infantil en el parque. Eso sí, por el camino, entre los tres cocinarían la estrategia para que los ruidosos peques recuperaran la pasión por las hermosas temporadas beisboleras del barrio.

LOS ESCARRANCHA’OS

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on diciembre 14, 2017 by mercybroma

A quién no le ha pasado esto

Caricaturas: José Luis

Viajar en un ómnibus atestado en pleno agosto y agarrar un asiento, es como si a una le tocara la lotería. Sin embargo, no siempre la experiencia es placentera, porque puede que debamos compartirlo con un supermacho, de esos que destilan testoserona y se sientan con las piernas abiertas, como si necesitaran marcar su territorio.

Lo que en el mundo se conoce como manspreading, y que aquí llamamos escarrancharse o despatarrarse, ha provocado tanto rechazo que ya en ciudades como Tokio o Nueva York se ha hecho común un cartelito para advertir a esos pasajeros desconsiderados, que está prohibido ocupar el espacio de los demás.

Estos escarrancha’os abusan porque generalmente son tipos grandotes y fuertotes, y lo mismo te los tropiezas en un almendrón, un carro de caballos o la lanchita de Regla. Así, arrinconan a sus compañeros de viaje, mientras ellos ocupan casi dos asientos, aunque abonan un solo pasaje.

En la medida en que el trayecto se alarga, el machista se despatarra con más ganas y las víctimas se encogen tanto, que al llegar a su destino apenas pueden dar un paso. Habría que entrevistarlas en ese momento, para ver si sus opiniones coinciden con las que resultaron de una investigación realizada en una universidad norteamericana, donde se concluyó que los hombres que adoptan tales prácticas, léase los escarrancha’os, son más atractivos para las mujeres.

PA’ MIS NIETOS, LA LUNA

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , on diciembre 14, 2017 by mercybroma

Ahora, el chama quiere que le ayude con una tarea que le pusieron en la escuela. Justo en el momento en que me iba a jugar dominó con los socios del barrio. Nada, que estoy quema’o, tengo que quedarme para no aguantar la cantaleta de la madre.

Pongo carita de sabelotodo y agarro la libreta para enterarme de qué se trata. La preguntica se las trae: ¿cómo las personas pueden ayudar a enfrentar el cambio climático? El fiñe dice que la maestra puso el ejemplo de que en Cuba cada día hay más calor y llegan más ciclones al país, por culpa del dichoso cambio.

Calor me da a mí, el pensar en los socios dándole agua a las fichas, mientras se toman sus cervezas frías. Y el chama que no se calla, que ahora me lee un artículo que recortó en la revista Bohemia donde hablan de Tarea Vida…que si es el Plan del Estado para enfrentar el cambio climático, que si el responsable de “implementarlo”, tremenda palabrita esa, es el Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente…

Alaba’o este niño está fuera de liga. Pa’ quitármelo de arriba le propongo que le pida ayuda a la tía, que tiene computadora y acceso a Internet. Peor que peor, me suena tremenda muela sobre el fraude, que si es tan grave eso de que los adultos le hagan el trabajo a los estudiantes, como llevar un chivo al aula, que si patatín o patatán.

Me pongo colora’o de la furia, y ahí me sale él con que Cuba es un archipiélago y que se producen inundaciones costeras debido a la elevación del mar y al oleaje producidos por los huracanes, que si las generaciones del futuro…

Yo creo que a este niño me lo cambiaron en el hospital el día en que nació, porque a mí qué me importa el futuro… Si desaparece la Tierra, pa’ mis nietos la Luna, que lo importante ahora es que Industriales gane la Serie, o por lo menos que yo pueda escaparme a jugar mi partidita en paz. Pero por lo visto mi hijo no se da por vencido.

Ahora la emprende contra los bañistas que tiran basura y jabitas de nylon en la arena. Que si la contaminación provocada por las laticas de aluminio. De imaginarme una cervecita en una latica bien fría se me hace la boca agua. Agua, dice él, y la coge con quienes derrochan el agua, la electricidad y otros recursos. Que si las ilegalidades al construir a la orilla de las costas.

