Archivo para La Habana

VUELVA LA SEMANA QUE VIENE

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , , , on mayo 9, 2018 by mercybroma

Por: Mercedes Azcano Torres

Mira, tú, esa señora. Pretender resolver un trámite en solo seis meses. No, hija, no, todo en la vida tiene su tiempo. Y ahora es que ella empieza. No le hablé del caso del anciano de la barba que la precedió, para evitar que se desmoronara.

   Recuerdo la primera vez que ese hombre llegó con su expediente. Un pequeño sobrecito que cabía bajo el brazo. El inocente jovenzuelo era soltero, y fue aquí, en la cola, que encontró novia, se casó y se divorció. Claro que, entre actas y subsanaciones el expediente engordó tanto, que le permití guardarlo en mi archivo porque ya son tres cajas de papeles, imposibles de trasladar.

Sin embargo, este cliente jamás ha perdido la paciencia, ha entendido nuestra misión como guardianes de la perfección. Que es duro pasar el día sentado frente a un buró, poniendo cuños, preparando copias y velando por la autenticidad de las firmas, para que venga una fulana y lo insulte a uno.

   Es verdad que hemos puesto en el mural la lista de requisitos indispensables para culminar con éxito la gestión. Ahhh…pero siempre hay pasos necesarios que se omiten de la lista porque si no esta sería más larga que la cola de un cometa.

Y es en el momento de revelarles esos pasitos omitidos, cuando la gente se bestializa, como si yo tuviera la culpa del racimo de pendientes. Se ha perdido la educación. No puedo repetir las barbaridades que nos grita el público cuando interrumpimos el servicio para merendar o almorzar, y nos pasamos por media hora. Nos insultan si cerramos al mediodía para celebrar nuestras actividades.

Les da la cuca al verme móvil en mano, jugando o pasando mensajitos a las amistades. Ni siquiera admiten que soy un ser humano y que me gustan las películas que ponen por televisión después de medianoche. Claro que al otro día me levanto un poquitín tarde. Pero el mundo no se va a acabar porque yo comience a trabajar par de horas después. Esas pequeñas libertades que me tomo, las compenso con lo estricto que soy en el horario del cierre.

   Por suerte hallamos personas educadas, con sentido común y cortesía, que notan cuánto estimula un presentico. Y no me refiero a los que con tres dulces o par de jabones de baño, tratan de matar la jugada. No, hablo de presenticos talla XL, de los que nos permiten ahorrar pa’ las vacaciones en el hotel todo incluido. A esas damas y a esos caballeros, se les ayuda porque tampoco hay que ser tan cuadrados, que la soguita siempre se puede estirar un poquitico.

Pero a esas y esos que vienen pela’os, creyéndose que el chicharrón es carne, les dejo claro desde el primer encuentro que pasarán muchos ciclones, antes de que canten victoria. Porque aunque yo gane el mismo salario, se solucionen los trámites o no, ya sea en un mes o en un año, no puedo correr el riesgo de que se acabe el trabajo. ¡Qué horror!, si hasta podríamos quedar excedentes.

Solo hay una forma de evitar la catástrofe,  y es echar mano a la lupa para buscar errores, que alguna coma tiene que faltar. Cuánta satisfacción proporciona el detectar un problema, sobre todo cuando se acercan días feriados. La carita que pone el cliente es como para subir la fotografía a Facebook. Aguanto la tentación y antes de que se eche a llorar, le doy una palmadita en el hombro y  le despido con mi frase preferida:

“Vuelva la semana que viene”.

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EL VALS DE LOS BALCONES

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , , on mayo 9, 2018 by mercybroma

