Archivo para humor cubano

CÓMO ALARGARLA

Posted in Humor costumbrista with tags , , , on mayo 9, 2018 by mercybroma

Por: Mercedes Azcano Torres
Un dolor en el pecho llevó a Lalo directo al cuerpo de guardia del Instituto Cardiovascular. Por suerte todo quedó en un susto, pues tras los exámenes de rigor, su corazoncito dio la talla.
Eso sí, el galeno que lo atendió le aconsejó que debía cambiar, si quería gozar de mayor calidad de vida. Y esa noche en su cama, Lalo meditó en cómo disminuir el estrés con la presión del trabajo, el corre corre tras las guaguas, los desesperados intentos por estirar los pesos de cara al mercado, el enfrentar problemas domésticos y su gran pasión por los chicharrones de puerco.
Martica, su hermana; Douglitas, su sobrino y su mejor amigo, Ismael, tan asustados como él, acordaron a sus espaldas una estrategia para ayudarle. Claro que, el asunto no era sencillo, por el temperamento de Lalo. Pero sus seres queridos tenían un propósito y un aliado: el abuelo Joaquín, médico jubilado.
—Si todos los días se habla en el noticiero de la cantidad de viejos que hay en Cuba y de lo llenos de vida que están, estudiando en la Universidad y hasta echando competencias de baile, cómo es posible que el cabezón de mi hijo, vaya a estirar la pata tan joven— razonaba el viejo, frente al azorado auditorio.
— ¿Entonces mi tío se va a morir? —preguntó Douglitas, entristecido.
—Papá, tú siempre con tus exageraciones— le abrió los ojos Martica.
—No me regañes más y pongamos en práctica el plan.
Aquel domingo cuando Lalo salió del cuarto, se llevó la grata sorpresa de que ya su sobrino había comprado el pan. Martica le tenía preparado el desayuno y su amigo Ismael esperaba con el periódico Juventud Rebelde dominical, en mano.
—Tremenda cola tuve que hacer y si vieras como se fajaron…
Sin dejarlo concluir, Joaquín intervino:
—Pero lo importante es que lo compraste y está buenísimo, mira por ejemplo, aquí se explica lo de la sequía y en la página de las noticias internacionales se analiza lo de las explosiones en…
—Papá, mejor ve a la página humorística del dedeté— lo atajó Martica.
Ismael agarró la seña y enseguida agregó:
—Eso es, humor, mucho humor, humor del bueno, te prometo que esta semana agarro a mi vecino Narciso, el dibujante, para que me consiga un Palante, que aunque ya sale quincenalmente y triplicó la tirada, todavía no es fácil empatarse con él. Pero olvídate de la “Página atravesada”, que ahí aparece cada crítica, y cuidado con Narciso, que es experto en hacer unas caricaturas eróticas bastante salidas. Bueno, lo que sí es seguro que mañana lunes por la noche veremos juntos el programa de Pánfilo.
Douglitas aprovechó para meter la cuchareta:
—Tío, tienes que jugar pelota conmigo pa’ que bajes la barriga, y dice abuelo que te busques una novia, que te haga cosquillas. Yo le conté que ya tienes una comiquísima, porque oí tremendas risas en tu cuarto, el día que suspendieron las clases por la tarde, en la escuela.
Entre avergonzado y divertido, Lalo los acusó de exagerados y les prometió que se pondría los espejuelos de la felicidad. Por eso soportó sin protestar los ladridos del perro de la azotea vecina, la música escandalosa de las bocinas portátiles del piquete juvenil, que el cajero automático le tragara la tarjeta, que el carnicero lo timara con lo del pollo faltante, y hasta se tomó el trabajo de echar en el contenedor, las bolsas de basura arrojadas por fuera.
—Ya puedo escribir el manual de CÓMO ALARGARLA— comentó satisfecho.
“Y seguro que todo el que lo compre, creerá que se trata de otra cosa y se llevará un chasco”, rio Ismael para sus adentros, dispuesto a provocarlo.
—A propósito, se comenta por ahí la idea de alargar la próxima serie de pelota, qué crees de eso y de cómo volverá a perder el equipo de…
—Cuidadito con lo que hablas de mi equipo, porque ahí sí…—lo interrumpió Lalo, y como se diera cuenta de la provocación, echó a reír, pensando en lo hermoso de una larga vida rodeado del cariño de familiares y amigos.