La madre le trae merienda y aprovecho para ganarme puntos con un discurso de que la arena hay que cuidarla, que los animales no se deben llevar al mar…Ella me retuerce los ojos, a sabiendas de que intento impresionarla, pero por suerte el niño no se da cuenta, tan entretenido está en apuntar las ideas en la libreta.

Para mortificarme, mi esposa propone en tono inocente: mi’jo, vamos a pedirle a papá que nos lleve una semana a la playa de Varadero, y allí hasta podremos poner en práctica todo lo que hemos hablado y hasta regañar a los ladrones de arena, que tanto dañan la naturaleza.

Al fiñe se le iluminan los ojos, y tengo que zafarme con el pretexto de que todo plan tiene sus plazos, y que como él mismo leyó, la Tarea Vida tiene programadas acciones hasta más allá del 2050.

Antes de que madre e hijo puedan reaccionar, me pongo la gorra y me despido explicándoles que me voy con los socios a jugar dominó y a tomar cervezas, pero que prometo echar todas las laticas en el cesto para que no ensucien la arena de ninguna playa.

ALBERTO LUBERTA: UN MAGO DEL HUMOR

Posted in Diario with tags , , , , , , on enero 24, 2017 by mercybroma
ALBERTO LUBERTA EN RADIO PROGRESO.

ALBERTO LUBERTA EN RADIO PROGRESO.

Por: Mercedes Azcano                       Fotos: Perfecto

¿Cómo se las ingenia para escribir un libreto diario para un programa radial? Le preguntábamos siempre al querido guionista Alberto Damián Luberta Noy, padre durante más de medio siglo de los simpáticos personajes de Alegrías de Sobremesa. Y él solo se encogía de hombros mientras sonreía, dándonos así una lección de su proverbial modestia.

JUNTO AL MAESTRO EN EL MUSEO DEL HUMOR, EN SAN ANTONIO DE LOS BAÑOS.

JUNTO AL MAESTRO EN EL MUSEO DEL HUMOR, EN SAN ANTONIO DE LOS BAÑOS.

Al enterarnos de su fallecimiento en La Habana, el 23 de enero de 2017, recordamos las múltiples ocasiones en que compartimos con este mago del humor,  durante los festejos de la Humoranga y las Bienales del Humor en San Antonio de los Baños. Momentos en los que fuimos testigos de su popularidad y de la admiración que le profesaban los cubanos de diversas generaciones.

EN LAS FIESTAS POPULARES DE LA HUMORANGA.

EN LAS FIESTAS POPULARES DE LA HUMORANGA.

Nacido el 27 de septiembre de 1931 en su amado Pogolotti, en Marianao, aprendió mecanografía desde niño, lo que le facilitó su labor como copista para la radio, en fecha tan temprana como 1947. Posteriormente incursionó como escritor para los espacios televisivos De repente en televisión (con Rosita Fornés) y Secundino Tracy (con Idalberto Delgado y Mario Galí).

Esta leyenda de la radiodifusión que hizo de la emisora Radio Progreso su casa y de Alegrías de Sobremesa uno de los programas más populares de Cuba, fue miembro del Movimiento 26 de Julio en la clandestinidad y vivió el exilio en Venezuela.

En el año 1983 participó en la Brigada Artística Cubana que llevó sonrisas a los soldados internacionalistas en Angola. Por su destacada trayectoria recibió la Réplica del Machete del Generalísimo Máximo Gómez, que otorgan las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

Premio Nacional del Humor y Premio Nacional de la Radio, Luberta fue fundador del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura y acreedor de numerosos reconocimientos. Recientemente había sido galardonado con la Medalla conmemorativa por el 60 aniversario de las FAR.

EN LOS ENSAYOS DEL PROGRAMA ALEGRIAS DE SOBREMESA.

EN LOS ENSAYOS DEL PROGRAMA ALEGRIAS DE SOBREMESA.