Por: Mercedes Azcano Torres
La primera vez que viví en una casa con balcón quedé fascinada por la panorámica de La Habana que se abrió ante mis ojos. La estratégica ubicación del edificio en una loma, tan generosas en el barrio de Santos Suárez, me permitía divisar desde la imponente “raspadura”, en la Plaza de la Revolución, las luces del estadio Latinoamericano, hasta los hoteles Habana Libre y Focsa.
Y es por las bondades de los balcones, la brisa, las vistas, pero sobre todo sus virtudes como medio de comunicación que los habaneros los adoran. Es común oír…
—Cucaaa…, mi’ja, corre que llegó la papa y ya te marqué en la cola.
—Chicho…, te voy a tirar la jabita con la libreta para que busques el pan…
Hasta las tradicionales tacitas de café, se intercambian a veces por los balcones, que a menudo como siameses, están más unidos de lo deseado. Una bendición para quienes con vocación de chismosos abren las orejas dispuestos a enterarse de las intimidades de los vecinos, y lo que es peor, a divulgarlas:
—Te enteraste, la abuela Fina se hizo la cirugía plástica porque está metida como un clavo a la pared con un veterano del círculo de abuelos, donde hace los ejercicios…y el yerno, se ganó una semana en un campismo, no sé con quién van a dejar al perro…pero la hija está acabando, ya le he contado seis novios este mes…
Los balcones encierran su comedia, así lo han aprehendido los humoristas tanto gráficos como realizadores audiovisuales. La historieta ¡Ay, vecinos!, de la autoría del caricaturista Francisco Blanco (Blanquito), refleja, desde hace más de medio siglo, las aventuras de un flaco y un gordo en sus balcones respectivos. En la televisión el programa humorístico A otro con ese cuento los convierte en escenario del sketch del cierre.
El afán de engalanar y embellecer los hogares, alcanza a los balcones, no solo por la majestuosa arquitectura de algunos. A riesgo de caer en un bache o padecer una crisis cervical, paseo mirando hacia arriba para admirar esculturas con cabezas de animales o figuras de la mitología, guardavecinos y barandas, que son verdaderas joyas de la herrería. Pero de este tema ya nos dejó sus preciosas crónicas el escritor Alejo Carpentier.
Las y los amantes de la naturaleza coleccionan sus plantas en variadas macetas, que van desde vasijas de cerámica hasta oxidadas laticas de aluminio. Y exagerados, como solemos ser los criollos, a veces es tanta la aglomeración que se colocan en lugares inseguros, con el peligro de que un vientecito platanero los transforme en armas letales para los inocentes transeúntes.
Ya sea por el agua que escapa al regar las maticas, o la del habitual baldeo de los apartamentos, y ni que decir de los cigarros, papeles o desechos, que se lanzan desde esos balcones, a menudo se escuchan los gritos desesperados de las víctimas…
— ¡Miren pa’bajo que por aquí pasa la gente!
Los balcones también dejan oír la voz urbana, los cubanos famosos por ser solidarios, también gustamos compartir la música, de ahí que algunos coloquen en ese espacio sus potentes bafles para poner a bailar al barrio ya sea con boleros, sones, guarachas, rap, rock y claro, no podía faltar, el tan polémico reggaetón.
Deliciosos olores escapan por los balcones, y es que la cocina caribeña es un escándalo para el olfato. Imposible ocultar el aroma de cocidos, tamales, dulces de frutas. Ello obliga y compromete, pues hay que separar el platico del vecino, que de seguro nos lo devolverá lleno, como ya es tradición.
No todo es fiesta o alegría en esos espacios, y muchas mascotas son cruelmente encerradas en ellos, padeciendo los azotes del sol, la lluvia o el sereno. Los aullidos lastimeros conmueven a los amantes de los animales, y causan insomnio y enojo en la comunidad.
El deterioro constructivo en antiquísimas construcciones es alarmante, sobre todo en épocas de lluvias. Transitamos por municipios como Centro Habana, el Cerro, Diez de Octubre y La Habana Vieja, entre otros, con el temor de que se produzcan desplomes. Por fortuna, la tesonera labor de Eusebio Leal y su laborioso equipo, ha conseguido la restauración de edificaciones de valor patrimonial.
Cuando Gerardo Alfonso interpreta su hermosa canción dedicada a ciudad, tema musical del conocido programa televisivo Andar la Habana, se nos hace entrañable aquello de “sábanas blancas colgadas en los balcones”. Y es que, las tendederas de ropas son parte del paisaje urbano, sobre todo en la zona más antigua. A mí, me conmueve la humildad de piezas tan sencillas como una gastada bata de casa o la impecable camisita de un escolar.
En los balcones habaneros conviven antenas de televisión, tarecos que no caben dentro de los apartamentos y hasta jaulas de pájaros. Pero también, en algunos, sus habitantes cuelgan banderas diversas. Los fanáticos del deporte colocan las de los famosos clubes Barcelona o Real Madrid a manera de duelos simbólicos. Durante las fiestas patrias o en tiempos de efervescencias, predominan las banderas cubanas, que enardecen el espíritu de la nación.
Gabriel García Márquez, en su libro autobiográfico Vivir para contarla escribía que el periódico El Espectador, de Bogotá, dos veces al día, a las 12 p.m. y a las 5 p.m., bajaba de sus balcones un tablero negro con las noticias escritas en tiza. La gente se congregaba para leerlas y abucheaba las noticias pobres, o malas.
También en la Habana es usual ver diversidad de carteles en los balcones. Anuncian servicios, ventas y hasta permutas. El más simpático con el que me tropecé una vez fue aquel que rezaba: “Bienvenida, amada suegra, nos alegramos de tu llegada…pero más con tu partida”.