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EL VALS DE LOS BALCONES

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , , on mayo 9, 2018 by mercybroma

Por: Mercedes Azcano Torres
La primera vez que viví en una casa con balcón quedé fascinada por la panorámica de La Habana que se abrió ante mis ojos. La estratégica ubicación del edificio en una loma, tan generosas en el barrio de Santos Suárez, me permitía divisar desde la imponente “raspadura”, en la Plaza de la Revolución, las luces del estadio Latinoamericano, hasta los hoteles Habana Libre y Focsa.
Y es por las bondades de los balcones, la brisa, las vistas, pero sobre todo sus virtudes como medio de comunicación que los habaneros los adoran. Es común oír…
—Cucaaa…, mi’ja, corre que llegó la papa y ya te marqué en la cola.
—Chicho…, te voy a tirar la jabita con la libreta para que busques el pan…
Hasta las tradicionales tacitas de café, se intercambian a veces por los balcones, que a menudo como siameses, están más unidos de lo deseado. Una bendición para quienes con vocación de chismosos abren las orejas dispuestos a enterarse de las intimidades de los vecinos, y lo que es peor, a divulgarlas:
—Te enteraste, la abuela Fina se hizo la cirugía plástica porque está metida como un clavo a la pared con un veterano del círculo de abuelos, donde hace los ejercicios…y el yerno, se ganó una semana en un campismo, no sé con quién van a dejar al perro…pero la hija está acabando, ya le he contado seis novios este mes…
Los balcones encierran su comedia, así lo han aprehendido los humoristas tanto gráficos como realizadores audiovisuales. La historieta ¡Ay, vecinos!, de la autoría del caricaturista Francisco Blanco (Blanquito), refleja, desde hace más de medio siglo, las aventuras de un flaco y un gordo en sus balcones respectivos. En la televisión el programa humorístico A otro con ese cuento los convierte en escenario del sketch del cierre.
El afán de engalanar y embellecer los hogares, alcanza a los balcones, no solo por la majestuosa arquitectura de algunos. A riesgo de caer en un bache o padecer una crisis cervical, paseo mirando hacia arriba para admirar esculturas con cabezas de animales o figuras de la mitología, guardavecinos y barandas, que son verdaderas joyas de la herrería. Pero de este tema ya nos dejó sus preciosas crónicas el escritor Alejo Carpentier.
Las y los amantes de la naturaleza coleccionan sus plantas en variadas macetas, que van desde vasijas de cerámica hasta oxidadas laticas de aluminio. Y exagerados, como solemos ser los criollos, a veces es tanta la aglomeración que se colocan en lugares inseguros, con el peligro de que un vientecito platanero los transforme en armas letales para los inocentes transeúntes.
Ya sea por el agua que escapa al regar las maticas, o la del habitual baldeo de los apartamentos, y ni que decir de los cigarros, papeles o desechos, que se lanzan desde esos balcones, a menudo se escuchan los gritos desesperados de las víctimas…
— ¡Miren pa’bajo que por aquí pasa la gente!
Los balcones también dejan oír la voz urbana, los cubanos famosos por ser solidarios, también gustamos compartir la música, de ahí que algunos coloquen en ese espacio sus potentes bafles para poner a bailar al barrio ya sea con boleros, sones, guarachas, rap, rock y claro, no podía faltar, el tan polémico reggaetón.
Deliciosos olores escapan por los balcones, y es que la cocina caribeña es un escándalo para el olfato. Imposible ocultar el aroma de cocidos, tamales, dulces de frutas. Ello obliga y compromete, pues hay que separar el platico del vecino, que de seguro nos lo devolverá lleno, como ya es tradición.
No todo es fiesta o alegría en esos espacios, y muchas mascotas son cruelmente encerradas en ellos, padeciendo los azotes del sol, la lluvia o el sereno. Los aullidos lastimeros conmueven a los amantes de los animales, y causan insomnio y enojo en la comunidad.
El deterioro constructivo en antiquísimas construcciones es alarmante, sobre todo en épocas de lluvias. Transitamos por municipios como Centro Habana, el Cerro, Diez de Octubre y La Habana Vieja, entre otros, con el temor de que se produzcan desplomes. Por fortuna, la tesonera labor de Eusebio Leal y su laborioso equipo, ha conseguido la restauración de edificaciones de valor patrimonial.
Cuando Gerardo Alfonso interpreta su hermosa canción dedicada a ciudad, tema musical del conocido programa televisivo Andar la Habana, se nos hace entrañable aquello de “sábanas blancas colgadas en los balcones”. Y es que, las tendederas de ropas son parte del paisaje urbano, sobre todo en la zona más antigua. A mí, me conmueve la humildad de piezas tan sencillas como una gastada bata de casa o la impecable camisita de un escolar.
En los balcones habaneros conviven antenas de televisión, tarecos que no caben dentro de los apartamentos y hasta jaulas de pájaros. Pero también, en algunos, sus habitantes cuelgan banderas diversas. Los fanáticos del deporte colocan las de los famosos clubes Barcelona o Real Madrid a manera de duelos simbólicos. Durante las fiestas patrias o en tiempos de efervescencias, predominan las banderas cubanas, que enardecen el espíritu de la nación.
Gabriel García Márquez, en su libro autobiográfico Vivir para contarla escribía que el periódico El Espectador, de Bogotá, dos veces al día, a las 12 p.m. y a las 5 p.m., bajaba de sus balcones un tablero negro con las noticias escritas en tiza. La gente se congregaba para leerlas y abucheaba las noticias pobres, o malas.
También en la Habana es usual ver diversidad de carteles en los balcones. Anuncian servicios, ventas y hasta permutas. El más simpático con el que me tropecé una vez fue aquel que rezaba: “Bienvenida, amada suegra, nos alegramos de tu llegada…pero más con tu partida”.