Carismático y familiar, el amor a su esposa y sus hijos lo extendió a actores y actrices entrañables como Idalberto Delgado (el Paco de Alegrías…), Marta Jiménez Oropesa (Rita) y a Aurora Basnuevo (Estelvina), así como a técnicos y personal de “la emisora de la familia cubana”.

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La huella de este legendario autor, paradigma de sencillez y laboriosidad, perdurará en la cultura nacional y gracias a la magia de su versatilidad el pueblo le recordará más que como hombre de la radio, como intelectual multifacético siempre fiel a la tierra que le vio nacer.

¡SILENCIOOO…!

Posted in Humor costumbrista with tags , , on enero 9, 2013 by mercybroma
INVASIÓN SONORA

INVASIÓN SONORA

TEXTO: MERCY     ILUSTRACIÓN: MARTIRENA

-¡Cógeme los huevos! –voceó el vendedor, y añadió en tono picaresco- con cariño y a dos pesitos.

Lalo, sentado en un muro mientras aguardaba el turno para pelarse, lo miró con cara de pocos amigos.

Este tipo es un amarga’o”, pensó el otro, y como si le leyera la mente, Lalo se dijo para sus adentros: No soy un amarga’o, lo que pasa es que el ruido me tiene hasta los…

-Huevooosss…lleva tus huevitos baraticos…-gritó el escandaloso.

Y el apesadumbrado Lalo se quedó cavilando en que el barrio se había convertido en un auténtico gallinero. Años atrás la bulla provenía, generalmente de la grey infantil. Vociferaban los apasionados jugadores de pelota, y también, los propietarios de las ventanas cuyos cristales sufrían el embate de las temporadas beisboleras.

Una que otra vez, alguna parejita anunciaba su boda o “suicidio” (al decir de los bromistas) con el claxon del auto nupcial. Pero ahora, la contaminación sonora del vecindario resultaba insoportable. Imbuido en sus pensamientos, Lalo no se había percatado de la proximidad de Ismael, su mejor amigo, quien lo saludó con un manotazo en el hombro:

-¿Cómo va la chapeadora, socio? –preguntó, refiriéndose al barbero.

-Con esos pela’os raros que le piden los chamas y la cantidad de gente que hay, creo que me agarra el lunes, en la cola.

Un energúmeno que acababa de llegar, lanzó un bramido que estremeció los cimientos del portal:

-¿El último?, ¿quién es el últimoooo…?

Un gracioso le respondió a voz en cuello: “El último eres tú, porque yo soy el penúltimo”. Lo que se dijeron después, por suerte nadie pudo oírlo, porque en la calle se cruzaron varios carretilleros. “Compre su plátano maduro y su buena cebollaaa…”, chillaba uno; en lo que otro, pitaba con un silbato e intercalaba su pregón: “Aquí su pan suave, calenticooo…”.

Lalo le comentó lo de la invasión sonora a Ismael, quien coincidió en sus opiniones:

-Figúrate, anoche mismo no pude dormir porque se disparó la alarma de la tienda de los bajos y nadie vino a apagarla, por suerte no se trataba de un robo, porque de serlo se habrían llevado hasta los clavos.

-A mí lo que me desvela es el perro del vecino, que toda la noche se la pasa ladrando en la azotea, el perro, no el vecino, aunque este es más animal que su mascota.

-Nada es comparable con los bafles de Yosvany, el muchachón de los bajos, y es que a todo volumen nos tortura durante horas con la música más pedestre.

-En eso discrepo –intervino Lalo- porque los días que pasé en provincia, en casa de mi tía Juana, la que vive frente a la terminal, sufrí en carne propia el escándalo de los cocheros, con sus borracheras y sus chistes groseros, durante toda la madrugada.

Justo en ese punto de la conversación, Ismael divisó a su vecina, quien acababa de asomarse al balcón del tercer piso del edificio de enfrente, y sin pensarlo le gritó:

-Maríaaa…, tírame la soguita con la jaba para ponerte el yogurt que te compreeé…

Aquello colmó la paciencia de Lalo. Ni corto ni perezoso, abandonó la cola de la barbería. Para qué pelarse, si gracias a la cabellera que le tapaba las orejas, aún conservaba los tímpanos.