ESCARMIENTO PARA LOS ESCANDALOSOS

Posted in Humor costumbrista with tags , , , , , on diciembre 14, 2017 by mercybroma

Caricaturas: José Luis

Cuando Ismael llegó a visitar a su amigo Lalo se sorprendió de encontrarlo peleando en voz alta y con el televisor apagado.

—¿Socio, acaso tú no me avisaste que hoy ponían un documental buenísimo sobre novedades tecnológicas en el canal Multivisión? —le preguntó.

—Sí, y estoy en corte porque ya empezó, pero es imposible oír nada con la debacle sonora de este barrio. Primero fue el pregón grabado “el bocadito de helado”, acompañado de una música espeluznante, después alguien voceó “el pan suave, calenticooo…” Y detrás el vendedor de escobas, recogedores plásticos y palitos de tendederas me dejó sordo con su silbato.

Como para reafirmar lo dicho por Lalo, un perro empezó a ladrar desaforadamente desde una azotea, las paredes temblaron por el ruido de un martillo neumático en la calle, más allá se oyó la sierra del vecino carpintero y por si fuera poco, se extremó el claxon de algún impaciente.

A Ismael no le quedó otro remedio que darle la razón a su amigo:

—Si yo te dijera que anoche no pude pegar un ojo debido a que se disparó la alarma de la tienda de los bajos de la casa y estuvo sonando hasta hoy por la mañana, sin que nadie se dignara a apagarla — y añadió— ahora mismo venía en un ómnibus donde el chofer nos torturó con una música horrible y unos berridos, que parecía que estaban matándolo.

Martica, la hermana de Lalo, que acababa de salir del cuarto, se sumó a la conversación:

—En mi caso lo que sucede es que a causa de las guardias nocturnas, tengo que dormir de día y no consigo descansar por culpa de la escuela que tenemos al frente donde no se sabe quién grita más si los estudiantes o los maestros, eso parece un coliseo romano.

Lalo reflexionó sobre la fatiga auditiva y sus daños al organismo. A lo que Ismael acotó:

—Lo peor de todo es la impunidad, porque si le llamas la atención a alguien por gritar de balcón a balcón o por poner una música demasiado alta en una fiesta, te lo echas de enemigo para toda la vida. Si lo denuncias, la multa es irrisoria y el de la bachata se excusa en que le dieron un permiso hasta medianoche.

Para ponerle la tapa al pomo se escuchó una música estridente que venía del portal. Era Douglas, el hijo de Martica, con sus amigos de la escuela, escuchando una bocina portátil con el volumen al máximo, mientras esperaban el turno para jugar al fútbol en la calle.

Ante los regaños de los adultos, la tropa infantil, reaccionó con un traslado de campamento hacia el parque cercano. Y fue entonces cuando a Lalo se le ocurrió la extravagante idea.

—Existe una forma de ponerle el cascabel al gato, pero nunca sería con multicas ni regaños, sino con un sistema de castigos para los transgresores de la tranquilidad.

—¿Castigos? —inquirió la hermana.