¿ALÉRGICOS AL AGUA Y AL JABÓN?

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , on mayo 9, 2018 by mercybroma

Por: Mercedes Azcano Torres
Hoy hablaremos de los cochi-puerco-marranos, y que nos excusen estos animalitos por nombrar así a las y los que sufren una rara alergia al agua y al jabón. Sucede que llegamos a la panadería y quien nos despacha se rasca la cabeza, se mira las uñas a ver si atrapó algún piojo, y, de paso, nos deja el panecillo cubierto de caspa. En cualquier cafetería, nos atiende un gastronómico cuyo trapito mágico lo mismo le sirve para secar los platos, después de enjuagados, que para limpiar las mesas. Ni que decir de la manipulación simultánea de alimentos y dinero, que ya eso es habitual. Sucitos y sucitas los hay en otras áreas, así por ejemplo vemos a galenos que examinan paciente tras paciente sin un lavadito de manos. Higiene es salud, nos enseñan las campañas publicitarias, pero para que tengan éxito, es vital que padres y maestros, inculquen los hábitos a los pequeños, que den el ejemplo, para que las niñas y niños de hoy no se conviertan en los cochi-puerco-marranos de mañana, con el perdón de los animalitos…

ESTE AÑO SÍ VA LA DIETA

Posted in Diario with tags , , , on mayo 9, 2018 by mercybroma

Por: Mercedes Azcano Torres
Desde hacía varios días el televisor de Lalo se veía como si le lloviznara dentro. Su hermana Martica ponía el grito en el cielo a la hora de la novela, porque entre lo que se perdía por cabecear medio dormida en el sillón y los infructuosos esfuerzos por adivinar los personajes, no conseguía hilar la trama.
Pero si aquel sábado por la mañana Lalo requirió la ayuda de su amigo Ismael para lo de la antena, no fue por su hermana, ni siquiera por el sufrimiento de su sobrinito Douglas frente a los ilegibles letreros de las películas. Lo que en realidad le impulsó fue su amor al deporte y la imposibilidad de disfrutar los partidos, con el televisor en aquellas condiciones.
—Me voy a subir al techo a orientar la antena, mientras tú miras la pantalla y me indicas si mejora la imagen —le propuso a Ismael.
Douglitas, se enojó al escucharlo.
— ¿Tío, por qué no me pediste ayuda a mí? —preguntó, ofendido.
—Mira, niño, hazme el favor, acaso no te acuerdas de la otra vez que casi cojo una insolación allá arriba porque entre tu mamá y tú me enloquecieron con la indecisión de vírala un poquito a la izquierda, que si falta un tin, que si todavía tiene fantasma.
—La culpa no fue de nosotros, sino del programa, porque cuando bajaste engorila’o nos dimos cuenta de que el asunto no era de antena, sino de que el documental era más viejo que mi abuelo, gasta’o de tanto ponerlo.
Ismael apurado porque todavía tenía que caminar un montón de cuadras para averiguar en la piloto cuándo le pagarían su cuota de pollo del mes anterior (que por no hacer la cola del primer día siempre era perjudicado por el dichoso “faltante”), intervino en la discusión, aplacando a los contendientes.
—Lalo, tú pa’rriba, y niño, tú calladito, que así te ves más bonito.
Aquello fue más fácil de decir, que de hacer, y es que cuando Lalo fue a subirse al muro para alcanzar la escalera de la azotea, la barriga le impidió coger impulso y casi se cae de cabeza.