DESPROPÓSITOS DE AÑO NUEVO

Posted in Humor costumbrista with tags , , , on enero 9, 2013 by mercybroma
A BOTAR GORDAS EN EL 2013

AÑO NUEVO, VIDA NUEVA…

TEXTO: MERCY        ILUSTRACIÓN: MARTIRENA

Jugaban al dominó aquel domingo, cuando Lalo empezó a enumerar sus deseos para el nuevo año:

-Pienso volver a correr por las mañanas para ver si bajo las empellitas de grasa, meterle cabeza a unos juegos didácticos en computación y acabar de arreglarle la pata al librero, que ya es puro comején.

Ismael, su pareja en el juego, prosiguió:

-Deseo que a los choferes de ómnibus les de por escuchar boleros y que, en el caso de los almendrones, siempre tengan vuelto para billetes de veinte cañas.

Martica, la hermana de Lalo aprovechó la distracción de los contrincantes para meter un forro con el blanco-ocho.

-Mamá, esa ficha no va ahí –gritó Douglas, su hijo, con la típica ingenuidad infantil.

-Niño, pa’ la próxima te callas –se molestó ella- no ves que no tengo nueve.

-Pues yo sí, allá va la que menos pesa –se apresuró en jugar Lalo, para soltar el doble- y hazme el favor, mi hermana, deja de hacer trampas…

Para disimular su enojo, la mujer se apresuró en retomar el tema:

-Mi propósito este año es hacer dieta y bajar por lo menos veinte libras…

-Sí, y yo me pienso convertir en el lanza-cuchillos del circo –comentó Ismael, burlándose.

-No te rías, en verdad me han dado unas recetas buenísimas como la de la pizza de berenjena, y no me puedes decir que los vegetales engordan…

Lalo se acordó de las sucesivas dietas de su hermana: la de la Luna, la del té, la del agua, la del berro y la peor, la de las proteínas, que acabó con los ahorros familiares de cinco años, sin que la mujer bajara un gramo, aunque sí se montó en los catorce de hemoglobina.

Pensó entonces en deseos prácticos como: que los cajeros automáticos nunca se rompieran, que al llamar al 113 no hubiera congestión en las líneas, que su amigo Ismael dejara de pegar la gorra en las fechas señaladas, que Martica aprendiera a cocinar para que el arroz no le quedara hecho bolas, que los vecinos dejaran de importunar a la hora del juego de pelota, que Douglas no pegara más mocos debajo del brazo del sillón…

-Pues yo querría que todos los días fueran de vacaciones –suspiró el sobrino, como si pudiera escuchar los pensamientos del tío.

-Y yo que tu padre te llevara para su casa, aunque fuera una semana -ripostó Martica, con rencor, al volverse a pasar frente al nueve.

Mientras esperaba a ver la jugada de su amigo Lalo, Ismael se entretuvo en imaginar deseos disparatados relacionados con el trabajo. Qué rico sería convertirse en suplente de comensales ausentes en los restaurantes, probador de colchones, catador de chocolates o heredero sustituto para las grandes fortunas.

Lalo también se pasó al nueve y le tocó el turno a Douglas, quien siguió soltando fichas.

-Este niño es un bota-gordas –dijo Ismael, que ahora no llevaba el ocho, puesto por el chico- a ver, mi’jo, juega tú solo…

Para aliviar la tensión el tío intervino:

-Pensándolo bien, lo que más deseo es que mis compañeros de departamento retomen el vicio de fumar, porque no hay nada más económico que ser un fumador pasivo, no te gastas un medio y gozas con el humito…

Fue en ese momento que el juego se trancó y al virar las fichas Douglas resultó ganador con el doble blanco. Sin ponerse de acuerdo, los tres mayores, desearon mentalmente, al unísono, que el próximo curso escolar los maestros extendieran las clases hasta los domingos.