—Sí, deberíamos sentenciar a los gritones a soportar veinte tandas seguidas de alguna película de la época muda. Someter al chofer de la guagua en que vino Ismael, a varias sesiones de ópera para ver si aunque sea se le refina el gusto. Ahhh…y se me ocurre que pudiéramos obligar a los pregoneros escandalosos a hacer colas con la mollera expuesta al sol, por ejemplo, en el mercadito de 23 y 6, tal vez la insolación les deje sin energías para chillar —le contestó Lalo.

—Propongo que a los cocheros que vociferan y maltratan a sus animales, se les castigue a palear estiércol en cualquier granja —dijo Ismael.

Para no quedarse atrás, Martica enumeró otros ingeniosos correctivos:

—Me encantaría ponerles a dieta y que solo pudieran comer frutabombas maduradas con líquido matarrayos; meterlos de cabeza en una cafetería a freír croquetas explosivas durante toda una jornada o forzarles a averiguar, por el celular y gastando su propio guaniquiqui, en qué farmacia surtieron las pastillas de Dipirona para que después tengan que zumbarse la cola.

Durante un buen rato Lalo, Israel y Martica se divirtieron con la idea de aplicar escarmientos ejemplarizantes como lección a los alborotadores.

En la lista de sentenciados incluyeron a los irrespetuosos del dolor ajeno que lo mismo arman un jaleo en un  hospital, durante la visita a un enfermo, que en la funeraria, durante un velorio. Hasta los contentos habituales del ron y el dominó se llevaron lo suyo.

La diversidad de castigos les resultó hilarante. Idearon suplicios de la magnitud de: contar los fósforos con cabeza, dentro de cien cajitas; caminar hasta darle caza a laticas de refrescos fríos en pleno verano; organizar una fiesta de quince con el presupuesto ajustado al salario o realizar trámites interprovinciales para permutar viviendas.

Tal entretenimiento ayudó a que a Lalo se le pasara la irritación y el mal humor, por eso con su optimismo de siempre, embulló a su hermana y al amigo, a que le acompañaran a disfrutar del juego de fútbol infantil en el parque. Eso sí, por el camino, entre los tres cocinarían la estrategia para que los ruidosos peques recuperaran la pasión por las hermosas temporadas beisboleras del barrio.

¿A QUIÉN NO LE GUSTA LA PIZZA?

Posted in Humor costumbrista with tags , , , on junio 1, 2017 by mercybroma

¡QUÉ RICOOO…!

Por: Mercedes Azcano Torres

Para Lalo la pizza era como una especie de salvavidas. Casi diariamente, a la hora de almuerzo salía del trabajo y corría para la pizzería de la esquina.  Hasta cuando invitaba a pasear a una chica, la cita concluía degustando una pizza.

Por suerte estoy flaco, pensaba Lalo, porque con tanta harina…Así, aquel día había querido celebrar con Ismael, su mejor amigo, el triunfo de su equipo de pelota favorito. Unas cervecitas y unas pizzas, les alegrarían la tarde.

Sin embargo, comenzaron con el pie izquierdo. Cuando les sirvieron el pedido, y Lalo probó aquello, protestó de inmediato:

–Camarero, me ha traído una pizza cruda por arriba y quemada por debajo.

–Ahhh…es un problemita del horno, que se recalienta –contestó el otro, sin inmutarse.

– ¿Y el queso agrio y el puré de tomate de tres colores a qué se deben? –preguntó Ismael, quien ya le había dado una mordida a su pizza.

–Es que el refrigerador no enfría bien y los productos envejecen, pero la cerveza sí la pusimos en el congelador desde anoche y al menos está fresca –contestó el dependiente, antes de voltearse a atender otra mesa.

Disgustados, los amigos intentaron salvar el momento, pero inevitablemente la conversación giró sobre las pizzas.

–Esta parece un zapato con esa masa tan gorda, es pan na’ma, por eso no se cocinó bien –dijo Ismael.

–A veces nosotros o no llegamos o nos pasamos, que a mí me han servido cada platillo volador, pa’ robarse la harina.

–Ni me lo digas, y luego está lo de los precios, que practican el alpinismo, porque empezaron por cinco pesos y ya por ahí las hay de 15, de 25 y hasta de 50.

–Lo peor es que cuando la pides de jamón tienes que buscarlo con una lupa, porque las tiritas son casi invisibles, pero también están las hawaianas tan raras, que si en Hawai se enteran, seguro tenemos un litigio internacional.