Tras varios fracasos, aumentaron las burlas de Douglitas e Ismael. Con la dignidad herida, Lalo hizo un esfuerzo supremo y lo único que consiguió fue quedarse con el trasero al aire cuando se le rasgó el pantalón.
—Te lo he dicho un millón de veces, que después de comer no puedes echarte en el sofá a ver deportes —le dijo Martica, entre risas.
—Lo prometo, haré ejercicios y este año sí va la dieta —aseguró él, antes de irse a cambiar al cuarto.
Los demás se quedaron cuchicheando. Y es que si Lalo adoraba el deporte, jamás lo practicaba. Todo el día sentado frente a la computadora en la oficina y por la noche, en su fase de hombre-cojín, sumado a un insaciable apetito, tenía que dar por resultado aquellas libras de más.
Pero la historia de la dieta, esa sí era legendaria, cada año nuevo él juraba solemnemente que se despediría de los buques de comida, de las cervezas y de los dulces caseros, que tanto le apasionaban.
Solo que el propósito siempre se quedaba en eso, en puro propósito. Por eso, al oírlo con el mismo cuento nadie le creyó una palabra.
—Quiten esas caras —dijo él, de regreso al patio, en bermudas— esta vez sí es en serio. Diré adiós a los chicharrones y le meteré mano al pollo…
— ¿Al pollo?, con la cantidad de grasa que tiene —inquirió Ismael, recordando las bolas de pellejos pega’os que le zumbaban en la carnicería, que sumados a la cantidad de hielo, reducían su ya menguada cuota. Y claro, ahí mismo se le arrugó la cara al pensar que todavía debía ir a luchar la posta pendiente.
—No me dejaste terminar, iba a decir al pollo hervi’o, pero también pienso comer mucha ensalada como me recomendó la doctora.
— ¿Ensalada? —le preguntó la hermana con ironía— Ahhh…sí, de aguacate, pimientos, tomates, habichuelas, zanahorias…claro que será cuando te compres el carro y te pongas a botear.
Sin entender de qué iba aquello, Douglitas creyó entusiasmado que su tío de verdad se iba a comprar un auto.
—Cómprate uno de carreras —sugirió el inocente, provocando un coro de carcajadas.
— La carrera la tengo que echar yo hasta la piloto —protestó Ismael— así que decídanse si por fin van a orientar la antena.
Lalo, a quien el sobrino le había alegrado el día, contestó:
— Creo que la voy a dejar como está, para matar dos pájaros de un tiro: así en lugar de repocharme en el sofá, me doy la caminadita hasta tu casa cuando quiera ver un partido y, dado que eres tan “esplendido”, no podré picar nada en tu refrigerador, por lo que como prometí este año sí va la dieta…

LOS ESCARRANCHA’OS

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on diciembre 14, 2017 by mercybroma

A quién no le ha pasado esto

Caricaturas: José Luis

Viajar en un ómnibus atestado en pleno agosto y agarrar un asiento, es como si a una le tocara la lotería. Sin embargo, no siempre la experiencia es placentera, porque puede que debamos compartirlo con un supermacho, de esos que destilan testoserona y se sientan con las piernas abiertas, como si necesitaran marcar su territorio.

Lo que en el mundo se conoce como manspreading, y que aquí llamamos escarrancharse o despatarrarse, ha provocado tanto rechazo que ya en ciudades como Tokio o Nueva York se ha hecho común un cartelito para advertir a esos pasajeros desconsiderados, que está prohibido ocupar el espacio de los demás.