–Ismael, pero esas son las de moneda nacional, porque las otras son ruedas de carreta –lo provocó Lalo, antes de empinarse la cerveza avinagrada.

–Riquísimas, pero pa’ que soñar, que hasta las cajitas que te facilitan pa’ llevar, son estelares, con una foto en colores en la tapa y todos los datos del restaurante, impresos, eso sí valen…

El amigo lo interrumpió:

–Ahí sí diste en el clavo, que hasta por cómo te la sirven se puede adivinar la categoría de la pizza. La de cajita, está fuera de liga, y te puede llegar hasta por servicio a domicilio, pero también hay otras como las que vienen envueltas en papel bond, gaceta o un trozo de papel de estraza, que son las más corrientes –y agregó– si no fuera por lo difícil que es hallar el papel sanitario, algún sesudo le habría echado mano.

Ambos echaron a reír, olvidándose ya de celebrar la victoria deportiva.  El camarero, al verlos tan divertidos, comentó con la cajera:

–Esos dos, llegaron amarga’os, quejándose de todo y míralos ahora, tan contentos, la verdad es que lo último es trabajar con público… ¿quién entiende a la gente?

ME SONÉ UN RONAZO HABANA CLUB

Posted in Humor costumbrista, Uncategorized with tags , , , , , on junio 9, 2010 by mercybroma

¿Seré abstemia?

Como soy abstemia o al menos eso creí toda la vida, nunca había visitado el Museo del Ron, que tiene por sede a la mansión de los Condes de la Mortera, en la  calle San Pedro (Avenida del Puerto) # 262, esquina Sol, en La Habana Vieja. Y me encantó la idea de recorrer tan hermosa construcción, que data de finales del siglo XVIII y es representativa del barroco…

Un vistazo al interior

La bienvenida me la dieron con un Mojito, que conste, que no me seducen las bebidas alcohólicas, pero tenía la cabeza frita del calor, así que más que degustar el cóctel, me habría encanta’o meterme en una piscina de Mojitos…

Se ve sanooo...

Y para los que no sepan los ingredientes que lleva este trago, allá va eso:
4 onzas de ron añejo blanco
1 rama de menta
1  rama de hierba buena
2 cucharaditas de azúcar
Zumo de medio limón.
Cubitos de hielo
Gotas de Angostura

Prepararlo es fácil: El jugo de limón, el azúcar y la menta se maceran en el vaso. Después se añade el hielo, el ron y se completa el vaso con agua (preferiblemente con gas). Finalmente se echa la angostura, se remueve y se decora con la ramita de hierba buena.

Mis colegas comparten.

Me acompañaron en la visita un grupo de comunicadoras y comunicadores de México, Venezuela, España, Francia y Cuba participantes en el IX Encuentro Iberoamericano de Género y Comunicación.

Me encantó el museo porque reproduce con fidelidad el proceso tradicional de fabricación del ron, desde el campo de caña hasta el trago en el bar.
Es una lástima no haber tenido una cámara con flash para captar lo interesante del recorrido, que comenzó por los talleres donde se fabrican los barriles de roble, siguió por la galería de la caña con sus trapiches originales y hasta vimos una locomotora antiquísima (1902).
La maqueta del ingenio azucarero Esperanza 1930, de Lázaro García Driggs, me dejó con la boca abierta. Este hombre es un genio, y a los datos que me ofreció la guía, aquí añado otros que encontré al bucear en Internet.
Esta maqueta fue realizada sobre la base de una investigación en el Central Camilo Cienfuegos, antiguo Hersey, y en ella, el autor representa la fabricación del azúcar, la tradicional destilería, el batey o comunidad aledaña y un ferrocarril en constante movimiento.

Quien ha visitado un ingenio sabe que lo primero que te envuelve es el olor a cachaza, pues bien, cómo lo logró Lázaro no lo sé, pero puedo jurar que la maqueta destila este aroma, y es tan realista, que le parece a uno estar en un central verdadero.

Una obra de arte

La minuciosidad llega hasta el alegre pitar del tren, cuando echan a andar las diminutas locomotoras de vapor (de la marca alemana LGB) preparadas para tirar los carros de caña, halar y mover casillas, carros tanques y planchas, desde los cañaverales hasta el ingenio, o desde la industria al puerto.
Me divertí con la alzadora, los molinos, las casitas del batey. Y según me enteré, la maqueta  está confeccionada a una escala G (l.22.5) y mide 8 x 5 metros.
Lázaro es tan detallista que logró que los evaporadores y sus enfriaderos trabajen con un sistema real de agua natural.
Pasmada me dejó la chimenea con su fueguito. Por todo el campo se ven los macheteros en plena faena, y las mujeres que les cocinan.
Dicen que la idea original fue de  Eusebio Leal y leí que esta maqueta fabulosa recibió el reconocimiento de la revista LGB Telegram en el año 2000, en Pennsylvania, Estados Unidos, consistente en un clavo de ferrocarril en miniatura, de oro 14.

Un guajiro enamorado da una serenata en el Museo

Hechizada aún por tanto despliegue de talento, proseguí el recorrido por el Museo donde descubrí los secretos del  proceso de confección del ron, con sus pasos de fermentación, filtración, añejamiento y mezclas.
Al final vi todos los tipos de ron Havana Club y me quedé sin habla al enterarme del precio de una botella ( de la mejor clase), que sobrepasa los mil dólares…Ñooo…me dije, si le cuento a los curdas de mi cuadra: dejan el vicio.

A preparar el bolsillo...

Lo mejor de la visita fue que al final degusté un ron añejo que me dejó como una dragona que acaba de escupir una bola de fuego…

MIS OJOS Y EL PRIMERO DE MAYO EN CUBA

Posted in Diario with tags , , , , , on mayo 1, 2010 by mercybroma

Minutos antes del comienzo del desfile

Como el periódico en el que trabajo, Palante, está cerquita de la Plaza de la Revolución, mis amigos y yo pudimos hasta vacilar un cafecito caliente antes de la caminata. Y nos vino requetebién porque nos dio fuerzas pa’ atravesar el gentío…

Palanteros y la autora listos para la caminata

Al ser una única mujer entre estos mangones, no me dieron tanto cuero, es decir, no bromearon mucho a mis expensas, no obstante cuando les pregunté que cual de ellos me iba a cargar frente a la tribuna, prefirieron aferrarse a un cartel…

En plena caminata

Y se apuraron tanto que en lugar de desfilar junto a nuestro bloque de la cultura y la prensa nos pegamos al de comunales. Admirables estas personas que antes de que salga el sol ya están, escoba en mano, regalándonos una Habana más limpia. Por eso, aunque confieso que no soy de las más hacendosas, también grité con orgullo ¡VIVA COMUNALES!

Con el bloque de quienes higienizan La Habana

Ni me acordé de mis pies planos al caminar frente a la tribuna y enviarle el beso de siempre a mi querido José Martí.

Mercy compite con el corre-caminos

Bello día para los obreros en la Plaza de la Revolución

No fui la única gordita entre banderas cubanas

Un mar de pueblo

Tremendas energías tiene mi gente

Ya en el camino de regreso a casa, me monté en una alfombra mágica, la de la imaginación para hacerme acompañar por mi papá Eduardo, el trabajador más trabajador que conozco, que disfrutaba como nadie, al traernos a mi hermano y a mí, desde que éramos niños, a desfilar.  ¡Tremenda aventura!…

Cansados, pero contentos

DESDE LA HABANA A LA CONGELADA BARCELONA…

Posted in Diario with tags , , , , , on marzo 10, 2010 by mercybroma

Vaya friiiito...

Fotos: Carmiña y Basilio

Hoy me doy una vuelta por Barcelona, donde mis tíos Carmiña y Basilio se convierten en durofríos…

TÍO BASI ES UN VALIENTE

 

Para los catalanes es sorpresa una nevada en marzo, para esta cubanita es una fiesta ver la plaza de Cataluña y las Ramblas en plena helada…Claro, como mi viaje virtual me permite escribir abrigadita desde mi cueva de Santos Suárez. Solo les deseo a los catalanes, que se haga verdadero el refrán que me regala Carmen: AÑO DE NIEVES, AÑO DE BIENES…

EN LA PLAZA DE CATALUÑA

EN LAS RAMBLAS HAY QUE ABRIGARSE