Estos escarrancha’os abusan porque generalmente son tipos grandotes y fuertotes, y lo mismo te los tropiezas en un almendrón, un carro de caballos o la lanchita de Regla. Así, arrinconan a sus compañeros de viaje, mientras ellos ocupan casi dos asientos, aunque abonan un solo pasaje.

En la medida en que el trayecto se alarga, el machista se despatarra con más ganas y las víctimas se encogen tanto, que al llegar a su destino apenas pueden dar un paso. Habría que entrevistarlas en ese momento, para ver si sus opiniones coinciden con las que resultaron de una investigación realizada en una universidad norteamericana, donde se concluyó que los hombres que adoptan tales prácticas, léase los escarrancha’os, son más atractivos para las mujeres.

DE MADRE

Posted in Humor costumbrista with tags , , on junio 1, 2017 by mercybroma

PORTADA DE PALANTE DE MAYO 2017

ALBERTO LUBERTA: UN MAGO DEL HUMOR

Posted in Diario with tags , , , , , , on enero 24, 2017 by mercybroma
ALBERTO LUBERTA EN RADIO PROGRESO.

ALBERTO LUBERTA EN RADIO PROGRESO.

Por: Mercedes Azcano                       Fotos: Perfecto

¿Cómo se las ingenia para escribir un libreto diario para un programa radial? Le preguntábamos siempre al querido guionista Alberto Damián Luberta Noy, padre durante más de medio siglo de los simpáticos personajes de Alegrías de Sobremesa. Y él solo se encogía de hombros mientras sonreía, dándonos así una lección de su proverbial modestia.

JUNTO AL MAESTRO EN EL MUSEO DEL HUMOR, EN SAN ANTONIO DE LOS BAÑOS.

JUNTO AL MAESTRO EN EL MUSEO DEL HUMOR, EN SAN ANTONIO DE LOS BAÑOS.

Al enterarnos de su fallecimiento en La Habana, el 23 de enero de 2017, recordamos las múltiples ocasiones en que compartimos con este mago del humor,  durante los festejos de la Humoranga y las Bienales del Humor en San Antonio de los Baños. Momentos en los que fuimos testigos de su popularidad y de la admiración que le profesaban los cubanos de diversas generaciones.

EN LAS FIESTAS POPULARES DE LA HUMORANGA.

EN LAS FIESTAS POPULARES DE LA HUMORANGA.

Nacido el 27 de septiembre de 1931 en su amado Pogolotti, en Marianao, aprendió mecanografía desde niño, lo que le facilitó su labor como copista para la radio, en fecha tan temprana como 1947. Posteriormente incursionó como escritor para los espacios televisivos De repente en televisión (con Rosita Fornés) y Secundino Tracy (con Idalberto Delgado y Mario Galí).

Esta leyenda de la radiodifusión que hizo de la emisora Radio Progreso su casa y de Alegrías de Sobremesa uno de los programas más populares de Cuba, fue miembro del Movimiento 26 de Julio en la clandestinidad y vivió el exilio en Venezuela.

En el año 1983 participó en la Brigada Artística Cubana que llevó sonrisas a los soldados internacionalistas en Angola. Por su destacada trayectoria recibió la Réplica del Machete del Generalísimo Máximo Gómez, que otorgan las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

Premio Nacional del Humor y Premio Nacional de la Radio, Luberta fue fundador del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura y acreedor de numerosos reconocimientos. Recientemente había sido galardonado con la Medalla conmemorativa por el 60 aniversario de las FAR.

EN LOS ENSAYOS DEL PROGRAMA ALEGRIAS DE SOBREMESA.

EN LOS ENSAYOS DEL PROGRAMA ALEGRIAS DE SOBREMESA.

Carismático y familiar, el amor a su esposa y sus hijos lo extendió a actores y actrices entrañables como Idalberto Delgado (el Paco de Alegrías…), Marta Jiménez Oropesa (Rita) y a Aurora Basnuevo (Estelvina), así como a técnicos y personal de “la emisora de la familia cubana”.

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La huella de este legendario autor, paradigma de sencillez y laboriosidad, perdurará en la cultura nacional y gracias a la magia de su versatilidad el pueblo le recordará más que como hombre de la radio, como intelectual multifacético siempre fiel a la tierra que le vio nacer.